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Anécdota vacía

A ver, dije. Me senté, ordené un poco los papeles, busqué un lápiz que me resultara cómodo y me dispuse a empezar. Pero nada salía, ni una idea. Pensé que podría ser el papel, después de todo era viejo y arrugado. Busqué unos más nuevos. Pero nada, las ideas no parecían querer vivir en aquellos viejos papeles tampoco. Quizás sea este viejo lápiz, pensé. Lo tiré y busqué otros, pero eran igual de viejos. ¡Qué porquería!, dije, y salir a comprar unos nuevos. También compré un cuaderno. Lo mejor que pude encontrar. Ahora sí, traté de convencerme, las ideas saldrán solas. Abrí el cuaderno nuevo y acaricié suavemente las hojas, de increíble textura. El lápiz se sentía bien, la luz era la correcta y la música de fondo, lo suficientemente bonita como para acompañar y no distraer. Ahora sí, ahora tendría que poder escribir algo que valiera la pena.

Pero las ideas seguían sin aparecer.

Tanta molestia, tanto ir aquí y allá a buscar cosas, pensando que no servían como destino de mis ideas.. y había resultado que no tenía idea alguna para expresar. El vacío de pensamiento que imita al vacío de sentimiento.

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Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Frase hecha

Como palabras dichas en otra realidad, algunas verdades retumban en mi cabeza. Pienso en lo que podría haber sido, y me río. Me río para no llorar.

Espejo

Estaba la luna pintada como en esos viejos cuadros que creía haber visto en primera persona. Estaba la luna triste, como ese triste bufón que veo en el espejo. Estaba la luna triste pero se alivió al ver que había un personaje peor en el paisaje. Estaba la luna triste. Estaba la luna. Estaba yo.