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Teclas

Cómo salir del silencio, aunque ese silencio no sea nunca absoluto. Cómo salir, cómo escapar, cómo saber siquiera si uno quiere en realidad salir o escapar. A lo lejos, quizás en mi imaginación, se escuchan las suaves notas de una melodía de ensueño. Un piano, un piano lejano, me llama. Intenta ayudarme. Piano, viejo amigo, que has venido a guarecerme. El silencio se quiebra pero no es una rotura dolorosa; el silencio sabe que, aunque no quiera, me agobia, me asfixia, acaba conmigo. Las notas llegan y me abrazan y de repente la oscuridad retrocede un poco. Melodías que liberan.

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