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Mostrando las entradas de marzo, 2013

Retazos de una historia cualquiera #6

Ya está, dijo, con seguridad. Algo parecido a una sonrisa asomó en su rostro. Tranquilo, se dedicó a disfrutar del momento. Había tomado la decisión más importante de su vida. Y se sorprendió por ello.

Desconcierto

Palabras sueltas, desordenadas y sin sentido. Perdidas, buscan su lugar pero sólo se pierden más. Quizás algún día formen una idea. Quizás, algún día, formen una respuesta..

Silencios

Son silencios. Siempre son silencios. Las imágenes se renuevan, los lugares, las personas, los tiempos. Todo se renueva. Menos los silencios. Los silencios quedan. Los silencios insisten. Los silencios hacen ruido..

Cualquier mes, cualquier año

La representación del momento. Una imagen, decía el viejo recorte, una imagen vale más que mil palabras. O vale por mil palabras. O algo así. La imagen, en este caso, me incluía. Era yo, en una mesa, en el medio del lugar. Alrededor, nadie. Y todos. La imagen mutaba: a veces estaba rodeado de personas, a veces estaba rodeado de aire. Como sea, las dos opciones eran iguales. Son iguales. Y reales.

La representación del momento. Una imagen que vale por mil palabras. Una imagen que vale por mil días. Una imagen que vale por cuatrocientos meses.

Pausa en la melancolía

Gano un poco de espacio, pero lo pierdo enseguida. Pequeños remiendos del olvidoque, sin embargo, no terminan de adherirse. Es como una cura rápida, momentánea, un antídoto pasajero a estados prolongados. Todo lo que cura es pasajero. La enfermedad persiste. La enfermedad, la pena, la agonía. Firme, desde el comienzo. Firme y constante. Como todo lo malo.

Como todo lo real..

Búsqueda

Caminar, caminar y caminar. Caminar para llegar a ninguna parte, quizás, pero caminar al fin. Caminar porque se busca. Y se busca porque algo de esperanza se tiene. En el fondo, en algún lugar, en algún rincón oscuro del alma.. algo parecido a la esperanza queda. Lo sé porque sigo caminando. Lo sé porque sigo buscando. Y sigo buscando aunque sé que quizás no encuentre nada.

Pero busco para sentirme vivo.

Invisible

A esto he llegado. No recuerdo exactamente cuándo pero en algún momento comencé a depender de los extraños. Y tanto dependo de ellos, que lo más mínimo que hacen.. me afecta. Y es tan mínimo lo que hacen, que me afecta demasiado. Y no hacen nada, realmente. Pero así son las cosas.

Paredes, pisos, puertas y ventanas. Bancos y sillas. Luces, escalones, cestos de basura. Las luces de los autos en la calle, los sonidos que llegan de los edificios lindantes, las hojas de los árboles y los papeles en el suelo. Todo, absolutamente todo allá afuera –y aquí adentro– tiene más presencia que yo. Todo lo que nombré será notado por alquien, en algún momento. Menos yo.

A esto he llegado..

Reajuste

Volví a BA hace una semana. Una semana y horas. Lleva tiempo reacomodarse. No es que hayan cambiado los muebles ni las costumbres ni las obligaciones. Ni siquiera uno cambió, pero.. hay que reacomodarse. Reencontrar los libros, los papeles guardados, las ropas mal guardadas y las cajas mal apiladas. En fin, nada está en su lugar. Pero, en su desorden, están ordenadas.

Cosas que empeoran

(...) No se daba cuenta de que cada vez que escuchas una canción de nuevo, hay una posibilidad de que mejore, pero cada vez que escuchas un poema de nuevo sólo puede empeorar.
“Shakespeare nunca lo hizo”, Charles Bukowski.

Cómo te extrañé, Bukowski.

Repetición

Siempre hablo de lo mismo. Siempre hablo de cómo siempre hablo de lo mismo. Este blog está condenado a la repetición continua. Y el lector casual, al aburrimiento irremediable.

La gran ciudad

Qué cosas, volver a la gran ciudad y volver a los pasos apurados. Volver a escuchar en medio del ruido, tratar de evitar la nada que envuelve todo, escuchar el silencio que rodea. Las melodías que llegan de lejos pero parecieran pasar de largo. La melancolía.. la melancolía que queda. La melancolía que nunca termina de pasar realmente, que siempre estuvo.

Volver a la gran ciudad es volver a la melancolía pura. Volver a la gran ciudad es volver a ser.

Marzo

Sin que uno se de cuenta, las cosas terminan. Algunas terminan. Otras, muy pocas, comienzan. Pero muchas pasan. Pasan de largo, sin detenerse a mirar. Un saludo, un ademán, un gesto cualquiera. Pasan las cosas, pasan los días. A los demás. Siempre a los demás. Los otros, aquellos, los de allá.

Reloj

Cuando cambia por fin el tiempo, y uno abre los ojos, las horas pasadas parecen no haber sido tantas. Quizás fueron demasiadas, no se sabe. Todo es posible. Y, sin embargo, muy pocas cosas son probables..

Distancia

Sentir hasta que no se siente. Pensar lo que se sintió. Darse cuenta de lo que se pensó. Pensar en lo que uno se dio cuenta. Pensar en lo que uno sintió. Darse cuenta que pensar no sirve de mucho. Darse cuenta que sentir es lo único que vale.