Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de junio, 2012

Minutos perdidos

Tantos minutos perdidos, revolviendo recuerdos en busca de algo que ayude, de algo que le dé sentido a este momento, de algo que le dé sentido a la búsqueda misma. Fotos, cartas, recuerdos, notas; todo dado vuelta, todo revisado hasta el último rincón, todo revuelto y ordenado y vuelto a revolver. En algún lugar alguna palabra habrá, alguna señal de que vale la pena cerrar los ojos para volver a abrirlos después. Tantos minutos perdidos para sentir que vale la pena perder minutos, aunque más no sea buscando una ilusión.

Desvelo

Escalofríos
Que me recuerdan mi lugar,
mi momento,
mi realidad

Me duele la cabeza de pensar
de esforzarme
por recordar
cosas que ya ni siquiera creo reales

Escalofríos
Alarma de un momento
que es igual a tantos
tan dolorosamente igual

Personas

Llega un momento en la noche –tan puntual como inesperado– en el que tropiezo y caigo y me resigno a vivir en el piso. No se siente tan distinto, pienso, pero me levanto. Me levanto y recurro a las mismas viejas palabras de siempre, reciclando significados y sentimientos olvidados. Quizás –intento convencerme–, quizás sean las palabras correctas.

Pero, como no podía ser de otra manera, nada realmente significativo sucede. Las cosas siguen como antes y a las palabras.. A las palabras se las lleva el viento. O el agua o el frío o el simple desinterés. Es que la gente se cansa, me digo, y no puede esperar para siempre. Aunque ese para siempre dure apenas unos minutos. Nadie espera, nadie pregunta, nadie se interesa. ¿Hacen mal? No, respondo en voz alta, una vez más. Es que no tengo nada para ofrecerles. Y entonces se van. Y lo bien que hacen, razono, con tono resignado. Será cuestión de seguir buscando.. aunque más no sea en mundos ficticios. Esos en los que tan cómodo me siento. Y los ún…

El colmo de la perseverancia

Llegó el día en el que las cosas a las que solía recurrir en busca de ayuda, ya no me sirven. Y eran realmente lo único que tenía. Ya no tengo nadie a quien escribir, nadie a quien llamar, nadie a quien siquiera imaginar. Y, sin embargo, nunca creí que este día llegaría. Es que, lo admito, soy pesimista, pero también un iluso obstinado, incapaz de ignorar las realidades que suelen golpear y golpear y golpear hasta dejarme entumecido. Pero insisto, porque insistir está en mi naturaleza. Insistir en el error, insistir en lo irreal. La ilusión incorregible que lucha contra el pesimismo innegable.

Pero ahora mis días están vacíos, una vez más. No sé cómo seguir pero lo hago porque alguien más lo espera de mí, y como siempre, termino haciendo las cosas por los demás, no por mí. Es todo una gran confusión, imposible de explicar, más fácil de ignorar. Cuando ignorar significa vivir. Cuando vivir significa, apenas, persistir.

Madrugada

Cosas que se piensan y dicen tarde
Porque es la única hora en la que
las cosas parecen importar

Pero en realidad, nunca sirven
Nunca hacen ningún bien
Palabras que vienen y van
Pero nunca llegan a destino

Sabrán los demás lo que logran
Con apenas un par de palabras
Una pregunta, un comentario
¿Cuánto más necesita alguien?

Sentidos perdidos

Momentos en los que ya nada importa
Da igual si es de noche o de día
Si sale el sol o arde la tierra
Nada importa, y nada se siente

Sin embargo, algo de vida queda
Algo de interés
Genuina inquietud por los demás
Aquellos dos o tres que se interesan
Aunque más no sea por obligación

Sin embargo, ellos persisten
Esos momentos en los que ya nada importa
En los que da igual si es de noche o de día
Si sale el sol o arde la tierra
Ya nada importa
Y se ha olvidado lo que es sentir

Olvidado

Palabras
Apenas un par de ellas
Pero ya no sé cómo decirlas
Ya no sé cómo pronunciarlas

Aunque no se trata de decirlas
Sino de volver a sentir
Necesito volver a sentir

A veces, creo que volver es la respuesta
Pero insisto con seguir adelante
Sin mirar atrás, aunque cueste demasiado
Quizás un día pueda volver

No volver a un lugar
No volver a un momento
Simplemente volver a sentir
Y poder decir
Lo que he olvidado

Mentiras

Hace muchos años, quién sabe hace cuánto tiempo realmente, llegaba a la conclusión de que lo mejor era no esperar nada de nadie. Alguien me decía que era lo correcto. Yo pensaba que, no esperando nada de nadie, te podía sorprender lo poco que pudiera aparecer, si aparecía, en algún momento. Todavía hoy lo creo. Pero, como en aquel entonces, no estoy seguro de que lo crea en realidad, con la suficiente convicción. Es sólo algo a lo que me puedo sujetar, para decir que creo en algo. Creer en creer en algo. Es doble la mentira. Y doble el desengaño. No es que crea que es mejor no esperar nada de nadie, sino que creo que es mejor creer en eso. Pero sigo en la mía, basando mis esperanzas en frases sueltas y diálogos de ocasión.

Necedad

Me preparo para decir cosas que nadie quiere escuchar
Respuestas a preguntas que nadie hizo
Observaciones que nadie nunca podría requerir
Y, sin embargo, ahí estoy, listo para arrojar ideas a medio elaborar
Creyendo que alguien quiere leerlas
Engaño endeble al que suelo ceder
Todo sea por aquel pretendido bienestar..
Tranquilidad de conciencia que dura lo que un suspiro
¿Cuántas veces puedo decir la verdad antes de creerla realmente?

Carga

Esas pequeñas noticias que llegan por diferentes caminos.. noticias que son todas iguales. Nunca buenas, nunca satisfactorias. Vienen a complicar el día, o empeorarlo. A veces consigo escapar aunque sea un poco, logrando algo de distracción. Mínima, pero distracción al fin. Pero las noticias siguen llegando.

Noticias de un lugar al que suelo volver cada tanto y, sin embargo, ahora quizás evite volver. Podría tratar, quién sabe. Pero no puedo. Ni siquiera eso puedo hacer. Es todo tan triste, tan desmoralizante. No puedo huir de esas cosas. Y está tan bien como mal.

Hace un tiempo quería hablar de cuestiones pendientes que he logrado resolver a lo largo de mi vida. Cuestiones pendientes con mi familia. Primero con una persona, luego con otra. El tiempo ayudaba a esas resoluciones; no todo tenía que terminar mal, no todo tenía que quedar sin resolver. Pero ahora estoy lejos, y me siento como si estuviera al doble de distancia. Una distancia que perjudica, por primera vez.

Me siento débil…

Intercambio inútil

Pasaron los minutos y no hubo preguntas
Ni preguntas ni conclusiones
Ni premio ni satisfacción
Tanto hablar para no decir nada

Fue como tantas otras veces
Tiempo perdido, realización tardía
Sensación engañosa, teñida de compasión
Tanto caminar para no llegar a ningún lugar

Y lo peor es que no se quería caminar
Ni llegar a ningún lugar
Ni en ese momento ni con esa persona
Proposición equivocada de una equivalencia inexistente

Cosas que uno hace porque siente que tiene que dar respuestas
Una más, de tantas
Aunque nadie nunca pregunte “por qué”
Aunque a nadie le interese..

“De tontos se alimenta el mundo”

Demasiado tiempo en los lugares equivocados
En los momentos equivocados
Y el tiempo es lo único que no se puede recuperar

Al principio, todo terminaba con el día
Amanecía y era todo diferente
Pura inconscencia de un ingenuo

Comenzar el día como si realmente fuera a ser diferente
Sólo para terminar comprobando que era un día más
Un día más, igual al anterior

Toda la vida igual
Soñando con despertar a una realidad diferente
Soñando con dejar de soñar

Rutina

Como esas pequeñas historias que podrían resultar graciosas
si alguien más fuera el protagonista
En esos momentos me he perdido
más de una vez, los números son difíciles de llevar

El piso estaba frío,
También la tarde
Creo que el cielo estaba cubierto
y estoy seguro de que era abril

La gente pasaba y pasaba
Y cada vez eran más
hasta que fueron menos y menos
y finalmente no hubo nadie

Esa tarde gris se convirtió en noche
El cielo se despejó
Las estrellas parecieron querer decirme dónde ir
Quizás tenía un lugar
pero no la intención
ni las fuerzas
Quizás, también, me sorprendió la luz de un nuevo día

Y es así como funcionan las cosas
Y como funcionamos algunas personas
La luz de un nuevo día quiere decir muchas cosas
No se trata de un nuevo comienzo
Sólo de un comienzo más..
Inercia pura

Malas compañías

Siempre vuelvo al mismo momento
Instantánea de momentos casi olvidados
Retazos de una vida prestada

La imaginación hace su trabajo y uno pierde la línea
Pero no hablo de la compostura, sino del horizonte
El que divide la realidad de la ficción
Y cuando hablo de imaginación
Hablo de lo que me salva

Crear imágenes, situaciones, mundos alternativos
El día dura lo mismo
Los minutos son los mismos, también las horas
Los segundos, igual

El aire, la escenografía, las personas
Casi todo resulta igual
Como siempre, el que cambia soy yo
Y, al cambiar yo, cambian los demás
Es un mundo ideal
que sólo puede existir en la imaginación

Invierno

De contradicción en contradicción
Deseando que llegue el frío, aunque evidencie el vacío
Y sin embargo las distancias parecen más cortas

La oscuridad que se apura
La soledad que acompaña
Las noches que parecen menos aunque en realidad sean más
Lo que cambia es el pensamiento.. o la forma de pensar

Ignoro las luces, ignoro las señales
Sólo traen palabras de angustia
Sólo atraen más pesar

La fecha que veo en la pared no parece real
Y los tiempos internos que cambian
Afuera quizás sucede algo.. pero adentro, poco cambia
La noche acompaña, también el frío
Haciendo tiempo hasta que llegue la mañana

Respuestas al aire

Ringo decía que “la experiencia es un peine que te dan cuando te quedás pelado”. Con muchas otras cosas es igual. Hace rato recordaba viejas charlas en las que sólo podía decir un par de palabras: las ideas podían ser claras pero no su expresión. Con el tiempo, esto último mejoró. Pero ahora eran los dialogantes los que no estaban a la altura de las expectativas. Cuando uno por fin consigue armarse un discurso más o menos coherente y los demás sólo saben interrumpirte con preguntas obvias u observaciones tontas, es poco lo que se puede hacer.

Pasado un tiempo de permanecer callado, ahora es el momento de volver a decir ciertas cosas. A veces, en algún lugar, alguien te escucha y parece entender (lo que decís, no necesariamente lo que sos o sentís). Pero es una diferencia. El problema pasa porque, al final de cuentas, tenemos lo que queremos pero no es exactamente lo que queremos. Y quizás se trate de una manera un poco infantil o caprichosa de actuar. ¿Por qué no “apreciar” lo que se …

Recuerdos al azar

Tengo un par de pequeñas secuencias, muy cortas, perfectamente guardadas en mi memoria. En una de esas mini secuencias, entro a mi casa y veo, a través de la cocina, las plantas del fondo de mi casa familiar, una mañana de 1997 o 1998, luego de volver de la facultad. Una mañana fresca, soleada, de esas que valen la pena. Recuerdo esa imagen en particular, aunque no sé por qué. Recuerdo también que unos segundos después llamaban a la puerta y recibía una carta.

La otra mini secuencia es más reciente, en 2007: una caminata en medio de la noche, luego de una salida al cine, ya en Buenos Aires. Acompañaba a alguien de vuelta a su casa y una tímida llovizna comenzaba a caer. Recuerdo a la otra persona saltando un pequeñísimo charco en una esquina, que no queda tan lejos de donde vivo ahora, y sin embargo no la podría ubicar aunque quisiera. Ni a la esquina ni a la persona.

Tengo esos dos momentos presentes. Momentos mínimos. Recuerdos de épocas muy diferentes. Mejores, peores, los tiempos so…