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Mostrando las entradas de febrero, 2014

Quizás, acaso, probablemente, tal vez

Y así nomás son las cosas (digo, como si estuviera terminando una frase u oración anterior). Afuera, fresco, agradable. No es el pronóstico del tiempo, simplemente una descripción. El cielo gris, casi negro. Quizás siga la lluvia. Insisto, no es el pronóstico del tiempo. Me gusta este día. Estuvo bien, siguió así, por ahora no cambia. Ya se termina, no puede cambiar. O quizás sí. No me importa. Pienso mientras escribo y escribo mientras pienso. Corre la cerveza y el día se va. Todos los días se van. Pero lo hacen cada vez más rápido. No sé por qué corre tan rápido el tiempo. O quizás sólo ahora me parece que lo hace. Quizás sólo ahora me parecen muchas cosas. Quizás sólo ahora. Quizás.

Reflejo

Hace un rato vi un documental que me llegó mucho y, ciertamente, me estremeció. Me gusta ver documentales y reparto mi atención entre ellos y las películas “con argumento”, para llamarlas de alguna manera. Como sea, vi The Bridge mañana y sentí como si me viera a mí mismo. Puede parecer exagerado para quien me conoce pero, como siempre digo, las personas nunca te conocen realmente. Algo que se dio con The Bridge es que, cuando veo algo en la computadora, puedo ser bastante insoportable y pausar seguido, para ir a buscar algo, para espiar otra cosa, por cualquier motivo. Esta vez no; me mantuve en el lugar todo el tiempo e incluso durante varios minutos después de finalizado el documental. También en silencio. Me reconocía en esas personas, las que eran objeto del documental. Quizás no me identificaba al cien por ciento con alguna en particular, pero ciertamente había detalles aquí y allá con los que sí podía hacerlo. También me sorprendió la “buena intención” detrás del documental, y …

Reiteración (porque ya usé 'repetición')

Como dije más de una vez, escribir en este blog es escribir sobre cualquier momento pasado o futuro. Las horas se repiten, los días se repiten, las semanas, los meses. También los ánimos, las ideas, los pensamientos, los sentimientos. Es sentir una cosa, luego otra y otra y otra más, y volver a empezar. Es siempre así. Y no va a cambiar. Creo que en algún momento, quién sabe cuándo, creía -sinceramente- que algunas cosas podían cambiar. Ya no lo creo. Y no lo creo desde hace algún tiempo. ¿Cuánto tiempo? Imposible saberlo. Una de tantas cosas que me sorprenden. O han sorprendido. Despertar un día y saberse vencido, derrotado, sin ganas de levantar los brazos ni abrir los ojos.

Logros insignificantes

A veces puedo sentarme y escribir trescientas o cuatrocientas palabras de una sola vez, sin pausas para repensar ninguna frase ni ningún sentido. Ésas son las mejores “tandas” de escritura. Claro que sólo se dan muy de vez en cuando. Y odio eso. Pero cuando se dan, qué maravilla. Y es posible que me haya quedado corto. Trescientas o cuatrocientas palabras no es mucho, ¿no? Hace un rato me senté a escribir un mail y me salió extenso y detallado, y lo escribí directamente en la ventana de Gmail, sin hacerlo antes en Writer ni nada de eso. Es un pequeño logro. Logros pequeños de gente pequeña, sí.