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15 de septiembre de 2012

Había estado en silencio varios minutos, sin darme cuenta. Hacía rato que la música había terminado, el ruido en la casa era mínimo y lo único que se movía eran las cortinas improvisadas, agitadas suavemente por suaves corrientes de aire. Me di cuenta de que había pasado unos momentos pensando, aunque no recordaba en qué. Bajé y me paré frente a uno de los espejos grandes. Mantuve la mirada en mis ojos por un largo rato. No hubo suspiros, no hubo gestos, no dije ni una palabra. Alrededor mío, seguía el silencio. Tranquilidad total. ¿Será esto la paz interior..? Esa paz interior de la que he leído y de la que me he reído, más de una vez. Pero si existe, se debe parecer a esto. De repente, la comprensión. Lo entendí, me di cuenta. Estaba listo.

Estoy listo.

..pero no hice nada. No fui a ningún lugar.

Sin embargo, ahora sé. Llegué a ese lugar. Nada ni nadie podrá cambiarlo, o convencerme de que vale la pena quedarme.

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Frase hecha

Como palabras dichas en otra realidad, algunas verdades retumban en mi cabeza. Pienso en lo que podría haber sido, y me río. Me río para no llorar.

Espejo

Estaba la luna pintada como en esos viejos cuadros que creía haber visto en primera persona. Estaba la luna triste, como ese triste bufón que veo en el espejo. Estaba la luna triste pero se alivió al ver que había un personaje peor en el paisaje. Estaba la luna triste. Estaba la luna. Estaba yo.