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Mostrando las entradas de julio, 2009

Siempre igual..

Me pregunto adónde estaré cuando haya pasado todo, adónde estaré que sea distinto al lugar donde estoy ahora. El lugar, el ánimo, la vida toda. Si sigo estando como estoy ahora, ¿para qué seguir? No quiero saber que mañana será igual que hoy, así como hoy es igual a ayer, y ayer al día anterior. No tengo ganas de saber que todo será igual, siempre.. pero me temo que sí, que es mi única verdad. Mi único destino.

Buenos Aires

Cuántas esquinas, cuántas calles,
Cuántos bares, por qué no.
Esta ciudad,
tan grande y distinta a todas,
y sin embargo,
tan igual
Es como si estuviera
siempre en el mismo lugar..

Cómo puede sentirse todo tan igual..

Mente en blanco

No recuerdo cómo fueron estos días. Realmente no lo recuerdo. Es raro, porque quiero escribir, escribir sobre mis días, mis horas, estas horas, estos ánimos, pero no recuerdo nada. Pero cómo recordar, ¿cuando no hay nada que quede en la memoria..?

Momentos efímeros

Frases cortas, como los recuerdos.
Mínimos, de momentos efímeros
Momentos que duraron más
en la imaginación
que lo que duraron
en la realidad..

Y esos momentos,
mínimos, efímeros,
terminan al fin
durando más en el recuerdo
que lo que duraron
en la realidad..

A veces,
sólo a veces,
me pregunto
¿por qué funcionará así
la memoria?

El viejo cuaderno azul (continuación)

Releer viejos “escritos” (notar por favor las comillas) es siempre...una aventura. Quizás aventura le quede muy grande a lo que quiero decir, pero es la verdad: hay que animarse a leer cosas escritas hace mucho tiempo. Por lo general, son muy malas (lo que no quiere decir que haya mejorado). Pero, como debe ser, se adivina mucha sinceridad, mucha.. franqueza a la hora de decir las cosas. Lo que se entiende, al menos. Porque soy muy críptico para escribir, y a menos que deje la fecha en algún rincón de la hoja, es probable que no recuerde el momento en el que escribí.. y no recordar el momento es no recordar el ánimo. Y no recordar el ánimo, es no entender lo que se escribió.

Por lo general, son cosas con un halo de melancolía. Nunca forzada, aunque a veces algo exagerada (aunque no tanto cuando escribo a mano, porque no tengo un diccionario de sinónimos al cual recurrir, y entonces no uso palabras que podrían parecer algo sofisticadas).

Al fin de cuentas, está bueno releer viejos escr…

El viejo cuaderno azul

Sigo con las letras viejas, palabras desordenadas encontradas en cuadernos que, a pesar del abandono, cuidan y atesoran momentos. Momentos perdidos, momentos vividos que —sin embargo— no deberían repetirse. Las gastadas hojas conservan recuerdos y señales, imágenes y huellas, como un mapa que me sirve para recordar cómo llegué adonde he llegado.. y qué caminos no debería volver a transitar. Que son casi todos, por desgracia. Este viejo cuaderno azul.. historia de mis errores.

Carver, Carver, Carver

Qué genial es redescubrir una y otra vez los mismos textos. Aunque quizás redescubrir no sea la palabra correcta. Descubrir quiere decir encontrar algo nuevo, hasta entonces desconocido. Y redescubrir sería volver a encontrar novedad en algo ya conocido.. O algo así, ¿no? Pero nunca olvido del todo esos textos..



Genial, amigo Carver. Simplemente genial..

“Seguía con los ojos cerrados”

(...) Y continuamos. Sus dedos apretaban los míos mientras mi mano recorría el papel. No se parecía a nada que hubiese hecho en la vida hasta aquel momento.
Luego dijo:
—Creo que ya está. Me parece que lo has conseguido. Echa una mirada. ¿Qué te parece?
Pero yo tenía los ojos cerrados. Pensé mantenerlos así un poco más. Creí que era algo que debía hacer.
—¿Y bien? —preguntó—. ¿Estás mirándolo?
Yo seguía con los ojos cerrados. Estaba en mi casa. Lo sabía. Pero yo no tenía la impresión de estar dentro de nada.
—Es verdaderamente extraordinario —dije.
“Catedral”, Raymond Carver.

Retro-estro

Escribir en el pasado es más fácil que escribir influenciado por el pasado. Debería seguir intentándolo.. quizás el blog se llene de entradas (ninguna particularmente memorable, por supuesto).

Fiel reflejo

Escribir sobre la monotonía (como ese fragmento que cité ayer) terminando resultando, precisamente, monótono. Y es que mi vida no es otra cosa que monotonía pura. Si hay algo digno de mencionar, la anécdota inevitablemente termina siendo....¿cómo decirlo? ¿empapada? ¿contagiada? La anécdota inevitablemente se contagia de mi monotonía general. Es triste la monotonía. Triste y aburrida.

Es como yo, básicamente.

Monotonía

Estoy en un día en que me abruma, como un ingreso a prisión, la monotonía de todo. La monotonía de todo no es, sin embargo, sino mi propia monotonía.
“Libro del desasosiego”, Fernando Pessoa.

Cambio de último momento

Tener un párrafo copiado y listo para publicar, sólo para ver que referencia situaciones que me resultan familiares. Y como no es ni la hora, ni el lugar (y quizás nunca lo sean), mejor borrar todo y publicar esto. Que no es nada. Pero al menos no está manchado de ninguna pena o aflicción pasada..

La excusa del mediocre (continuación)

Siguiendo con lo de ayer.. no sólo uso y abuso de los sinónimos; también de los títulos grandilocuentes. Admito que lo más difícil es titular las entradas. Así que pienso y pienso y a veces sólo se me ocurren titulares* que suenan demasiado pomposos.. demasiado exagerados. Grandilocuentes, como ya bien dije. Quizás alguien pasa por acá, ve ese título y piensa uy a ver cómo sigue esto. Y lee el resto.

Mis disculpas.

*resultado de buscar un sinónimo, te darás cuenta.

La excusa del mediocre

Lo mío es decir una y otra vez lo mismo. Busco sinónimos, para que no sea tan evidente mi falta de intelecto. Los sinónimos también sirven para adornar un poco la mediocridad. No tengo nada para decir, pero trato de disimularlo. Torpemente, quizás. Así que junto un par de palabras aquí y allá, armo algo parecido a una oración.. y la repito. La repito y la repito, una y otra vez. Total, pienso, quién se va a dar cuenta.