Ir al contenido principal

Inexistencia

Cuántas cosas he dicho, mitad en broma, mitad en serio, y se han ido cumpliendo. En la fecha y en la hora, hasta el último detalle. Me preocupa, me quita el sueño, me aterra. Por un lado, pienso y me tranquilizo, sé cuando terminará todo. Por el otro lado, me doy cuenta de las cosas que he vivido, y de las que no, que son muchas más, y me pregunto.. ¿Quedará tiempo?

Cuántas veces mentí y dije en voz alta que me resignaba, cuando, en el fondo, aspiraba a un instante más de ilusión, de falsa esperanza, de vida. Cuentas perdidas, momentos perdidos, una vida perdida. Y nadie que se dé cuenta o que le importe.

Entradas más populares de este blog

El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.