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Mostrando las entradas de diciembre, 2011

Ajenos

Esas reacciones incomprensibles, de extraños que se dan un lugar que no les corresponde y, que si tuvieran la oportunidad, jamás se ganarían. ¿Con qué derecho se ofenden los extraños?

Los idiotas

Iba a escribir una larga entrada quejándome de los idiotas de siempre, que cada año esperan a que el reloj marque la medianoche y entonces se dedican a hacer ruido y encender lucecitas vulgares, bajo las cuales bailan su danza estúpida y aplauden y dejan en claro, como si hiciera falta, su estrechez de mente. Iba a hacer notar cómo en lugar de pasar esos primeros minutos del día brindando con mi familia, tengo que estar abrazando y tranquilizando a mis mascotas, muertas de miedo por el ruido. El brindis es lo de menos, obviamente; lo mismo da brindar a las doce o a las doce y veinte. El problema son los pobres bichos, que se desesperan ante bochinche inútil. ¿Y con qué objeto? Para que unos pocos imbéciles vean luces durante unos minutos, como si eso fuera a cambiar sus vacías y miserables existencias. Iba a contar cómo cada año parezco enojarme más y sin embargo me aguanto, porque andar gritándole cosas a los vecinos no es la mejor manera de gastar esos minutos. Y seguro que ya saben…

Lección

Siempre lo digo, a lo mejor te cansa, pero es así, vos me conocés. Vos sabés. Es en momentos así que me recuesto y pienso una y otra vez. Por qué, por qué, por qué. Un por qué con respuesta sencilla.

Y uno que dice, jura una y otra vez, que todo será diferente. Que a partir de mañana, pasado, la semana que viene. Todo será diferente. Pero las oportunidades ya no llegan. No sé si yo aprendí, pero se ve que los demás sí aprendieron.

Biografía

El mismo vaso vacío de siempre, las mismas etiquetas, los mismos pensamientos expresados de las misma torpe manera, en las mismas hojas rayadas de siempre. Las mismas ideas, repetidas una y otra vez, cambiando apenas una coma aquí y allá, buscando siempre nuevos sinónimos, recurriendo a pequeñas mentiras para ocultar lo triste y limitado de la propia inspiración.

Para ocultar, en definitiva, lo triste y limitado de la propia existencia.

Tiempo

Horas pasadas, horas perdidas. Me lamento por el tiempo que corre y se me escapa pero realmente no hay nada mejor que pueda hacer con él. El tiempo no está en buenas manos si está cerca mío. El tiempo debería saber, el tiempo debería ser más sabio.

Inspiraciones ajenas

Reviso viejos papeles y encuentro varias frases sueltas, incoherentes, que poco dicen o intentan decir. Frases que son como pequeñas piezas de los pensamientos de alguien más, que se apiada de mi torpeza a la hora de intentar expresarme, y me regala esos pequeños retazos de ideas para que componga, si puedo, algo parecido a una reflexión.

Qué difícil expresarse cuando no se sabe lo que es sentir..

Azules

Azul como aquella bufanda perdida, luego encontrada y vuelta a perder. Azul como aquel cuaderno en que algunas ideas ingenuas encontraban su lugar, cuando los días cambiaban de nombre. Azul como todas aquellas cosas que jamás encontré, y sin embargo sigo buscando. Quizás no existan, pero esa es mi historia. Buscar lo que no existe, buscar lo que no se puede encontrar.

Razones

Son esas cosas que ya no se dan. Una caminata en medio de la noche, un par de horas en un bar, pensando en nada. Un momento a oscuras, con la sola compañía de los pensamientos. ¿Adónde quedaron esas cosas? ¿Qué me pasó? ¿Volverán? A veces son tantas las cosas pequeñas que ocupan mi mente en un momento que olvido las cosas importantes. ¿O será al revés..?