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Una tarde de mayo cualquiera

Sólo miraba. No pensaba ni buscaba pensar; miraba, apenas. La cabeza apoyada en la silla, quizás de manera incómoda, pero así estaba. Con la vista clavada en el piso. Las líneas de la madera vieja, las líneas del pensamiento, quizás, alguna que otra idea revoloteando por aquí y allá, perdida, inhallable, indiferente. Pero no. Es todo silencio. Y pesar.

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Frase hecha

Como palabras dichas en otra realidad, algunas verdades retumban en mi cabeza. Pienso en lo que podría haber sido, y me río. Me río para no llorar.

Espejo

Estaba la luna pintada como en esos viejos cuadros que creía haber visto en primera persona. Estaba la luna triste, como ese triste bufón que veo en el espejo. Estaba la luna triste pero se alivió al ver que había un personaje peor en el paisaje. Estaba la luna triste. Estaba la luna. Estaba yo.