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Mostrando las entradas de 2016

Frase hecha

Como palabras dichas en otra realidad, algunas verdades retumban en mi cabeza. Pienso en lo que podría haber sido, y me río. Me río para no llorar.

Espejo

Estaba la luna pintada como en esos viejos cuadros que creía haber visto en primera persona. Estaba la luna triste, como ese triste bufón que veo en el espejo. Estaba la luna triste pero se alivió al ver que había un personaje peor en el paisaje. Estaba la luna triste. Estaba la luna. Estaba yo.

S*

Siempre vuelvo. Siempre vuelvo y busco todo eso que encontré pero no cuidé. Busco y encuentro, pero no lo puedo recuperar. Busco y observo, como nunca observé. Miro, veo, espío. Con detenimiento, con cuidado, con sumo interés. Miro como no miré cuando estaba cerca. Miro como debí haber mirado. Miro y siento la distancia. Siento y me molesta. Me molesta y me duele. Vuelvo, busco, encuentro, miro de lejos, lamento, siento, odio.

Apagado

Es una de esas noches en las que todo se siente desaparecer, paulatinamente. La metáfora justa –como si alguien la hubiera planeado– se dio con la luz, que lentamente se va atenuando. Sospecho que terminaré la noche a oscuras, o al menos a la luz del velador. Pero recién lo pensaba: si hubiera querido hacerlo por mi cuenta, no me hubiera salido. Soy pésimo para las metáforas.

Y esta noche es así: todo se desvanece. Si tengo suerte, me dormiré antes de desaparecer. En este caso, la “suerte” tiene que ver con evitar hacer lo único que podría ayudarme. Aunque la suerte, mala al fin, sería no hacerlo. Y despertar. Y ver cómo todo sigue igual.

Fantasías

Pensaba en los retazos perdidos. Esos pequeños trozos de verdades a medio imaginar, a medio pensar. Pero que se sentían bien. Se sentían bien y cercanas. No llegaba a tocarlas pero las sentía ahí, al alcance de los dedos. Como todo lo que siempre, o mejor dicho nunca, tuve. Al alcance. Pero lejos. Cerca, pero inalcanzable.

Enero, sentados en el piso, tarde soleada

Había una verdad a medio decir, una verdad que se resistía a ser develada. Nuestras miradas no se encontraban, aunque yo lo deseara. La alfombra gris, los trocitos de papel, las carpetas encimadas, todo rodeado por nuestro silencio.

Cómo puedo recordar así esta imagen, aún hoy, tantos años después.

[72]

Qué feo espiar la siesta ajena, esperando que la dicha lo salpique a uno.

[71]

Soñar sueñan los desdichados.
Qué felices los infelices, en su mundo de collages despegados.
La esperanza, inexistente. Falsa su compañía, falso su interés. Mejor solo que mal acompañado, dice el dicho. 
Y elijo no soñar porque es lo que me sirve. Pero falla el engaño, porque sé que hay cosas que no se pueden elegir. De hecho, no hay ninguna. Pero mucho menos, elegir lo que se sueña. Elijo, entonces, no pensar en lo que sueño. Y si es un cúmulo de recuerdos, lo mejor será aplastar la cabeza contra la almohada y desear por una amnesia que no llegará, mientras se aprietan los dientes y los párpados y es todo maldición e insultos al aire. Por qué, por qué, por qué pregunta el alma desdichada, aunque sabe que la respuesta será siempre la misma: porque sí. Porque a algunos no nos queda más que recordar las míseras imágenes de una existencia menos desgraciada que alguna vez conseguimos rozar. O espiar de lejos.

[70]

Fin de la noche, pensé. ¿Fin de la noche?, me pregunté. Del otro lado, silencio. No podía quejarme; de mi lado fue casi igual. No dije nada, a propósito. Sabía disfrutar de eso. Del silencio, no de no decir nada. Me preocupaba saber si eso te molestaba. Nunca lo pregunté y definitivamente no era el mejor momento.

De todas las malditas noches...

[69]

En la medianoche perdida de los días desperdiciados*, la hora que pasaba extrañaba a la hora por venir.
Pensando en lo que no dije me distraigo de pensar por qué pensaba lo que no decía. Miedo, se llama. Al rechazo, se sabe. Esas cosas que llegan por la (poca) experiencia que uno pudo juntar, migaja sobre migaja, moneda sobre moneda. Un día dije lo que pensaba, peor, lo que sentía, y no obtuve respuesta. Qué feo que alguien se encoja de hombros frente a la sinceridad indefensa de uno. Qué feo recordarlo. Por qué pensar lo que uno piensa, por qué decirlo. Es mejor no decir nada. Aunque uno después pase años pensando en ello.



*En qué cabeza cabe que “esfumado” sea sinónimo de “desperdiciado” (pista: en la mía)

[68]

Melodías viejas que acompañan mejor que esos raros silencios nuevos.

[67]

Tinta corrida, papeles manchados. Ideas mal expresadas en mesas con vista a la vereda. Afuera, el cielo se ennegrece y adentro, en donde uno no quiere estar, también. Adentro y afuera, el mismo elemento.

[66]

Buscando puntos negros en el cielo..

Faros apagados en la inmensidad de la noche.

Tantos pasos que repiquetean en los pasillos vacíos..

Tantos dolores que repiquetean en los corazones vacíos..

Buscando puntos negros en el cielo, faros apagados en la inmensidad de la mente.

[65]

Tan tarde y nosotros tan despiertos.
Tan solos, también. Pero para esas cosas no hay horario.
Tan despierto y el resto tan dormido.

[64]

¿Cuántas cosas le dijiste este año a personas que no querían saber nada de vos? Y.. más de un par.

[63]

La insignificancia que representa al todo. La nada que tiñe la existencia.

Obviamente

Recuerdo que se terminaba el 2015 y pensaba cómo no conté las cosas que me pasaron este año. Y es que no me pasó nada.

Nadería

Me iba a dormir pero se me fue el sueño. Tantas cosas que iba a hacer pero se me fueron.

[62]

Estaba bien volver a ciertos lugares, caminar ciertas cuadras que lucen iguales pero diferentes a la memoria de los sentidos. En el aire se respiran sensaciones nuevas. En el aire se desvanece el rencor.

[61]

Pienso en un número y me asombra el quince. Luego recuerdo los diez. Un siete viene a la memoria. Todos números que apuntan una pena. Coordenadas de una decepción, digo, de manera pretenciosa. Los números dejan lugar a las letras y los símbolos: una 'S', un asterisco. Penas y olvido en todas las imágenes. También los sonidos. Recuerdo una mirada. Extraño esa mirada. Recuerdo una espalda, un cuello, cabellos atados. Recuerdo todo y nada a la vez; quisiera tener memoria fotográfica. No, quisiera tener mejor sentido común. Mejor raciocinio, mejor reflexión, menos estupidez. Mejor yo. Otro yo. Quisiera querer menos cosas que no puedo ser.

[60]

El canastito, la soga, las sombras largas que se acortaban. Imágenes de un ayer menos ingrato. 
La tira de papel que caía, el sobre que respiraba. Quería leer todas las palabras a la vez y tomarme un día para estudiar cada una de ellas. Quería terminar la carta pero quería también que no terminara nunca. Quería todo lo que no podía tener.

[59]

Cantemos letras en las que no creemos.
Enarbolemos banderas que no nos representan.
Peleemos por derechos que no nos importan.

Prediquemos ideales que usamos para sonar mejor ante extraños.

[58]

Voces lejanas que suenan más afables y reales que las cercanas.
Voces cercanas que suenan a fantasía.

Voces cercanas que se traducen en locura.

[57]

Todo me recuerda lo que no tengo, todo me recuerda lo que no soy. Todo es lo que yo no.

[55]

Pensar que ayer nomás pedía que pasara el tiempo. Pensar que “ayer nomás” era hace quince años.

[53]

El goteo que persiste, la incomunicación que también.
El aire humedece y las gotas pesan.
Viejos lápices que duermen sobre renglones malgastados. Palabras despilfarradas, minutos sin aprovechar.

La vida que parpadea y encandila a la oscuridad.

[52]

De pisar muchas veces las mismas baldosas flojas, se aprende.

(o quizás no)

[50]

Pasos lejanos que adornaban el vacío.

El silbido del viento distraía del abandono.

[49]

“El frío que abriga”, repetía hasta el hartazgo. Nadie escuchaba, a nadie importaba.

[48]

Entre gotas y brisas, esperaba alguna señal..
Entre ruido y silencio, entre todo y nada. Vacío que rodeaba, sonidos distantes, ideas olvidadas. La lucha eterna por querer recordar algo que nunca sucedió. La imaginación, adictiva. La melancolía, cercana.

[47]

Cada vez que me quedo diez o quince minutos de más en la cama, empiezo a cuestionar todo.
“Qué desastre que sos” y similares.
Porque nunca hago lo que digo que voy a hacer. Nunca termino de pensar lo que digo. Nunca digo lo que pienso. Nunca nada. Nunca soy. Nunca yo.

[46]

Pasaban las palabras y no formaban *una* idea.
Línea tras línea tras línea, palabra tras palabra, a veces sólo una mezcla desordenada, otras un mero revoltijo. Siempre la esperanza latente de que alguna idea se formara. Siempre la esperanza latente de que algo se asemejara a una idea. Siempre la esperanza latente. Nunca la esperanza. Nunca la.

[44]

Hace una semana, horas más, horas menos.. estaba listo. 100% listo. Y te lo digo sinceramente. Qué cosas, no animarse..

[41]

Oscuridad, completa. Miraba y no veía nada pero no quería ver nada. Mirar por mirar.

[39]

Era raro caminar por esos caminos de siempre, estando a oscuras. La ilusión del mundo diferente, cuando no había mundo al cual ver.

[38]

Para repetir lo mismo siempre, mejor reciclar alguna vieja idea. Total, como siempre digo, nadie me lee.

[37]

Olvidé las hojas limpias y ahora las letras no saben dónde parar. Letras en la calle, ¿quiere alguien pensar en las letras?

[36]

El entusiasmo se pierde entre las páginas sin leer. El entusiasmo se pierde entre la pila de cosas por leer. La vida se va y los libros esperan..

[35]

Vidrio fresco, húmedo. El paso torpe, la idea asustada. Todo parece peor pero al final de cuentas es igual.

[33]

Canción eterna, soporífera. Una sola nota, una sola palabra. Por siempre..

[32]

¿Te conté de la vez que me bajé del colectivo y me esperaban diez-doce amigos en un lugar? Porque nunca pasó.

[31]

Los ojos que me vieron saben que no quieren verme otra vez. Buscar ojos nuevos.. ¿quién tiene ganas? ¿o la voluntad?

[29]

Por fin puedo esta noche hacer esto que tanto me gusta. No es esoni aquello. Es esto. Y es lo único que parece ayudarme.

[28]

Recortaba los ojos y desechaba el resto. Creía que así encontraría algún día unos ojos que me busquen a mí.

[27]

Entre las gotas esporádicas creí encontrar la inspiración. Sólo era el eco de la inmediata destrucción.

[26]

Pienso que es un día pero es otro. No es raro que me pase. Es tan igual todo. Lo que mata es la rutina.

[25]

Creí que sabía pero sospechaba que no lo hacía. Esas mentiras que uno se repite. Es más fácil creer.

[24]

Soplan vientos frescos, caricias de ausencia. La brisa que roza la nada.

[23]

Me puse contento por ver a alguien que jamás sabrá de mi existencia. Cosas de la vida.

[22]

Cansado de preguntar cosas que no tienen respuesta, busco cansarme de una alternativa similar. Buscar cosas que no se pueden encontrar parece ser mi actividad preferida.

[21]

Renglones vacíos, tinta ilesa; cuando no hay nada que contar.. Difícil imaginar una realidad alterna.

[20]

Miraba la hora y los números no cambiaban. El reloj se parecía a mi vida.

[19]

Si quiero sentirme mal, no tengo que hacer mucho. Si quiero sentirme bien, tengo que dejar de sentir.

[18]

Se acercan los días en los que me lamentaré de muchas cosas. Las mismas de siempre. Y los días también son los mismos. No sé por qué digo que se acercan cuando ya los estoy viviendo.

[17]

Soñé que te sentía.
Soñé que me querías.

Soñé que existías.

[16]

El gris del cielo se trasladó al techo. Y a las paredes. Y a mí.

[14]

Tantas palabras tantas veces usadas, para decir siempre lo mismo. Es que el sentimiento es uno solo. Difícil describirlo de más de una manera.. difícil para mí, al menos.

[13]

El fresco de la noche me cobijaba. Era una soledad complaciente.

[12]

Bellas notas que no formaban ninguna melodía. Pero sonaban a felicidad. De dónde venían, nunca lo supe. Nunca me animé a preguntar.

[10]

Creí haber escrito todo lo que sentía. Pero las hojas seguían en blanco.

[9]

Terminaba el día pero no en realidad. Siempre vuelve a empezar. Todo vuelve a empezar.

[8]

Decir mucho, decir poco, al final lo mismo da: es poco lo que se escucha.

[7]

Fue un viernes o quizás un jueves. No sé qué dije pero sabía la respuesta. Me daba igual. Algunos cuentos mejor terminarlos rápido..

[6]

Ojos sinceros que dicen cosas falsas, mentiras que flotan entre dos.

[5]

Esas manos sueltas, lejanas. Dedos que desconocen, piel que ignora.

[4]

Pienses lo que pienses, es probable que a nadie más le guste o interese.

“Para qué”

De dónde salen tantas voces, tantas palabras sueltas que pretenden significar algo. Voces extrañas, alguna vez (algo) familiares, que quieren reaparecer en temporada baja. Interés postizo que no tardará en esfumarse. Para qué responder, para qué molestarse..

[1]

Vida de frases sin terminar. Comienzos a duras penas, tropiezos sin contar.