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Cosas que nadie pide

Mezcla de cosas que se sienten a veces, y nada se puede hacer. Intranquilidad, un poco de torpeza a la hora de comunicarse, algo de egoísmo (por qué no) y hasta impotencia. Queremos arreglar las cosas, pero sólo nos entrometemos. No es nuestro lugar. Hacemos preguntas, opinamos, hacemos que escuchamos y analizamos en la oscuridad. Queremos que la otra persona, la que nos está hablando –aunque muchas veces no nos esté hablando realmente–, se sienta bien. Es un deseo honesto, pero a veces termina sonando como una orden. La preocupación se transforma en intromisión que luego abruma y hasta llega a hartar. Puede que todo haya nacido de una inquietud sincera pero es tan fácil de perder de vista los límites, que termina siendo mejor el silencio. O una señal. Aunque sea a la distancia.
Esta noche elijo abrazarte a vos y compartir mi silencio. Este silencio y esta soledad que, por un rato, quizás puedan hacerte mejor compañía que cualquier frase enredada que pudiera decir.

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.