Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de abril, 2010

¿Y dónde estabas vos?

Cada tanto pasa. Me pasa. Encuentro/veo/leo algo que me descoloca (bien) un poco. Entonces la curiosidad dice presente. También la timidez. Entonces no digo nada, no pregunto; me quedo con cosas en el tintero (para usar una frase hecha).

—¿Pero vos por qué pensás tal y cual cosa?
—Porque es lo que me pasó en tal y cual momento..
—Está bien. Pero si te hubiera pasado lo contrario..
—(interrumpiendo) Pero no me pasó.

Sigo -en mi cabeza- con las ideas desordenadas. Y más curiosidad. Y algo parecido a la culpa pero no es necesariamente culpa. No me pregunto qué es en realidad porque ya tengo demasiadas preguntas sin responder en el debe. Trato de concentrarme en la charla que estoy manteniendo aunque mi mente divague. Es como cuando te pasan muchas cosas buenas (o malas) muy de repente y te cuesta analizar todo en el momento.

Tal vez mañana me olvide pero hay muchas preguntas que persisten. Dudas, quizás. En otro momento podía agarrar el teléfono, llamar a alguien, organizar un simpático encuen…

Quién sabe

Él escuchaba a quien no debía.

Caminaba los caminos que nadie le recomendaba, pensaba en las cosas que nadie le aconsejaba. Pero él hacía lo que sentía.

¿Hacía lo que sentía? Sospechaba que no, que seguía los deseos e impulsos de alguien más. ¿Quién dictaba las instrucciones que él seguía? ¿por qué las seguía? ¿por qué no podía evitarlas?

Porque era él. Él y nadie más. Su personalidad, su ánimo, sus convicciones -si existieran-, pisoteadas. No tenía voz. No tenía decisión. Ni elección.

Seguía el camino que otros habían seguido antes que él. ¿Creía que llegaría a alguna parte? No. Pero la inercia lo gobernaba.

Algún día encontraría el final del camino. No era su camino, ni su solución. Pero era su final.

Quizás entonces encontraría un poco de paz..

Lo usual

Encontrar un poco de consuelo en extraños. La amabilidad de los extraños, como la canción. Un gesto, una palabra.. no hace falta más. ¿Y los conocidos? Los nuevos extraños.

Lluvia (2)

“No hay derecho”. “Es una picardía”. “Es un desperdicio”. Y muchas otras frases hechas.

Pero sí, es un desperdicio. Un día así, con esta lluvia hermosa, fría, constante.

Y yo lo paso así, caminando debajo de ella pensando.. pensando en lo que no debería. Bah, es un decir. Pensando en cosas a las que me llevaron los demás. Sin saberlo, claro está. ¿Cómo puede saber la gente que te empuja hacia lugares oscuros? Hubiera caminado hasta mi casa, con tal de disfrutar de esa lluvia que me mojaba de pies a cabeza, y a mi antiguo y desvencijado morral.

Estúpido desánimo que me roba el placer de la lluvia en la cara, los ojos, los lentes salpicados que no me dejan ver. ¿Y por qué tengo que pensar en esas cosas? ¿Por qué tengo que sentirme así? Por qué, por qué y por qué.

¿Por qué? Porque soy yo. Y soy de una manera. Y soy lo que soy por lo que viví. Y hoy, por unos segundos, el peor pasado dijo presente. Y se escapó, soltando una carcajada.

Días perdedores

Although I laugh and I act like a clown
Beneath this mask I am wearing a frown
Afuera hay sol, parece. Será cuestión de salir y probar un poco. Que lo tiró..

Fotos

Curioseo por aquí y por allá y veo muchas coincidencias entre gente distinta, que no se conoce. Veo esas coincidencias y recuerdos cosas que he hecho y que extraño. Cosas que me gustaría rehacer.

El ánimo no cambia todavía pero esto quizás sea un primer paso. Será un día largo y muchos recuerdos serán revisitados. Recuerdos, emociones, pequeñas historias de un pasado cada vez más lejano. Un pasado que quizás no merezca ser recordado pero los momentos manejan los estados de ánimo y los estados de ánimo manejan los momentos. Y esos momentos y estados de ánimo me manejan a mí y siempre lo han hecho.. aunque sea estos días tranquilos.

¿Demasiados tranquilos? Quién sabe. Pero algo es cierto: hacía mucho tiempo que no me hacía este tipo de preguntas. 

Quisiera buscar de nuevo aciertos perdidos en un mar de errores..