Ir al contenido principal

Respuestas al aire

Ringo decía que “la experiencia es un peine que te dan cuando te quedás pelado”. Con muchas otras cosas es igual. Hace rato recordaba viejas charlas en las que sólo podía decir un par de palabras: las ideas podían ser claras pero no su expresión. Con el tiempo, esto último mejoró. Pero ahora eran los dialogantes los que no estaban a la altura de las expectativas. Cuando uno por fin consigue armarse un discurso más o menos coherente y los demás sólo saben interrumpirte con preguntas obvias u observaciones tontas, es poco lo que se puede hacer.

Pasado un tiempo de permanecer callado, ahora es el momento de volver a decir ciertas cosas. A veces, en algún lugar, alguien te escucha y parece entender (lo que decís, no necesariamente lo que sos o sentís). Pero es una diferencia. El problema pasa porque, al final de cuentas, tenemos lo que queremos pero no es exactamente lo que queremos. Y quizás se trate de una manera un poco infantil o caprichosa de actuar. ¿Por qué no “apreciar” lo que se consigue, aunque no sea exactamente lo que esperábamos? Quizás hasta sea mejor, si le diéramos tiempo. Pero no. Todos tenemos nuestras propias manías.

Queremos hablar, pero cuando aparece alguien dispuesto a hacerlo, notamos que no se ve ni suena como lo que habíamos imaginado, una de tantas noches en las que uno se durmió siendo tristemente condescendiente consigo mismo. Somos un caos de contradicciones.

Entradas más populares de este blog

El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.