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Mostrando las entradas de 2015

Ausencia

Así que si fuera hoy.. ¿qué? Silencio.

Silencio hoy, silencio mañana. Quizás en un par de días, alguien golpearía la puerta.

Pero más silencio seguiría. Esta semana, la que sigue. Nadie sabría. Nadie preguntaría.

Nadie lo notaría. A nadie le importaría.

Visiones (2)

Nunca recuerdo bien cuándo empiezan las cosas pero no me doy cuenta hasta que están muy avanzadas. En este caso, una de esas cosas es cierta serie de imágenes algo macabra que antes resultaba algo impersonal pero cada vez se siente más.. íntima. No se trata de sueños, sino de imágenes que me vienen a la mente. Ocasionalmente. Me preocupa un poco, pero se me pasa (eventualmente). Desearía poder tener alguien con quien hablar de esas cosas.

Desearía poder tener alguien con quien hablar.

Descuidos

Algunas palabras se perdieron. Aunque nunca tuvieron un destino fijo ni probable, se terminaron perdiendo. Las descuidé. También algunas ideas. Nunca llegaron a ser “ideas”, en realidad. Pensamientos sueltos, desordenados, con la falsa esperanza de convertirse en algo parecido a una idea. Pero conmigo no hubieran tenido esa suerte. Jamás. Pobres pensamientos.

Las ideas se difuminaron casi sin pensarlo. Se dieron cuenta que no llegarían a mucho en mi cabeza. Terminarían siendo alguna que otra entrada en algún blog mediocre (como este, básicamente) o si no, algún quejido sin importancia, en medio de la noche. Las ideas, que tienen sus propias ideas, decidieron que lo mejor era desvanecerse. Perderse en la nada.

Es mejor no existir que formar parte de mí.

Noviembre de 2015

Costó un poco volver. No porque no tuviera nada que decir (nunca lo tuve) pero porque.. la verdad, se me terminaron las palabras. Mucho después que las ideas y los sentimientos. Pero se terminaron. Hoy voy a tratar de recolectar algunas viejas ideas, limpiarlas un poco (ni siquiera pulirlas) y publicarlas de nuevo. Total, nadie me lee..

Las nadas

Acostumbrado a las nadas habituales, a veces termino en algunas esquinas mal iluminadas, donde ideas viejas se hacen por nuevas y se mezclan y bailan a mi alrededor. Y termino preguntándome si no las vi u oí antes y me parece que sí pero después me convenzo de que no y es un baile recíproco en el que jamás guío sino que soy ese al que llevan de la mano, vencido y exhausto, ilusionándome con que cada paso sea el último.. pero nunca lo es.

Sombras

Entre puntos y trazos repetidos, la noche me da la bienvenida, con gesto amigable y la seguridad de que no habrá resistencia alguna de mi parte. La noche es mi amiga pero sé que con ella vienen esas otras invitadas, menos amistosas, con intenciones poco decorosas. Con la noche llegan las malas ideas. Se reúnen a mi alrededor y se codean, entre risas y burlas, sabedoras de mi sometimiento. Imposible pelear contra ellas, imposible resistirse. Imposible entender que la noche es, en realidad, todo el día. La noche dura veinticuatro horas. La noche dura siete días. La noche dura todo el año.

Demonios virtuales

Alguna vez quise ver cosas feas. Adrede. Porque sí. Cuando me preguntaron por qué, no supe explicarlo. Por eso me apuro a aclarar porque sí. Pero eso fue hace mucho, demasiado tiempo. Sé que no tengo el estómago para ciertas cosas. De todas maneras, buscando información sobre alguna cuestión algo cruenta, terminé leyendo sobre otras y otras (tal mi hábito de lectura en línea). Y, sin querer, vi una punta apenas de algo muy feo, cruel e inhumano. Esa imagen me persiguió por días; por lo general, antes de dormirme. Es raro cómo te persiguen algunas imágenes. Siempre horrendas, siempre feroces, siempre perversas. Pero al menos me llevan a otro lugar, lejos de las cuestiones desagradables que me tocan de cerca. Breves y crueles antídotos a mi nada habitual.

Ojos temblorosos

Últimamente, es un logro menor terminar un día sin ganas de llorar. El otro día bromeaba* acerca de cómo básicamente todo lo que veo me conmueve, de una u otra manera; desde lo más serio hasta lo más insignificante. Puedo ver un documental sobre abuso infantil y sentirme muy mal (lo cual es esperable), o un documental sobre las cuestiones más básicas y triviales de la vida, y sentir lo mismo (lo cual puede llegar a ser algo preocupante). Hablo de llorar. Sin exagerar. A veces, es la historia completa que muestra el documental; a veces, es sólo una frase. Pero me llegan. Y me conmueven. Y por un momento no puedo más que bajar la cabeza y no pensar en nada y sólo esperar que pase el momento. Qué cosas, qué cosas tiene esto mal llamado vida.

*solo, por supuesto. Nadie me escucha o lee.

Efectos secundarios

El otro día me desilusioné mucho con una película: Side Effects, de Soderbergh. Empezó de una manera tan interesante y cercana, temáticamente hablando.. pero no mantuvo el paso. Me pasó de elegirla porque sí, cuando no sabía qué ver, la empecé a ver y no pude más que quedarme perfectamente quieto, completamente enfocado en la trama. A veces me pasa de ver una película o leer un libro en el momento justo, y mientras pasaban los minutos, pensaba en esto y volvía a atender pero volvía a pensar qué justo el momento y así. Al final (en realidad, por la mitad), giró hacia lo más trillado y común que se pueda imaginar, y –como casi siempre pasa con Soderbergh– terminó siendo algo correcto pero poco original. Y la decepción se hace evidente. Una lástima, porque –al menos durante esa primera mitad–, Side Effects pintaba para ser una mirada de lo más interesante y realista de cuestiones que suenan familiares. Suenan y se sienten. En fin, otra vez será.


Momentos

Qué increíble sentir a veces que se está viendo o leyendo o escuchando algo, en el momento justo. El otro día me pasó con una película, que al final no estuvo tan buena. Pero es algo que me pareció mientras la veía. Y es un sentimiento fuerte. Está bueno. Porque ayuda. Es como una mano. Que te tienden de alguna parte. Una mano, una palabra, algo. En el momento justo. Es increíble, insisto.

Plano

Caminos nuevos, trazados sobre los viejos.
Caminos nuevos que no llevan a ninguna parte.
Un mapa renovado, sobre piel maltrecha.
Un mapa renovado, al filo de la noche.
Al filo de la hoja..

Una ruta nueva, para volver al principio.