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Mostrando las entradas de julio, 2012

Cosas que nadie pide

Mezcla de cosas que se sienten a veces, y nada se puede hacer. Intranquilidad, un poco de torpeza a la hora de comunicarse, algo de egoísmo (por qué no) y hasta impotencia. Queremos arreglar las cosas, pero sólo nos entrometemos. No es nuestro lugar. Hacemos preguntas, opinamos, hacemos que escuchamos y analizamos en la oscuridad. Queremos que la otra persona, la que nos está hablando –aunque muchas veces no nos esté hablando realmente–, se sienta bien. Es un deseo honesto, pero a veces termina sonando como una orden. La preocupación se transforma en intromisión que luego abruma y hasta llega a hartar. Puede que todo haya nacido de una inquietud sincera pero es tan fácil de perder de vista los límites, que termina siendo mejor el silencio. O una señal. Aunque sea a la distancia.
Esta noche elijo abrazarte a vos y compartir mi silencio. Este silencio y esta soledad que, por un rato, quizás puedan hacerte mejor compañía que cualquier frase enredada que pudiera decir.

Voy a extrañar a mi (Lazy) Daisy

Palabras, palabras, palabras

Las palabras duraron poco. Existieron, quedaron registradas, generaron bienestar, comodidad, alegría incluso. Pero duraron poco. Lucho por no olvidarlas, como suele suceder con lo (poco) bueno que me pasa. No es que quiera olvidar esas cosas; sólo terminan sepultadas por años de pesares y aflicciones mal cuidadas. Las palabras luchan por permanecer unidas, formando esas oraciones que me robaron algo parecido a una sonrisa.

Sé que las pierdo, con cada minuto que pasa.

Mentira luminosa

Un día, hace no mucho, caminé hacia una una luz distante. Veía rostros a lo lejos. Algunos conocidos, la mayoría no. Los veía y pensaba, me preguntaba cosas que seguramente no tienen respuesta. Quería verlos mejor, quería acercarme y hablarles. Pero no era posible. No es posible. No lo es ni lo será. Me alejé de la luz y desde entonces paso mis días preguntándome ¿será posible algo más? Quiero algo más, necesito algo más.

¡Felices 80, Quino!

“Sabor a miel y a grano grueso”

—Huelan esto —dijo el pastelero, partiendo una hogaza de pan negro—. Es un pan pesado, pero sabroso.
Lo olieron y luego él se lo dio a probar. Tenía sabor a miel y a grano grueso. Le escucharon. Comieron lo que pudieron. Se comieron todo el pan negro. Parecía de día a la luz de los tubos fluorescentes. Hablaron hasta que el amanecer arrojó una luz pálida por las altas ventanas, y ni se les ocurría marcharse.
“Parece una tontería”, Raymond Carver.

Papeles (2)

Sustantivos y verbos, comas y puntos, olvidados y descuidados. Renglones abarrotados de ideas sin completar, que seguirán así, por quién sabe cuánto. Quizás hasta que alguna historia termine, hasta que llegue el día que pueda contar algo de principio a fin, sin imaginar ni falsear datos, decorando los párrafos para que todo tenga un final feliz. Comienzos felices hay muchos, ¿pero finales?

Mientras tanto, las palabras esperan.

Quién

Quién recordará mañana estas palabras perdidas, estas ideas y estos sentimientos que alguna vez fueron honestos. Que alguna vez fueron merecidos..

Lluvia (4)

Es como si alguien sacara fotos desde arriba, desde muy arriba, y la lluvia sigue, el agua cae y el viento parece entonar una melodía. Las palabras sobran y también algunas emociones, las más torpes. Mejor callar, y disfrutar. La lluvia es hermosa.

Empatía

Ese gris raro del tiempo, cuando las nubes llevan agua y se avecina la lluvia. Quizás sea sólo algo de mi ciudad, pero el gris de arriba se une con el gris de abajo y.. quizás, también, sea sólo mi forma de ver las cosas. Las gotas que se mezclan con las lágrimas, o quizás sea al revés, o quizás no sea de ninguna manera. Es todo tristeza pero al menos, ahora, el cielo me acompaña.

Papeles

Cuántas palabras escritas, cuántas hojas tachadas y vueltas a rayar, cuadernos y agendas maltratadas. Palabras perdidas, en aquel viejo cesto rojo de plástico. Palabras sepultadas bajo revistas viejas y envoltorios vacíos. Palabras, palabras, palabras. Ideas mal expresadas que, quizás, nacieron de algo parecido al sentimiento. Sentimientos nacidos, a su vez, de recuerdos. Qué es real, qué es ficticio, nadie lo sabe. Todo escrito, todo dicho, todo desperdiciado. Ya ni los recuerdos quedan..

Pasar el tiempo

Es rodear el borde del escritorio con un marcador viejo. Es hojear sin ganas unos apuntes, o algún libro al azar. Es evitar pensar en ciertas cosas, palabras, momentos o personas. Pasar el tiempo es perderlo, también. Pero pasar el tiempo es la única forma de vivir que tenemos algunos.

Ciclos

Es tarde pero no importa. Nada importa. Nada importa nunca, sea tarde o temprano. Hoy es igual a ayer que fue igual a mañana y así.

Perjudicial para la salud

Recordar no sirve, recordar no hace bien. Porque lo bueno, mínimo, llama a lo malo, que suele ser todo lo contrario a mínimo. Lo máximo, lo grande, lo inmenso, lo que llena cada segundo de la existencia.

Recordar debería estar contraindicado.

Diminuto

Pequeñas ilusiones
Pequeños sueños
Pequeñas palabras
Pequeños dolores
Pequeños recuerdos
Personas pequeñas
Pequeño yo..

En la estación

El tren silbó otra vez al tiempo que aminoraba la marcha; luego se detuvo delante de la estación. El foco de la locomotora se movía de un lado para otro sobre los raíles. Los dos vagones que componían el pequeño convoy estaban bien iluminados, de modo que a las tres personas que estaban en el andén les resultó fácil ver que el tren venía casi vacío. Pero no les sorprendió. A aquella hora, lo que les sorprendía era ver a alguien a bordo.
“El tren”, Raymond Carver.

Distracción fallida

Paso las páginas pero pocas palabras quedan, sé lo que leo, sé lo que he leído, pero me sorprendo releyendo lo mismo una y otra vez. Es que mi mente está en otro lugar, quizás, tal vez. Las palabras pasan, las páginas, los libros, todo pasa, pero es como si nunca hubiera pasado. Sólo fragmentos quedan. Piezas sueltas de algo que tendría que ser bueno, algo que tendría que ser mejor. Pero no lo es. No ocupa mi tiempo ni me distrae ni me ayuda ni me salva.

Ni blanco ni negro

Podría ser una noche cualquiera, un día cualquiera de una semana cualquiera de un mes cualquiera. Todos los días se parecían, y todos los días se parecen. La monotonía es la misma, siempre, pero ella lo quiere de ese modo. Yo quisiera lo contrario pero ya ni ganas quedan de buscar algo diferente. El vacío que todo lo llena y el vacío no es negro ni blanco sino gris.

Lugar común

Aquellas conversaciones podían comenzar temprano, tempranísimo, y seguir hasta la tarde, a veces toda la noche. Eran otras épocas. Mejores, sin dudas. Pero si digo esto quizás estaría adhiriendo a aquello de que todo tiempo pasado fue mejor. Pero quizás así sea. Y quizás sí crea eso. Y quizás sea todo como dicen las frases hechas, los dichos y refranes, y la sabiduría popular.

Pero hablaba de otra cosa. Hablaba de aquellas conversaciones, que empezaban temprano, seguían durante el día y a veces, también, duraban toda la noche. Y qué bueno estaba. Y no recuerdo cuándo fue, pero recuerdo haberlo vivido. Era real, y por lo tanto, vive en el recuerdo. Quizás sí, quizás todo tiempo pasado haya sido mejor.

Inmóvil

Ese mismo camino de siempre, recorrido quién sabe cuántas veces. El mismo camino, las mismas casas, los mismos árboles. Todo igual, de noche o de día. Incluso yo. Quizás yo era lo más igual que pudiera encontrase. Allí o en cualquier lugar. Siempre sería el mismo, sin importar qué pudiera suceder (o no).

El mundo parece igual, pero cambia. Cambia cada día. En cambio yo, sigo como el primer día. Y será así hasta el final..