Ir al contenido principal

Recuerdos al azar

Tengo un par de pequeñas secuencias, muy cortas, perfectamente guardadas en mi memoria. En una de esas mini secuencias, entro a mi casa y veo, a través de la cocina, las plantas del fondo de mi casa familiar, una mañana de 1997 o 1998, luego de volver de la facultad. Una mañana fresca, soleada, de esas que valen la pena. Recuerdo esa imagen en particular, aunque no sé por qué. Recuerdo también que unos segundos después llamaban a la puerta y recibía una carta.

La otra mini secuencia es más reciente, en 2007: una caminata en medio de la noche, luego de una salida al cine, ya en Buenos Aires. Acompañaba a alguien de vuelta a su casa y una tímida llovizna comenzaba a caer. Recuerdo a la otra persona saltando un pequeñísimo charco en una esquina, que no queda tan lejos de donde vivo ahora, y sin embargo no la podría ubicar aunque quisiera. Ni a la esquina ni a la persona.

Tengo esos dos momentos presentes. Momentos mínimos. Recuerdos de épocas muy diferentes. Mejores, peores, los tiempos son más o menos los mismos, siempre. Cambian los años, los climas, las historias, pero los ánimos, al final de cuentas, son siempre los mismos. Y siempre se vuelve al mismo ánimo gris que define nuestra existencia. Mi existencia. Pero por qué recuerdo esos dos pequeños momentos, no lo tengo en claro. Qué tienen de particular, de extraño, de memorable, incluso.. no lo puedo responder. Seguramente se traten de buenos momentos, pero en sí mismos no significan mucho. La memoria también trabaja en formas misteriosas.

Entradas más populares de este blog

El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.