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Mentiras

Hace muchos años, quién sabe hace cuánto tiempo realmente, llegaba a la conclusión de que lo mejor era no esperar nada de nadie. Alguien me decía que era lo correcto. Yo pensaba que, no esperando nada de nadie, te podía sorprender lo poco que pudiera aparecer, si aparecía, en algún momento. Todavía hoy lo creo. Pero, como en aquel entonces, no estoy seguro de que lo crea en realidad, con la suficiente convicción. Es sólo algo a lo que me puedo sujetar, para decir que creo en algo. Creer en creer en algo. Es doble la mentira. Y doble el desengaño. No es que crea que es mejor no esperar nada de nadie, sino que creo que es mejor creer en eso. Pero sigo en la mía, basando mis esperanzas en frases sueltas y diálogos de ocasión.

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.