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Reflejo

Hace un rato vi un documental que me llegó mucho y, ciertamente, me estremeció. Me gusta ver documentales y reparto mi atención entre ellos y las películas “con argumento”, para llamarlas de alguna manera. Como sea, vi The Bridge mañana y sentí como si me viera a mí mismo. Puede parecer exagerado para quien me conoce pero, como siempre digo, las personas nunca te conocen realmente. Algo que se dio con The Bridge es que, cuando veo algo en la computadora, puedo ser bastante insoportable y pausar seguido, para ir a buscar algo, para espiar otra cosa, por cualquier motivo. Esta vez no; me mantuve en el lugar todo el tiempo e incluso durante varios minutos después de finalizado el documental. También en silencio. Me reconocía en esas personas, las que eran objeto del documental. Quizás no me identificaba al cien por ciento con alguna en particular, pero ciertamente había detalles aquí y allá con los que sí podía hacerlo. También me sorprendió la “buena intención” detrás del documental, y la comprensión y tolerancia que muchos de los entrevistados mostraban. Eso estuvo bien. The Bridge trata sobre el puente Golden Gate de San Francisco y cómo muchas personas lo eligen como lugar para poner punto final a sus vidas (con perdón de la frase hecha). La reacción reacción más común en estos casos es la de agitar los brazos en el aire, mientras se acusa a los suicidas de egoístas e insensibles y demás idioteces por el estilo. Sin embargo, no fue ese el caso con este documental. Obviamente hay un par de testimonios de ese estilo, pero afortunadamente no acaparan el foco de la atención.

Es raro hablar y tratar de enumerar los aspectos que a uno más le llegaron acerca algo como esto, sin que la cuestión se torne demasiado personal y la entrada termine siendo sumamente dramática. Pero más raro aún sería preocuparse por algo como eso, como si fuera posible que alguien, quien sea, pudiera intentar contactarse con uno para conversar o entrometerse. Porque muchos de los que reaccionan ante un potencial suicida lo hacen de una manera egoísta y “políticamente correcta”, basada en el entendimiento de que se está en el lugar equivocado, en el momento equivocado, y hay que hacer algo porque se vería mal si uno se quedara simplemente de brazos cruzados. Esas personas que se apuran para atrapar a alguien que intenta suicidarse no hacen más que despreciar las razones y las decisiones de los demás, y pisotean su determinación, con el único objetivo de tener algo sobre qué presumir más adelante, cuando cuenten su historia a quien quiera oírlos. Es un mundo extraño, ciertamente. Pero me fui de tema.

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Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

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Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.