Ir al contenido principal

Reincidencia

Me río porque no recuerdo cómo empezó, pero evidentemente lo hizo. Estaba, como todas las noches, tratando de juntar algunas ideas sueltas y tratando de llegar a alguna parte, cualquiera, sólo me importaba llegar. Pero vi una palabra. Debo haber visto una palabra. No hace falta más que una. Una que llame a las demás. Y luego las palabras llamarán a los recuerdos. Y ahí se complica todo. Pero no recuerdo cómo comenzó aquello. Sólo sé que lo hizo. Y aquí estoy ahora. En el fondo mismo de las cosas. Lugar al que tantas veces he llegado, sin querer y sin esforzarme demasiado. Pero caigo. Y luego, la lucha. Tratar de salir. ¿Quiero salir? A veces el fondo de las cosas parece un lugar seguro. He pasada tanto tiempo aquí abajo.. ¿Quiero salir? Ya no sé ni las cosas que sospechaba saber.

Entradas más populares de este blog

El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.