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Malas compañías

Siempre vuelvo al mismo momento
Instantánea de momentos casi olvidados
Retazos de una vida prestada

La imaginación hace su trabajo y uno pierde la línea
Pero no hablo de la compostura, sino del horizonte
El que divide la realidad de la ficción
Y cuando hablo de imaginación
Hablo de lo que me salva

Crear imágenes, situaciones, mundos alternativos
El día dura lo mismo
Los minutos son los mismos, también las horas
Los segundos, igual

El aire, la escenografía, las personas
Casi todo resulta igual
Como siempre, el que cambia soy yo
Y, al cambiar yo, cambian los demás
Es un mundo ideal
que sólo puede existir en la imaginación

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.