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Agitación efímera

Pensando en no sé qué, cierto rostro dijo presente. El rostro se convirtió en figura y mi inquietud en agitación. Recordaba que siempre me interesaba aquella figura cuyas dos o tres palabras me habían impresionado alguna vez. Quizás con la guardia baja, quizás con la necesidad elevada, las dos o tres palabras recordaban una sensación y esa sensación recordaba la curiosidad, la fantasía y unos segundos después, era todo ilusión, alucinación, imaginación. Pensaba cómo dos o tres palabras podían convertirse en una imagen completa y cómo esa imagen completa podía hacer que mi pulso se acelerara y el sudor corriera y la piel se volviera brillante y escurridiza. Pero aquello duraba muy poco. Todo, reconocía al fin, duraba muy poco. Una vez recuperado, secándome el sudor de la frente, recordaba el por qué de ciertas cosas pero rápidamente me olvidaba de todo el asunto. Para qué, trataba de convencerme, pensar en ciertos rostros, que sólo llaman a la desdicha.

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.