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Mostrando las entradas de septiembre, 2013

Idioteces

Intercambiar dos por una, ¿qué no daría yo?: “Vea, vea, si hasta les he sacado un poco de brillo”. Dos vidas por una sola, distinta, diferente a la mía. Dos vidas por un recuerdo.

Desaparecer

Para ver, quedaban otras horas. Ver, pensar, considerar, analizar. Horas para pensar, horas para decir. Horas para cerrar los ojos y tratar de dormir. ¿Cuántos meses pasaron ya? Nadie recuerda. Nadie lleva la cuenta. Hoy me pregunto qué fue de ayer, y ayer me preguntaba sobre la semana anterior, y la semana anterior, sobre el mes y así. El tiempo se gasta, se pierde, se va.. desaparece y no vuelve más. Hasta que sea mi turno de desaparecer.

Repite, repite, repite

Siempre empiezo con siempre. Siempre digo lo mismo. Siempre repito las palabras, los sentidos, las (pocas) ideas. Siempre, siempre, siempre. ¿Cómo se puede hablar siempre de algo que no llega nunca? Diferentes maneras de huir de la realidad, quizás. Mentiras que no creería ni aunque estuviera en la última hora de mi vida. Resignación mata desesperación.

“Zapatos de goma”

No sé cuándo fue, pero no fue hace mucho. Sentado, esperaba por algo, no recuerdo qué. Tenía que ir a algún lugar, lo usual, como casi todos los días. La rutina que llama, la rutina que llena las horas. Esperando, me puse a pensar. Pensando, pasaron las horas. El día se convirtió en noche y no fui a donde debía ir. Pero tampoco volví a mi casa. Pensaba, con grandiosa pretensión, que no tenía razón de volver. Ni de volver ni de salir. Pero volví, porque los días se terminan y también los argumentos trillados.