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Invierno

De contradicción en contradicción
Deseando que llegue el frío, aunque evidencie el vacío
Y sin embargo las distancias parecen más cortas

La oscuridad que se apura
La soledad que acompaña
Las noches que parecen menos aunque en realidad sean más
Lo que cambia es el pensamiento.. o la forma de pensar

Ignoro las luces, ignoro las señales
Sólo traen palabras de angustia
Sólo atraen más pesar

La fecha que veo en la pared no parece real
Y los tiempos internos que cambian
Afuera quizás sucede algo.. pero adentro, poco cambia
La noche acompaña, también el frío
Haciendo tiempo hasta que llegue la mañana

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.