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Apagado

Es una de esas noches en las que todo se siente desaparecer, paulatinamente. La metáfora justa –como si alguien la hubiera planeado– se dio con la luz, que lentamente se va atenuando. Sospecho que terminaré la noche a oscuras, o al menos a la luz del velador. Pero recién lo pensaba: si hubiera querido hacerlo por mi cuenta, no me hubiera salido. Soy pésimo para las metáforas.

Y esta noche es así: todo se desvanece. Si tengo suerte, me dormiré antes de desaparecer. En este caso, la “suerte” tiene que ver con evitar hacer lo único que podría ayudarme. Aunque la suerte, mala al fin, sería no hacerlo. Y despertar. Y ver cómo todo sigue igual.

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.