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Mostrando las entradas de enero, 2013

Retazos de una historia cualquiera #3

La tranquilidad, en todo caso, llegaría el día que pudiera decidirse. Pensó, razonó, meditó. La solución no parecía llegar nunca. En realidad, sabía lo que tenía que hacer; pero no se animaba. Una muestra de cobardía, pensó. Como tantas hubo antes de su propio miedo, egoísmo y falta de ambición. La tranquilidad, se consoló, llegará el día que pueda tomar una decisión. Cualquiera, aunque no sea ésa, la más importante, la que seguramente terminará con todos sus padecimientos.

Confines

A veces pierdo de vista el horizonte. El límite entre lo real y acostumbrado, y lo imaginario e inusual, puede desvanecerse. O quizás lo hago porque necesito hacerlo, como una forma de huir. Huir de un lugar para volver a otro del cual no podemos escapar. Y así se pasa la vida...

A esto he llegado

Qué bueno, pensé, qué bueno es tener esto. Esto es mejor que aquello. Aquello es nada. Esto.. esto quizás también sea nada. No me animo a decirlo. No podría decirlo. Esto es mejor que aquello. Esto es mejor que nada. Esta nada es mejor que aquella nada.

Conformarse con diferentes niveles de una misma nada..

Las realidades de algunos

Las preocupaciones cercanas que me alejan de los problemas propios, casi inexistentes. Una vez alguien me dijo que los problemas de uno son de uno y que nadie más sabe cómo son o cómo se sienten. Pero son menores. Yo sé que son menores, menos importantes que los de los demás. Yo sé que no son nada. Como yo soy nada. Y mis problemas.. pequeñeces. Nimiedades, apenas. Pero están, y a veces me ahogan y me aplastan. Pero es lo que le (nos) pasa a la gente pequeña.

Mientras tanto, las preocupaciones cercanas mantienen la mente ocupada. La mente, el ánimo, los días, eso que algunos llaman vida. Cuando aquellas preocupaciones se terminan (por suerte), volvemos (vuelvo) a ese estado de inconsciencia en el que apenas si puedo diferenciar lo real de lo irreal y demás idioteces con las que suelo llenar mis días. ¿Cómo se puede pensar tanto una realidad vacía..?

Tiempos perdidos (3)

Minutos perdidos, que se convierten en horas y luego en días y semanas y meses. Y al final la vida entera está perdida y no queda más que arrepentirse.

Pero quizás así empezó todo: con una larga sesión de arrepentimientos..

Retazos de una historia cualquiera

Cómo será mañana, se preguntó. Será igual, será distinto. Hoy fue igual. Ayer fue igual. Siempre es igual. ¿Por qué debería cambiar?, se preguntó, ahora en voz alta. No vale la pena, sentenció, y cerró los ojos. Las cosas cayeron a su alrededor y el silencio llenó el ambiente. Cómo será mañana, volvió a preguntarse, casi susurrando.

Nadie

Nunca hay nadie. Los que me conocen, me conocen poco y se sorprenderían de lo que tengo para decir o contar o, peor, pensarían que es todo un gran chiste (quizás lo sea, pero no en el sentido que esas personas podrían suponer). Los que me conocen un poco mejor ya no están. Porque cambiaron los lugares, los tiempos o simplemente porque se cansaron. Lo mismo da: no hay nadie y nunca lo habrá.


Interrogante

¿Por qué hace falta tan poco? Para todo. Nunca se necesita mucho. Ni para estar bien.. ni para estar mal. Debería ser al revés. Quizás. Ya no sé.

Cadenas

Encadenado a los recuerdos vive, y sólo por ellos despierta. La realidad lo golpea, pero es ineludible.

A veces sólo se puede recordar. Y recordar se parece tanto a morir..

Problemas y números

Algunas cosas no se quedan en el camino; puede cambiar la hora, el día, el mes, hasta el año. Pero algunas cosas quedan. Se resisten a ser dejadas de lado, a ser olvidadas o ignoradas, incluso tachadas con trazos gruesos y torpes.

Después, cuando ya es tarde para todo, uno se da cuenta que no importa la hora ni el día ni el año. Son apenas números. Números que persisten y quedan impresos. Sobre el papel, sobre las paredes, sobre la piel. Números indelebles, imposibles de borrar. Como los hechos. Como los recuerdos.