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Mostrando las entradas de agosto, 2013

Hallazgos

Maravillado, decía. Maravillado de cómo se dan las cosas. Decepcionado, entendía, de darse cuenta tan tarde.

Repetido (2)

Empezar a decir las cosas es empezar a repetir lo que ya dije una y otra vez. A veces me quedo pensando en nuevas maneras de empezar a hablar, pero al final me doy cuenta de que.. es todo siempre lo mismo. Así que no importa cómo empiece o cómo termine. No importa nada, en realidad, pero esa ya lo sabía de antes. Quizás un día aprenda a inventar mejores realidades...

(des)atención

(...) Y sin embargo, como siempre digo, hay cosas que todavía pueden llegar a sorprender. Que todavía pueden llegar a sorprenderme. Y cierro el cuaderno, o abro los ojos, y sacudo ligeramente la cabeza. Como una señal de que es momento de despabilarse. Y que soñar está muy bien, pero no se puede vivir así.

O quizás sí se pueda.

Realidades (2)

Ahora, a estas horas, pienso, y me pregunto, qué queda por decir.

Hay horas en las que me pregunto para qué, otras en que me ayudo a encontrar el por qué. Sin embargo, siempre llega el momento en el que me pregunto ¿y ahora qué?

No es una afición (ni una adicción), hacer preguntas sin respuestas; pero es (casi) lo único que me queda.

Rutina (3)

Y así fue como viejas horas volvieron a correr, apuradas por llegar adonde ya habían llegado tantas veces. Las horas, los días, las vidas; todo se repetía, una y otra vez, y nadie parecía notarlo. Este día sería como el anterior, y aquel fue igual al que lo precedió. Era todo igual. Y a nadie parecía importarle.

Idea, pensamiento, vida

Es como si hasta los oídos se abrieran. No sólo los ojos. Los oídos, la mente. La percepción completa. La oscuridad parece menos oscura pero igual se ve, algo se ve, detrás de todo ese negro hay algo, una pequeña luz o quizás un agujero aún más negro, pero algo. Y es como si los oídos se abrieran, y los ojos y la mente y las ideas fueran claras y las palabras fueran las correctas y uno se da cuenta.

Pero es tarde. Y siempre lo fue.

Cíclicamente

Era una mentira, pero a nadie le importaba. Mentir, mentía, mentiría; todos pasan por eso. Todos pasamos por eso. Es la costumbre, la rutina. A nadie le importa una mentira más, pero aunque sea que la digan bien, con algo de convicción. Si nadie lo intenta ya, qué quedará para los crédulos. Pensar, mentir, creer; es todo lo mismo. Pasan los días, también las palabras, pero las mentiras quedan. Mentiras que, desde hace algún tiempo, son la única verdad que tenemos.

Maldición

A veces trato de recordar el momento exacto, la fecha, la hora. Pero no, no puedo. A veces no se puede, realmente. Pero lo intento un poco más, sólo para estar conforme. Contento, por qué. Al final, son todas las fechas parecidas. Aunque, en realidad, no, es todo lo contrario. Los días siempre fueron distintos. Siempre lo serán. Pero cuando las mismas cosas parecen suceder una y otra vez, hasta los días pierden su nombre. Los días, las horas.. las personas.

Quisiera no poder recordar toda mi vida.

Inutilidades

A veces estoy lejos, y me pregunto cómo sería no estar tan lejos. A veces estoy cerca, y me pregunto cómo sería no estar tan cerca. Es la naturaleza humana, me dicen. Y me pregunto por qué me pregunto ciertas cosas. Ojalá no tuviera que hacerme ciertas preguntas. Siempre buscando mi lugar, siempre encontrándome fuera de él..

Fuerzas extrañas

Había algo, una fuerza extraña, quizás, que tiraba de las cejas, de las pestañas, los párpados. Los ojos se cerraban, la cabeza bajaba y el cuerpo temblaba. Las rodillas se doblaban, tocaban el piso, la tristeza que aplastaba.