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Mostrando las entradas de agosto, 2015

Efectos secundarios

El otro día me desilusioné mucho con una película: Side Effects, de Soderbergh. Empezó de una manera tan interesante y cercana, temáticamente hablando.. pero no mantuvo el paso. Me pasó de elegirla porque sí, cuando no sabía qué ver, la empecé a ver y no pude más que quedarme perfectamente quieto, completamente enfocado en la trama. A veces me pasa de ver una película o leer un libro en el momento justo, y mientras pasaban los minutos, pensaba en esto y volvía a atender pero volvía a pensar qué justo el momento y así. Al final (en realidad, por la mitad), giró hacia lo más trillado y común que se pueda imaginar, y –como casi siempre pasa con Soderbergh– terminó siendo algo correcto pero poco original. Y la decepción se hace evidente. Una lástima, porque –al menos durante esa primera mitad–, Side Effects pintaba para ser una mirada de lo más interesante y realista de cuestiones que suenan familiares. Suenan y se sienten. En fin, otra vez será.


Momentos

Qué increíble sentir a veces que se está viendo o leyendo o escuchando algo, en el momento justo. El otro día me pasó con una película, que al final no estuvo tan buena. Pero es algo que me pareció mientras la veía. Y es un sentimiento fuerte. Está bueno. Porque ayuda. Es como una mano. Que te tienden de alguna parte. Una mano, una palabra, algo. En el momento justo. Es increíble, insisto.