Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de abril, 2011

M.

Cuando no te queda más que recurrir a vagos recuerdos..

Pero algunas sensaciones quedan. Y pensando en esa sensación, recordás un momento, una frase. Aquello estaba bueno. Era algo más que bueno. Era, estaba. Siempre todo en tiempo pasado.

Claro, pasaron muchos años. Y ahora estoy más cerca. Claro que, quién sabe. Qué caminos habrá tomado la gente. Son muchos años, insisto. Y sin embargo, me animaría. Creo.

Nunca escuché su voz. ¿O sí lo hice? Dioses, pasó tanto tiempo. Creo que no. Pero queda la letra, la silueta de la mano, recortes de revistas. Cassettes (¡Tura Satana!). Sí, cassettes. Repito, hablo de muchos años atrás. Mandar una carta costaba apenas $1, imaginate.

Años después, un nuevo contacto, nacido de un impulso que ahora me resulta tan extraño como semejante. Pero aquel intento de comunicación no recibió la respuesta esperada. De hecho, incluía un “no”. Disimulado, sutil. Pero real. Y qué feo se sintió.

Si hoy me animara a pedir (sin pedir) lo mismo que aquella vez, quizás re…

Liado

Cuando tenía diez u once años, tenía alguna que otra fantasía melancólica. Tenía miedo por algunas cosas a las que podía acceder a esa edad (como me aseguraban mi familia y otras personas). Al final no se dio, vaya uno a saber por qué, y tampoco importa de qué se trataba. Pero aquel miedo pasaba por estar ausente y qué podía pasar . De un día para el otro. Recuerdo que una vez le pregunté a unos compañeritos de la escuela: si yo hiciera tal cosa, ¿qué pensarías? O si me pasara tal cosa, ¿qué dirías? Las respuestas no eran gran cosa, después de todo éramos todos niños. Y, eran compañeros de escuela. No amigos. Ya sabía que iban a mi casa por los juguetes, la pelota y demás cosas. Pero no es la Hora de los Recuerdos Traumáticos de la Niñez, así que lo dejo para otro día.

Con los años, esas ideas desaparecieron, más que nada porque.. ¿qué me podía pasar? Nada. Jamás me mudé de barrio, ciudad o provincia. Ya sé, es muy de niño depresivo (deprimente) pensar ¿me extrañará alguien? (de hecho,…

Ridiculez

Digamos que a veces intento algo diferente. Diferente a lo que hago habitualmente. No diferente a lo que hacen los demás. Los demás, viven otra vida. Los demás no importan. Salvo cuando intento algo diferente. Y los demás actúan como siempre.

Digamos que tiendo una mano. Que busco una mirada. Que espero una respuesta. Y nada sucede. Intento por los caminos normales, por los otros. Alguna ocurrencia aquí y allá, siempre entre comillas. Nada.

Un mensaje, algún significado oculto. Nada. Quiero usar una excusa anticuada y pienso, por algo será. ¿Será por algo? Alguna gente que me conoce, sería entendible. ¿Pero extraños? No hay caso. Siempre con las manos vacías.

Hace no mucho me puse un límite. Una vez más. Ese límite se acerca. ¿Y después? Después veremos.

Confines

Son de esos días que le dan la razón al pesimista que vive en mí. Al pesimista que soy yo, en realidad. Con un tímido costado optimista que nació de las noches de aflicción. Seguro, era chico y todo era un drama. Pero a veces no todo era un drama, no cualquier cosa. Y algunas de esas cosas te siguen pegando hoy como te pegaban hace diez, quince años. Quizás hace quince años no me improtaba tanto, no sé. O quizás no hiciera tanta mella.

Pasé el día buscando sinónimos de rechazo. Me sonaba muy fuerte la palabra. Pero es la verdad. Un rechazo involuntario no deja de ser rechazo. La intención no resta intensidad, ¿no? Tampoco el tamaño de las acciones. O la cantidad de palabras. Y sin embargo..

Y sin embargo.

A veces me canso. Ya no tan frecuentemente como antes, por varias razones. Muchas, que aprendí a manejar porque la otra persona no me conoce, no tiene por qué entenderme, un sinfín de argumentos. Pero, todos tenemos un límite. El mío puede que sea menor que el de los demás, pero está. E…

Lugares conocidos

Este es un nuevo fondo. Sin exagerar. Es la verdad. Quizás no moleste tanto porque, viste vos, la costumbre.  Y sin embargo..

Porque lo dije antes. Que esté acostumbrado a una cosa, no quiere decir que la reciba con una sonrisa.

Tanto buscar, para qué. Los resultados, los mismos de siempre. Peores, incluso. No exagero. Para qué hacerlo. No gano nada.

Pero busqué y busqué. A alguno le parecerá escueta mi búsqueda. Demasiado corta, inútil, sin sentido. Yo busqué. Hasta que me dolieron los ojos, busqué. Caminé, grité. Nadie apareció. Muchas palabras fueron, pocas volvieron. Las respuestas, sólo un sueño en repetición. Imágenes agradables, a las que siempre recurro. La paz que se logra cerrando los ojos. Pero una vez abiertos, la realidad. La realidad.

Tiene sus momentos, no lo niego. Pero, por favor, son tan frágiles. Frágiles momentos. Frágiles estados. Cómo salir..

Repito las cosas porque las digo así. Busco un nuevo significado, pero no lo hay. Lo intento, porque no quiero caer.

Pero me r…

(in)comodidad

¿Me explicás la distancia? Su influencia, quiero decir. Influencia, lo que sea. ¿Es la seguridad?  ¿Es la confianza que te da lo lejano pero cierto? Nunca lo pude entender del todo. Y hace años que lo experimento. Quisiera que funcionara al revés. En serio. Pero nunca me pasó. Siempre preferí dejar las cosas de esa manera, manejarme de ese modo. Como dije, tener esa certeza.. esa tranquilidad.. me bastaba. Pero la distancia molesta. Aflige. Duele, incluso.

Y sin embargo..

Escape a pie

El otro día salí a caminar. Era de noche y es raro que salga de noche.  Hacía frío y había viento. No me importó. De hecho, propició mi salida poco habitual. No me acuerdo la hora ni tampoco sé cuánto tiempo estuve afuera. Simplemente me puse un abrigo cualquiera, y a la calle. Fiel a los viejos clichés, anduve por Corrientes. Volví rápidamente a Rivadavia. Ahí estoy más cómodo. Bajé, subí. Doblé aquí y allá, y volví a bajar. Había gente afuera pero pocos vehículos. El viento siguió y apretaba las manos dentro de los bolsillos.

Caminé lo suficiente como para olvidar por qué salí. En el fondo sabía, cómo no. Pero no lo pensé. Quise salir y salí. Del lugar y del momento. Sirvió.

Volví tarde. Entré y me tiré en la cama. Me dormí rápido. No hace falta correr para huir de ciertas circunstancias. A veces, con una simple caminata basta.

No sé por qué, no sé cómo

Yo sé. Siempre vuelvo sobre el mismo recuerdo. Ya sé, no hace falta que me lo recuerdes. Quiero decir, que me recuerdes que ya canso. Que aburro. Que me pongo a rememorar viejos momentos y son siempre los mismos, en el mismo lugar, con la misma persona. Pero, ¿sabés? Si pudiera, quizás no volvería atrás. Quiero decir, si tuviera la oportunidad, seguro, viviría todo una vez más. Quizás no cometería los mismos errores, quizás sí. Pero supongamos que la historia terminara igual. Si esa persona apareciera hoy, en mi puerta —o me la encontrara en la calle, para evitar casualidades exageradas— seguro, un saludo aquí, un saludo allá. Quizás un café, una charla, ¿te acordás de aquella vez que..? ¿y de aquella otra vez que..? Pero terminado el café, concluída la charla, adiós y hasta siempre. Porque.. ¿por qué..? Dejame pensar. Si pasó de una manera, si terminó de una manera.. es por algo, ¿no? ¿No te parece? Quiero decir, mirá si las cosas hubieran sido de otra manera. Yo.. no lo puedo imagin…

Íntimo

Comenzó con un tono firme y seguro. Me aseguró que ya no cree las cosas en las que solía creer, y que su espíritu se ha endurecido con los años. Que las palabras apenas le llegan y que se toma años para analizar las intenciones de los demás. Que observa y reflexiona hasta más no poder. Que no se deja llevar por los impulsos y que ha afinado el criterio.

Le recordé un nombre. Luego otro. Y otro. Le recordé situaciones, fechas, frases sueltas, imágenes. Nunca me respondió. No se animó a refutar uno solo de mis argumentos. Sentí pena. ¿Será que nadie lo conoce como yo? No quise pisotear sus ilusiones de falsa seguridad y opté por terminar la charla. Bajé el espejo y me fui.

Quizás no fuera otoño

La noche era fría. El cielo, negrísimo. Tímidas estrellas asomaban lentamente, como no queriendo interrumpir el momento. Reinaba el silencio, apenas interrumpido por autos y caminantes aislados.

Y sin embargo, aquel silencio no era incómodo.

Ojos cerrados, miradas perdidas, intercambiando turnos.

Simplemente disfrutábamos el momento. No teníamos dónde ir ni razón para movernos. Que el tiempo pase, dijimos. Y nos dejamos envolver por el viento de otoño.

Quizás se hizo día, ya no recuerdo. Sé que desperté y seguíamos juntos.

El invierno llegó y todo había terminado. Las noches siguen siendo frías y el cielo sigue siendo oscuro. Los mismos autos y las mismas personas pasan por los mismos lugares. El mundo, como dicen, no dejó de girar. El viento no notará nuestra ausencia. Y aquel otoño será sólo un recuerdo.

¡Viento!

Si nunca pierdo oportunidad de venir a lloriquear lastimosamente sobre nimiedades, ¿por qué no ser honesto y hacer una entrada sobre día que ha transcurrido con normalidad, y hasta con pequeños buenos momentos?

Porque no estoy acostumbrado, viste. Y me salen un poco desabridas (basta con chequear esta entrada).

Pero lo que vale es la intención (si cabe) y hoy fue un buen día. Hasta luego.

Pesares

Esto no se trata de sentirse mal por deporte. ¿Quién hace eso? Bueno, debe haber alguien que lo haga. Pero a veces uno extraña. Cómo no. No tiene que ver con personas que pasaron, cosas que dijeron o hicieron, lo que sea. A veces simplemente tiene que ver con el lugar, el momento, algo que se recuerda. ¿La edad? También, por qué no. Hay cosas en las que pienso ahora que no pensaba hace unos años. Y ciertas ausencias se sienten. Otras preocupan. Algunas hasta me dan miedo. Y te sentís mal por cosas que hiciste o dijiste o no hiciste ni dijiste. ¿Sabés cuántas cuentas pendientes tengo yo? Está bien, son pocas, no hace falta que me acuses de exagerar. Son pocas pero importantes. Y siempre dejo la solución (o, al menos, el intento de solución) para más adelante. Pero si no es ahora, ¿cuándo? Tengo que compensar a las personas que me sufrieron en épocas estúpidas (fui una persona inútilmente complicada en mi juventud).

Todas esas cosas que uno da por sentado, un buen día se terminan. Siempr…

Ilusiones

Cosas que se dicen, pero no se sienten. Cosas que se sienten, pero no se dicen.

Aquellas caminatas en silencio se convirtieron, con el tiempo, en una ayuda necesaria. El silencio que tapa el ruido. El alivio pasajero que disimula las heridas duraderas.

La sinceridad como un elemento difuso, producto de un esfuerzo mental por recuperar la calma, la cordura. ¿Dónde quedaron aquellos pensamientos? ¿Aquellas ilusiones? Débiles, pero preciosas.

No debería ser posible destruir un mundo sólo con palabras..

Miradas extrañas

Pesadumbre afectada, concluyen algunos. Eso me dicen.

La gente que no te conoce es así. Toda. Asumen que lo que sea que te pase, seguramente no es tan malo. Que mañana será otro día. Que siempre que llovió paró.

Aflicción fingida, concluyen otros. Vamos, que no es para tanto, tratando de reconfortar. Y pasan a enumerar miserias ajenas, números y estadísticas, el hambre en países pobres. Todo eso está muy bien, ¿pero por qué la miseria ajena debe minimizar la mía? Sí, eso es lo que dicen. Si hay otros que están peor.. por lo menos callate.

¿Para qué hacer esto? ¿Cuál es el objeto de la charla? ¿Para qué invitarte a abrir tu corazón? ¿Escuchar para luego cuestionar? Está bien, admito que a veces hago lo mismo. Pero de cansado. Cansado de la gente normal, con sus problemas de niños bien. Y acá me voy por las ramas.

A estas alturas, no considero amistad ni escuchar ni entender. Simplemente respetar. Parece poco. Pero es todo.

Pueden ser segundos

Hay un momento en el día, no importa el lugar, no importa la situación. Puedo estar caminando a ninguna parte, puedo estar volviendo a casa en el colectivo, subte, lo que sea. Puedo simplemente estar sentado con la vista fija en la nada, en una pausa de otras tarea. La ansiedad aparece y se queda unos minutos, ignorando que no es bienvenida.

Hay un momento en el día, no importa el lugar, no importa la situación. Los minutos se transforman en horas y la luz, en oscuridad. El ánimo, ingenuo y poco confiable, se toma una licencia de horas y me deja a merced de ella, la angustia simbolizada en el vacío. El vacío aquel en el que perdía la mirada minutos antes.. El vacío ahora soy yo. Y la angustia se aleja, satisfecha.

Un día más. Otra pelea perdida.

Gente basura

Ningunean a propios y extraños, pretenden que el aire que exhalan es mejor que el que inhalan los demás, discriminan por gustos musicales y marcas de ropa, se ríen de defectos físicos, hablan con acento distinto aunque viven en la misma ciudad, van a todos pero absolutamente todos los sitios de moda y se ríen de los que pasan por la vereda, tienen los últimos chiches tecnológicos pero niegan cualquier seguimiento impulsivo de tendencias, alientan todas las buenas causas pero sólo porque sus ídolos también lo hacen, celebran festividades importadas..

¿..y se preguntan por qué los bloqueo?