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Mostrando las entradas de agosto, 2009

Carajo

El otro día me enteré que le robaron a mi viejo. A la mañana tempranito, cuando iba camino a su trabajo. Trabaja cerca de casa, a unas 20 cuadras quizás, como mucho, y va caminando. Pero va tempranito.. y tiene que pasar por uno de esos benditos asentamientos. No tenía plata encima —en realidad no tenía de valor— pero le ofreció el celular al chorro de poca monta, para que se llevara algo y lo dejara tranquilo. Una bronca.. una impotencia.. todo junto. Menos mal que no le hizo nada más (y que le creyó que no tenía plata encima).

En fin..

Suspira aliviado

Ahí voy, caminando, hacia ninguna parte, pensando en mis cosas. De repente, me parece que veo a alguien. ¿Será? No, no es. ¿Y si es? ¿Y si era? Me vuelvo sobre mis pasos. Breve persecución en las sombras. Sombras en un día nublado. Persecución en blanco y negro, como en aquella película. Es, es. Estoy seguro que es. Pero, momento: ¿y si es? ¿Qué le voy a decir? Aminoro el paso.

Pero sigo. Es más fuerte que yo. Al final, en una esquina, me doy cuenta que no es. Y por alguna razón, respiro aliviado. Quería que fuera, pero también que no.  ¿Qué le hubiera dicho? Seguro que hubiera tropezado o alguna otra escena avergonzante. Siempre me pasa. Pero no era. No era y me quedé tranquilo. Aunque seguí queriendo que fuera.

Clichés

Siendo como soy, siempre estoy volviendo. Vuelvo adonde no debo volver, ¿pero qué más puedo hacer? Algunas cosas, en esta gran ciudad, son inevitables. Grande como es, parece chica, como un pañuelo, como dice el dicho. El mundo es un pañuelo, reza el cliché. El mundo, la ciudad, todo es tan pequeño, universo mínimo en el que termino encontrándome con lo que no quiero.....aunque quizás sí quiera. Quién sabe. Yo no lo sé. O quizás sí lo sepa, pero elijo mirar para otro lado.

Las cosas de la mente, como siempre digo..

Ciudad perdida

Algunos recuerdos vienen solos. No los llamo, te juro que no, pero aparecen igual. A veces es una palabra, alguna canción perdida, escuchada de casualidad, por entre los muros de la ciudad perdida. Ciudad perdida porque uno se pierde en ella, buscando lo que no quiere buscar, buscando lo que no quiere encontrar..

Fondo de la Legua

Cómo ansío poder volver a ver, lo que en realidad quizás no quiero ver. Paso por los mismos lugares de siempre, pero paso de lejos, como quien mantiene una distancia prudente del peligro. El peligro, en este caso, es no sentir lo mismo. No sentir lo que alguna vez se sintió, no volver a sentir lo malo.. aunque lo malo tenga algo de bueno, siempre será malo y al final, sólo eso quedará. Pero paso por los mismos lugares porque son los únicos por los que puedo pasar.. quizás un día me anime, me baje y golpee puertas, grite nombres. Quizás un día me anime a hacer lo que nunca hice. Quizás un día me anime a vivir..

(re)significado

Busco resignificar imágenes, aunque sea un ejercicio inútil. Luego, paso unos instantes pensando si resignifcar es una palabra real o no, quizás la haya inventado para acomodarla en esta entrada. Como sea, quise decir que busco dar nuevos significados a viejas imágenes, que descansan en el fondo de la mente, como algo que se barre bajo la alfombra.. Como algo que se esconde, pero no del todo. Porque, después de todo, es lo único que se tiene.

Letras cercanas

Los mismos textos de siempre, sean libros, sean anotaciones sin sentido. Siempre cerca, siempre a mi lado. Qué bueno tenerlos cerca..

“Mi mundo imaginario”

Mi mundo imaginario fue desde siempre el único mundo verdadero para mí. Nunca tuve amores tan reales, tan desbordantes de imaginación, de sangre y de vida como los que entablé con figuras que yo mismo creé. ¡Qué leales! Siento nostalgias de ellas porque, como todo lo demás, también ellas pasan…
“Libro del desasosiego”, Fernando Pessoa.