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Mostrando las entradas de octubre, 2009

Buena

Comencé el día eliminando preocupaciones relacionadas con la salud de miembros de mi familia. Luego comprobé que el número al que olvidé jugarle unos pesos no salió (cosa de timbero ocasional). Seguí con unas buenas nuevas en la casa donde alquilo. Después, la buena música que sonó (y continúa sonando) de fondo. A eso le agregué pequeños descubrimientos a lo largo de las horas. Y la lluvia.

Es un día hermoso.

Solían hacerme la misma pregunta..

—¿En qué estás pensando, Jack? —me preguntó Bud.
—Sólo estoy pensando —le contesté, sonriendo.
—¿En qué? —insistió Olla.
Me limité a sonreír otra vez y a menear la cabeza.
“Plumas”, Raymond Carver.

Ventana

Al fresco de las primeras horas,
se le pegan los rayos de sol
Afuera, otro día comienza
Quizás sea mejor,
quizás sólo sea igual..

Valga la redundancia..

Digo palabras que seguramente ya he dicho, y más de una vez. Las digo sabiendo que mañana, o pasado, las diré de nuevo. Tal vez no suceda por una semana, un mes, o un año. Pero volveré a decirlas, porque son las palabras que me definen. Palabras que se repiten hoy como se repitieron ayer como se repetirán mañana.

El bar sobre Rivadavia

Este clima raro, que quizás no sea el de octubre, pero es el que tenemos. El que tengo, en realidad. Llego a mi casa pero unos minutos después, vuelvo a salir. Camino, despacio, pero camino. Varias cuadras, hasta llegar adonde me parece que quiero ir. Probablemente haya salido sin un lugar fijo al cual ir, pero aquí estoy. Elijo mesa, me siento, limpio los lentes, pido lo de siempre. Afuera el movimiento sigue como siempre. Adentro.. adentro, quizás también. Pequeños escapes, necesarios. Imprescindibles. Necesito ver vida. Quizás, de tanto observarla, algo se me pegue, algo me contagie.

Mejoría

¿Y en qué encontrar alivio? Cuando no lo busqué, lo encontré. Justamente, dirá alguno.

Pero así transcurrió mi mañana: haciendo las cosas que tenía que hacer pero con la mente en otro lugar. Como siempre, salvo que esta vez era un lugar oscuro (disculpá el cliché).

Los últimos minutos antes de volver a casa insinuaron el cambio de ánimo. Luego vino la caminata bajo el sol, el clima fresco; un día hermoso, casi. Cuando llegué a casa, me sentía mucho mejor.

Llueve, el día después

Hoy fui a desayunar a un cafecito al que solía ir seguido el año pasado. Fui para salir un poco, cambiar de aire, distraerme. Debería ser un día complicado pero por suerte todavía no lo siento así. Me siento bien. A pesar de.

Lo que son las cosas. Quizás sea la costumbre. ¿Pero quién se acostumbra a las frustraciones? Desilusiones que se suceden. Pero uno ya lo ve venir y por eso, quizás, el golpe no es tan duro. O sí, no sé. Como siempre, estoy tipeando de más. Digo muchas cosas sin decir nada.

La idea, como dije, era salir un poco, pensar en otra cosa, apartarme. Funcionó. Y todavía funciona. Llevé un librito, leí los primeros capítulos, cada tanto miraba la llovizna, el cielo gris, la calle. Estuvo bien. Se sintió bien. Aunque me preocupe no sentirme como quizás debería sentirme. Me preocupa esa supuesta comodidad. Cómodo con esta situación adversa. Pero me preocupa poco. Qué mal debo estar. ¿Es que todo me importa un poco menos? Lo que me espera. Así no voy a mejorar. Ni de casuali…