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Mostrando las entradas de 2012

“Es como si no quedara más que el silencio..”

No sé qué es peor. Hay veces que una misma cosa llama a lo bueno y a lo malo. Y esa única cosa puede contagiar a otras. O quizás sean varias, cada cual con su propia historia. Y se juntan y son muchas y de repente uno está rodeado y no hay adónde ir.

Pasa el tiempo y queda poco a qué aferrarse. Es como si no quedara más que silencio.. pero el silencio también llama a lo bueno y a lo malo. Hablo de esas cosas que hacemos y nos recuerdan a otras personas, o a nosotros mismos, y no de la mejor manera. En este momento, mientras escribo, hago un par de cosas que me recuerdan más cosas malas que buenas. Pero es lo que tengo.

Son los ánimos que luchan. Y uno tiene que contemplar esa batalla. Luchan por nuestra atención, por nuestro dominio.

Ponerse al día

Despertar un día y estar en otro lugar, más caluroso, sofocante incluso. Las vidas siguen pero pasaron muchas cosas. Y la distancia nos mantuvo ajeno pero ahora estamos próximos así que es hora de ponerse al día. Y pareciera que todas las noticias son malas..

Las nuevas que no son buenas golpean como el calor. Quizás se terminen con el año. Quizás, por una vez, el año nuevo traiga cambios. Sería bueno que, por una vez, esos cambios sean buenos..

Mutismo

Esperar, esperar y esperar. El silencio, la espera. La espera, el silencio. No sé si esperaba en silencio o por el silencio. Sé muy poco últimamente.

En realidad, nunca supe mucho de nada.

Tiempos perdidos (2)

Tantas palabras ordenadas torpemente e ideas a medio terminar. Tantas palabras pensadas y olvidadas y vueltas a pensar. Tantas cosas que nunca llegaron (ni llegarán) a ser algo realmente. Tanta nada.

Baldosas

Las baldosas flojas. Son las mismas, siempre. Como no podría ser de otra manera. Pero no las recuerdo.

Veredas que transito cada día, y sin embargo, no me las aprendo. Sé los caminos, pero no los lugares que piso.

En el fondo, es una especie de metáfora. Debe serlo. Es así con todo, y siempre lo ha sido. Aprender a caminar debería ser como aprender a vivir.. pero presto atención a otras cosas, y así me va.

Yo

Un nombre, apenas. En alguna agenda, en la pantalla de alguien, en algún papel perdido, en una lista de división. Sólo eso soy, para varios, para muchos: un nombre. Y nada más.

Ideario

Es que las ideas vienen todas juntas. Entran sin pedir permiso y no hay lugar. Realmente no hay lugar. Así que se quedan ahí, esperando por un lugar que se desocupe. Y hablan todas a la vez y nadie escucha y parece un bar de esos que aparecen en las películas.

Ideas perdidas en su propio caos.

Extraño

Soy un extraño en todas partes. Lugares a los que siempre voy, con las personas que me ven cada día y, sin embargo, jamás levantan la vista. Fingen un interés mínimo, el intercambio de cortesía, y a seguir. La hora termina, también el día, pero el vacío continúa.

Pronóstico

Es como esa fresca humedad, esa especie de rocío mínimo que no cae, está suspendido, y anuncia la lluvia. Es así con el ánimo, también. Y a veces uno sale igual porque seguro llueve más tarde y ya estaremos de vuelta. Pero no, estamos afuera. Y falta mucho para volver. Y nos empapamos.

Preguntas, preguntas, preguntas

Todas las preguntas. Las que no tienen sentido, las que no llevan a ninguna parte, las que no tienen ninguna respuesta posible, todas. Están todas. E insisten con ser oídas.

“El clima que acompaña..”

La lluvia, las gotas que golpean la lona verde, el viento que mueve la cortina improvisada, ese mínimo sonido que interrumpe el silencio que gobierna el momento, que llena la vida. La lluvia, compañía tan leal como inesperada. Tan leal como la soledad. Y el silencio. Y la melancolía. Y lo mismo de siempre.

Todo.

Nada.

Palabras

Buscar palabras para expresarse solía ser fácil; las palabras estaban ahí, listas para ser tomadas y ordenadas y ayudaban a construir algo parecido a una idea. Con la ayuda de las palabras pasó los tiempos difíciles, pero ahora ni siquiera ellas estaban.

Recuerdos, recuerdos, recuerdos

Y así, puede cambiar todo. Y cambia. Un día normal, o al menos remotamente parecido a algo normal, puede cambiar. Siempre cambia. Y siempre vuelven. Los recuerdos. De ellos hablo.

¿Por qué volverán?

La memoria dispone

Los recuerdos son así; uno no los elige. Ellos aparecen. Cuando quieren. Y se aparecen y entran aunque no les de permiso y se sientan y empiezan a hablar, a poblar la mente de imágenes olvidadas, de momentos que uno creía perdidos pero sin embargo ahí están, o quizás es todo una gran mentira, como todo es una gran mentira, al final de cuentas. Pero ellos insisten, los recuerdos. Insisten, confiados, porque saben que sin ellos, no seríamos lo que somos. Y entonces se quedan, y hacen lo que quieren, y al final de cuenta, dominan nuestra existencia. De principio a fin.

Veredas

Silencio, pasos, agua, gotas, más silencios, más pasos, el viento, algo parecido a un sonido, a la distancia, quizás. No reconozco el lugar, no sé la hora, estoy perdido. Pero perdido me encuentro. Quisiera que fuera así, siempre, que fuera posible rescatarme a mí mismo, de esta nada que parece rellenar cada esquina, cada rincón, cada centímetro posible.

No sé dónde estoy pero es mejor que los lugares en los que sí sé. O, al menos, eso creo. Odio no saber nada. Odio saber que no sé nada..

Errores repetidos

Es una mentira, es inútil y es.. es todo lo malo que se te pueda ocurrir. ¿Para qué volver a los lugares de siempre, si sabés que no vas a encontrar nada? Naturaleza humana, diría alguien. Pero volvemos. Vuelvo.

Y vuelvo porque es lo que tengo. Lugares. Lugares que llaman a recuerdos. Recuerdos que llaman a sensaciones. Y así..

Es todo una gran mentira. Es un vicio. Es la degeneración misma de la existencia. Y otras cosas, con nombres igualmente pretenciosos.

Es lo que tengo. Es lo único que tengo. Volver, volver para recordar, recordar para sentir, sentir para olvidar, olvidar, olvidar para volver, y así, hasta el infinito..

Lluvia de domingo

El viento que habla, el viento que acompaña, el viento después de la tormenta, después de la lluvia que hizo de compañía y sonido de fondo de una tarde extraña en la que las ideas se mezclaron con la imaginación y los sueños y los anhelos y las visiones y todas esas cosas de las que apenas conservo algún recuerdo. Pero el día terminó como empezó, de una manera extraña pero agradable. Quizás por eso sea extraña; por ser agradable.. por ser amena y por regalarme algo parecido a una sonrisa..

Diálogo irreal

—¿Qué querés? —me preguntó, con enojo.
—Quiero todo lo que jamás sucederá.

Esperando el amanecer

Sentado en un rincón, espero por la luz del nuevo día. Sé que suena extraño, estar sentado en un rincón. Sentado en este piso duro, ingrato, de maderas viejas, de más de cuarenta años. Pero aquí estoy, apoyado contra la pared y la puerta, con esas raras trabas de antaño, clavadas en la espalda. También las bisagras, que molestan pero menos. Aquí estoy, acurrucado, abrazando mis rodillas, esperando que las horas pasen, que no falta tanto. Llegará la luz, llegará el nuevo día, y quizás también algo de razón. Ahora mismo, me alejo lo más que puedo de lo que puede hacerme daño. Aunque sean cosas de las que sólo me doy cuenta en momentos así, estos momentos en los que no siento nada. Llegará, llegará el nuevo día.. y la piel seguirá intacta. Quizás, quizás..

Sabiduría encontrada

Al final de las horas, que fueron varias —o, por lo menos, así se sintieron—, estaba en el mismo lugar de siempre. Al menos eso parecía. La verdad, ya ni sabía. Estaba en un lugar, sentado en el rincón, puede que alguna suave melodía sonara de fondo, puede que alguien detrás de estas paredes hablara fuerte, puede que el mundo siguiera andando. Delante mío, una botella vacía pero marcas húmedas de varias más. La noche parecía terminar pero no me importaba. Yo llamaba ese momento el “final de las horas” pero era comienzo de la razón, el comienzo del entendimiento, la hora de la lucidez. Como todas las cosas, llega tarde.

Pero esta vez, por ser hoy, por ser hoy un día cualquiera, me dedicaré a disfrutar. O sufrir menos, para ser más exacto.

Madrugada de sábado

Son las 3 de la mañana, llueve y no puedo dormir. Si fuera otra persona, saldría a caminar, sin pensar y sin que importe nada. Caminar y caminar, por el hecho de caminar, o porque no me pueda quedar donde estoy, o lo que fuera. Caminar, de noche, bajo la lluvia. Y, si se puede, terminar en un bar. Eso sería mejor. Eso estaría bien.

Segmentada

Termino la noche con sangre en las uñas. No recuerdo el momento exacto, ni que decía o pensaba, pero recuerdo la sensación. Las sensaciones. Algunas de ellas, al menos. Fue una noche rara. Diferente, pero rara. ¿Buena? Sí, también. A pesar de todo.

Respuesta (a la entrada anterior)

Claro que cuando uno dice “nadie” se refiere a las personas que uno querría que dijeran algo; una palabra, lo que sea, cuando fuera. Decir “no me quiere nadie” es decir “no me quiere nadie que a mí me interese que me quiera”. Porque puede haber alguien, en algún lugar (en mi caso, apenas tres personas), que sientan algo por uno. Pero se trata de gente que siente lo que tiene que sentir, porque es su....obligación. Hablo de familiares, claro está. Cuando hablo de amistad, cuando hablo de gente a la que le puedo o debiera interesar en alguna manera, por mínima que sea.. es ahí cuando la lista se acorta demasiado. Se acorta tanto que desaparece. Y podría citar más de un ejemplo, pero para qué, no tendría sentido. 

No estoy diciendo nada. En realidad, nunca lo hago; nunca digo nada concreto. Nunca digo nada que tenga real sentido, o algo parecido a un significado. El problema con la falta de interés de las personas, de los otros, de los demás, de todos, es que no hay en qué interesarse. C…

Paria

Nadie me quiere cerca. Absolutamente nadie en este mundo.

¿Cómo encontrar mi lugar cuando mi lugar es ninguna parte..?

15 de septiembre de 2012

Había estado en silencio varios minutos, sin darme cuenta. Hacía rato que la música había terminado, el ruido en la casa era mínimo y lo único que se movía eran las cortinas improvisadas, agitadas suavemente por suaves corrientes de aire. Me di cuenta de que había pasado unos momentos pensando, aunque no recordaba en qué. Bajé y me paré frente a uno de los espejos grandes. Mantuve la mirada en mis ojos por un largo rato. No hubo suspiros, no hubo gestos, no dije ni una palabra. Alrededor mío, seguía el silencio. Tranquilidad total. ¿Será esto la paz interior..? Esa paz interior de la que he leído y de la que me he reído, más de una vez. Pero si existe, se debe parecer a esto. De repente, la comprensión. Lo entendí, me di cuenta. Estaba listo.

Estoy listo.

..pero no hice nada. No fui a ningún lugar.

Sin embargo, ahora sé. Llegué a ese lugar. Nada ni nadie podrá cambiarlo, o convencerme de que vale la pena quedarme.

Triste realidad

Es preocupante (y desmoralizante) comprobar lo aliviada que se siente la gente cuando salgo de sus vidas..

Es simple

No es lo que leo lo que me hace mal. No es lo que leo ni lo que digo ni lo que pienso ni lo que escribo. Es no tener con quien compartirlo.

Letras cercanas (2)

Al final del día, siempre tendré mis letras. Cosas escritas por mí, cosas copiadas y pegadas de quién sabe cuántos lugares distintos, palabras sueltas y alguna que otra idea. Recuerdos, ya no quedan. Pero tengo estas palabras.

Tal vez no sea tan bueno como creí en un principio..

“Vida”

¿Cuántas veces me desilusiono por día? ¿Cuántas veces digo basta, hasta aquí llegué? ¿Y cuántas veces uso como consuelo las mismas frases de siempre? Frases de las que ya me cansé, hace años. Pero vuelvo a ellas, porque son lo único que tengo. Frases, palabras, todas repetidas, todas malgastadas. Todo inútil.

Las razones de los demás

En los últimos meses he conocido una nueva clase de rechazo. Si me pusiera a buscar razones, seguramente las encontraría y quizás, sólo quizás, terminaría entendiendo a las personas que han elegido elejarse durante este tiempo. Pero no tengo por qué. Esas personas no me quisieron entender a mí, ¿por qué debería yo, una vez más, ser el ejemplo de corrección y cortesía? Ya lo he hecho muchas veces antes, y muchas veces también me han dicho que no tenían lo que yo necesitaba o parecía necesitar, y frases por el estilo. Qué pequeño es el mundo para los que nos sentimos de esta manera.. y qué poco nos entienden los que se sienten igual.

Introducción

Hola —dije con voz temblorosa—. Soy el que prefiere las malas compañías. Basta de esta soledad. Basta.

Lo que nadie quiere

Pienso y me pregunto, qué tendré. Qué tendré yo que alguien más quiera. Veo a esa gente que me rodea, que no es feliz, y tiene todo lo que yo querría tener. Entonces, insisto: ¿qué tendré yo que ellos no tienen? ¿Será posible alguna especie de intercambio? ¿Un trueque, a la antigua..? No, nada de eso es posible. Esa gente que me rodea, que no es feliz, no necesita nada de lo que yo tengo. Es así como funciona. Mientras tanto, me seguiré preguntando.. qué tendré, qué tendré que alguien más pueda querer.

Volver a hablar

Con qué poco me conformo. Unas pocas palabras, frases sueltas, un mínimo de atención. Esas cosas a las que renuncié porque sabía que no podía tener más, y esa angustia me estaba ahogando. Ahora, muchos después, se ve que todo sigue igual. Y yo sé que no cambiará.. pero me quedo con lo que tengo, que es poco. Casi nada. Y pienso y me doy cuenta, como si fuera una novedad, de lo poco que necesito para conformarme. Pero es que tan poco puedo conseguir..

Barreras

Anoche pensaba, y me preguntaba, adónde estaría hoy. ¿Sería hora de volver, una vez más? Por ahora, nada sucede. Nada nuevo, nada viejo. Nada. Quizás más tarde.. quizás más tarde, vuelva. Quizás más tarde vuelva a esos extraños lugares nuevos, en los que la nada se convierte en huella que se convertirá más tarde en cicatriz. Quizás decir que puedo terminar en esos lugares es evitar que llegue. Quizás decir dónde voy a terminar logra que ni siquiera salga de esta pieza..

Septiembre

La creatividad del momento olvidado
Cuando el silencio es quien manda
Y la soledad, apenas acompaña.

Límites que ceden

No sé si olvido rápido las cosas, o ahora me sorprendo con mayor facilidad. Por estos días, por estas semanas, he logrado descubrir lugares nuevos. Lugares a los que, quizás, dudé un poco en entrar pero esa duda, si existió, fue mínima. Ya no temo a esos lugares, a lo que pudiera encontrar en ellos, a las situaciones que se pudieran dar -- ya no hay miedo ni preocupación por las consecuencias ni nada que se le parezca. Ahora, siento y voy. Siento y digo. Siento y hago.

Después me doy cuenta de que los lugares quizás no sean nuevos. Quizás esos rincones oscuros siempre estuvieron pero últimamente estoy logrando derribar más y más paredes. Paredes que eran barreras, obstáculos que no me dejaban llegar. Alcanzar ese algo parecido al alivio, un desahogo tan deseado que resulta raro encontrarlo al fin.. aunque dure instantes, apenas. Hoy dura instantes. Quizás mañana dure más. Por ahora, estoy aprendiendo hasta adónde puedo llegar.

Cortes de realidad

A veces siento que sólo el calor puede salvarme. El calor de la piel, la herida fresca que me recuerda que mi corazón late, que a mi alma quizás algo de vida le quede. Entonces recuerdo que la noche apenas comienza...Y me pregunto si veré la luz de un nuevo día..

¿Cuánto decir..?

Nunca sé cuánto decir.

Si digo mucho, la gente me “entiende” y me tiene paciencia.

Si digo poco, la gente se cansa rápido y se va..

Pero si digo mucho, la mirada es diferente. Aquello de entender, con comillas, no es lo que busco. No quiero que me entiendan; quiero que me acepten. Y aceptar por lo que uno es, no es posible...a menos que me conozcan. Pero sólo puede conocerme quien me ve, quien me escucha, quien realmente sabe lo que soy. Y para eso...para eso hace falta decir mucho.

Y si digo mucho, la gente me “entiende” y me tiene paciencia pero no me acepta por lo que soy...sino por lo que podría ser, si no fuera quien soy.

“La nada es todo...”

Abrir los ojos
Abrir los ojos y llorar
Llorar y alimentarse
Ponerse de pie, si hay voluntad
Ponerse de pie y caminar
Caminar hacia ninguna parte

Nos mentimos, creyendo que podemos llegar
Que podemos llegar a algo, a algún lugar
Pero aquello es nada y esto es nadaY todo es nada
Y la nada es todo

Abrir los ojos
sólo para llorar
Llorar y hablar y no decir nada
aunque muchas palabras suenen..

Tarde o temprano,
el silencio llegará
y será la hora de entenderque el silencio y la oscuridad
son lo único que importa

La vida no es nada
Nunca lo fue y nunca lo será
Hoy es igual que ayer y mañana será lo mismo
Lo mismo de siempre..
La misma nada..

Inexistencia

Cuántas cosas he dicho, mitad en broma, mitad en serio, y se han ido cumpliendo. En la fecha y en la hora, hasta el último detalle. Me preocupa, me quita el sueño, me aterra. Por un lado, pienso y me tranquilizo, sé cuando terminará todo. Por el otro lado, me doy cuenta de las cosas que he vivido, y de las que no, que son muchas más, y me pregunto.. ¿Quedará tiempo?

Cuántas veces mentí y dije en voz alta que me resignaba, cuando, en el fondo, aspiraba a un instante más de ilusión, de falsa esperanza, de vida. Cuentas perdidas, momentos perdidos, una vida perdida. Y nadie que se dé cuenta o que le importe.

Se acomodan las fichas

Hace algún tiempo, dije algo así como que “conocer a las personas es alejarse de ellas”. Ahora me está pasando a mí. No soy yo el que se aleja, sino los demás. Es la broma máxima del destino (o lo que sea): todo eso que yo creía, todo eso que yo sabía que le hacía a los demás, ahora me pasa a mí. Conocerme, es alejarse de mí.

¿Para qué insistir?

Hacer lo que hice siempre, está visto que no sirve. Hacer lo contrario, pues.. tampoco funciona. ¿Qué hay que hacer? ¿Puedo alcanzar algo, de alguna manera? ¿Es todo una gran trampa? Creo que, al final de cuentas, no importan los métodos ni cuántas veces intente. El problema soy yo, no lo que hago. Yo, no lo que tenga para decir. Yo y nadie más que yo..

Cuántas veces me prometí dejar de intentar.. Como con tantas otras cosas, ya perdí la cuenta. Hace demasiado tiempo. Pero no puedo dejar de intentar. Las piedras se ven diferentes, todas ellas. Pero sólo consigo tropezar con ellas.

Lo que me define

¿Cómo lograr ese sentimiento? ¿Cómo lograr que alguien más sienta algo parecido a lo que uno siente? O sintió, porque algún tiempo ha transcurrido. Pero lo que uno creía olvidado, puede que siga ahí, dormido. Es lo que uno quiere, es lo que uno desea: sentir como se sintió alguna vez. Aunque la otra persona no sienta lo mismo, ni nunca llegue a hacerlo. ¿Por qué desearía alguien volver a ese estado? Volver a esos momentos en los que un tímido afecto deseaba con todas sus fuerzas ser algo más, y ser advertido y tomado en cuenta y hasta correspondido, como rezan la costumbre y los clichés. Si nada pareciera volver a ser como antes, si nada pareciera ser algo más, ¿para qué insistir?

Porque está en mí ese insistir. Porque insistir es persistir, y persistir es seguir viviendo. Porque si no soñara, no sería yo. Y si no fuera yo, ¿para qué existir?

Lo de siempre

No sé cuántas palabras he escrito sobre la soledad. Cuántas palabras he pensado, escrito, borrado y vuelto a escribir. Y a pensar. Pensar y vivir y sentir la soledad, que al final de cuentas, es lo único que llena mis días. Ni el aire ni la respiración ni el latir del corazón; la soledad. Tan abrasadora y lacerante como el primer día. Ella está, ella siempre está. La más fiel de mis compañías. ¿Y qué dice eso de mí?

Anécdota vacía

A ver, dije. Me senté, ordené un poco los papeles, busqué un lápiz que me resultara cómodo y me dispuse a empezar. Pero nada salía, ni una idea. Pensé que podría ser el papel, después de todo era viejo y arrugado. Busqué unos más nuevos. Pero nada, las ideas no parecían querer vivir en aquellos viejos papeles tampoco. Quizás sea este viejo lápiz, pensé. Lo tiré y busqué otros, pero eran igual de viejos. ¡Qué porquería!, dije, y salir a comprar unos nuevos. También compré un cuaderno. Lo mejor que pude encontrar. Ahora sí, traté de convencerme, las ideas saldrán solas. Abrí el cuaderno nuevo y acaricié suavemente las hojas, de increíble textura. El lápiz se sentía bien, la luz era la correcta y la música de fondo, lo suficientemente bonita como para acompañar y no distraer. Ahora sí, ahora tendría que poder escribir algo que valiera la pena.

Pero las ideas seguían sin aparecer.

Tanta molestia, tanto ir aquí y allá a buscar cosas, pensando que no servían como destino de mis ideas.. y habí…

Sobre amistades descuidadas

Imaginate una larga charla, en la que habríamos de ponernos al día luego de meses. Años, quizás. Yo la imaginé, y te decía cosas que siempre quise decirte, pero nunca era el momento. Porque no era el día, porque no era el momento ni el ánimo, o simplemente porque era yo. El mismo de siempre. Pero imaginala. Imaginá que digo muchas cosas que suenan a reproches, pero no lo son, porque en el fondo quiero que te des cuenta de las cosas. Y no dejo que me interrumpas, pero lo hago de buena manera, apretando suavemente tu brazo. Y vos entendés, entendés que es el momento de dejarme hablar porque quizás son cosas que me guardé durante mucho tiempo. Y así, me desahogo. Y te digo mis verdades. Que probablemente sean erradas, pero son mías.

Al final, quizás, me conozcas por fin como me deberías conocer. Y la realidad será otra.

Vueltas absurdas

Es una de esas noches en las que, aunque parezca increíble, tengo mucho para decir. Tanto para decir, y nadie que me escuche. Se me ocurre golpear puertas al azar, y decir lo que sea, a quien sea que abra. Porque quienes me pueden escuchar son las mismas personas que han logrado que tenga algo para decir. Y, sin embargo, tan lejos están que no me podrían escuchar. Algún día, algún día no importarán las distancias. Ni las distancias ni los silencios ni las paredes. Nada importará, más que lo que tiene que importar en realidad. Un día, quizás un día por fin, sólo importe lo que sentimos.

Vicios

Cada segundo a tu lado es una lucha. Una lucha por disfrutar del presente y no lamentarse por el tiempo perdido.

Una mentira que ha durado años

Esas mentiras que digo en voz alta, que repito una y otra vez, y sin embargo nunca termino de creer. Es que ya ni fuerza hago, para qué perder el tiempo, si las mentiras son las mismas pero la vida es otra. La existencia, los días, como lo quieras llamar. Las mentiras, de tan repetidas, han perdido el sentido (si es que alguna vez lo tuvieron). Pero yo insisto, porque es lo único que sé hacer. Y vivo de las mentiras, como vivo de las falsas ilusiones o las falsas esperanzas. El día que un poco de verdad llegue a mis días, quién sabe cómo reaccionaré. Si es que reacciono de algún modo. Quizás ni siquiera esté por estos lugares.. Cómo saber, cómo saber cuánto tiempo he perdido.

Atemporal

Miro el reloj, una y otra vez. Tengo que hacerlo, porque no termino de entender. Primero el reloj, después la fecha. ¿Avanza el tiempo? ¿Pasan los días? Es como si siempre fuera el mismo momento. La misma hora, el mismo día. El mismo todo, la misma nada. Los días pasan, pero no parece que pasaran. Cuando todo es tan igual, cuando todo se siente tan dolorosamente igual, no se puede estar seguro de que esté transcurriendo el tiempo. Quizás no lo haga, quizás ya se haya detenido.

Lucidez, siempre tardía

Ya ni siquiera se trata de llegar a mañana. Sobrevivir el hoy, ésa es la cuestión. Duele volver atrás, pero duele más saber que no queda otra opción. Como un juego perverso en el que sólo se retroceden casilleros, así es la vida que llevo.

Tarde de invierno

Era una de esas imágenes vívidas, tan reales que se podían sentir las texturas. Las texturas y las superficies y la piel. También los aromas, aunque casi imperceptibles. Y también el tibio abrazo de los rayos de sol, tímidos en estos días grises pero de todas maneras presentes, aunque más no sea de a ratos. Era todo tan real que nadie se detuvo a pensar que no lo era. Era todo tan real que sólo me limité a disfrutar.

No puedo ahora recordar el lugar, ni siquiera si fue uno solo o varios a la vez. Quizás caminamos por toda la ciudad pero aún así no recuerdo nada. Sólo recuerdo tu compañía, tus gestos, tu tacto y casi nada más. Eras real y era todo lo que importaba. Pero quisiera poder recordar más. Quisiera poder decir que te reconocería si te viera otra vez, quisiera creer que esto se puede repetir. Quisiera querer poder recordar, pero recuerdo entonces que todo se olvida demasiado rápido. Mientras escribo, olvido tus palabras, olvido el color de tus ojos, olvido cómo se veía tu sonris…

“...es mala consejera”

Una de esas noches en la que la soledad quema. Calor furioso en pleno invierno.

Pero me voy por otros caminos. Y me imagino hablando con alguien. Le hablo de vos, le muestro tu foto. Siento con mis dedos el frío límite entre realidad y ficción, entre realidad y sueño. Sueño o imaginación. Imaginación o deseo.

Con mis dedos siento algo que nunca sentí. Y me doy cuenta de que te extraño. Me doy cuenta de cosas que siempre supe, aunque las hiciera a un lado. Te extraño y quisiera volver el tiempo atrás. Volver el tiempo atrás y borrar palabras dichas o escritas. En una palabra, quisiera hacer todo lo que no se puede hacer.

Soñar que sueño que estoy soñando. Sentir que siento que te estoy olvidando, cuando me resulta imposible olvidar. Desearía no sentir tanto, pero siento. Lo siento. Te siento. Te recuerdo y me duele. Me duele sentir. Pero siento gracias a vos.

Contradicciones infinitas. La vida es una contradicción.

Error e inocencia

Perdí la cuenta, admití casi en voz baja. Mientras hablábamos de ya no recuerdo qué, recordé lo que intentaba olvidar. Perdí la cuenta, volví a decir. Cuántas veces creí en lo que no era, e ignoré la realidad. ¿Cuántas veces creí y confié en lo que no debía? Perdí la cuenta, admití casi en voz baja. Mientras hablábamos de ya no recuerdo qué, recordé lo que intentaba olvidar..

Imagen

Hola, se me ocurrió decir. Hay alguien ahí, pregunté sin mucha convicción. Golpeé las paredes tan suavemente que ni siquiera yo sentí los golpes. Caminé torpemente en la oscuridad iluminada de ese lugar tan vacío como familiar. ¿Era de día o de noche? No recuerdo nada, en realidad. Es todo tan inútil, ¿para qué seguir intentando? Recuerdo el ambiente iluminado, y sin embargo me muevo como si estuviera a oscuras. Quizás sea una metáfora, o una simple fotografía de mi vida diaria. Moviéndome a plena luz como si estuviera en la oscuridad. Tanto arrastrar los pies para evitar obstáculos, y el camino había resultado estar completamente vacío.

Cosas que nadie pide

Mezcla de cosas que se sienten a veces, y nada se puede hacer. Intranquilidad, un poco de torpeza a la hora de comunicarse, algo de egoísmo (por qué no) y hasta impotencia. Queremos arreglar las cosas, pero sólo nos entrometemos. No es nuestro lugar. Hacemos preguntas, opinamos, hacemos que escuchamos y analizamos en la oscuridad. Queremos que la otra persona, la que nos está hablando –aunque muchas veces no nos esté hablando realmente–, se sienta bien. Es un deseo honesto, pero a veces termina sonando como una orden. La preocupación se transforma en intromisión que luego abruma y hasta llega a hartar. Puede que todo haya nacido de una inquietud sincera pero es tan fácil de perder de vista los límites, que termina siendo mejor el silencio. O una señal. Aunque sea a la distancia.
Esta noche elijo abrazarte a vos y compartir mi silencio. Este silencio y esta soledad que, por un rato, quizás puedan hacerte mejor compañía que cualquier frase enredada que pudiera decir.

Voy a extrañar a mi (Lazy) Daisy

Palabras, palabras, palabras

Las palabras duraron poco. Existieron, quedaron registradas, generaron bienestar, comodidad, alegría incluso. Pero duraron poco. Lucho por no olvidarlas, como suele suceder con lo (poco) bueno que me pasa. No es que quiera olvidar esas cosas; sólo terminan sepultadas por años de pesares y aflicciones mal cuidadas. Las palabras luchan por permanecer unidas, formando esas oraciones que me robaron algo parecido a una sonrisa.

Sé que las pierdo, con cada minuto que pasa.

Mentira luminosa

Un día, hace no mucho, caminé hacia una una luz distante. Veía rostros a lo lejos. Algunos conocidos, la mayoría no. Los veía y pensaba, me preguntaba cosas que seguramente no tienen respuesta. Quería verlos mejor, quería acercarme y hablarles. Pero no era posible. No es posible. No lo es ni lo será. Me alejé de la luz y desde entonces paso mis días preguntándome ¿será posible algo más? Quiero algo más, necesito algo más.

¡Felices 80, Quino!

“Sabor a miel y a grano grueso”

—Huelan esto —dijo el pastelero, partiendo una hogaza de pan negro—. Es un pan pesado, pero sabroso.
Lo olieron y luego él se lo dio a probar. Tenía sabor a miel y a grano grueso. Le escucharon. Comieron lo que pudieron. Se comieron todo el pan negro. Parecía de día a la luz de los tubos fluorescentes. Hablaron hasta que el amanecer arrojó una luz pálida por las altas ventanas, y ni se les ocurría marcharse.
“Parece una tontería”, Raymond Carver.

Papeles (2)

Sustantivos y verbos, comas y puntos, olvidados y descuidados. Renglones abarrotados de ideas sin completar, que seguirán así, por quién sabe cuánto. Quizás hasta que alguna historia termine, hasta que llegue el día que pueda contar algo de principio a fin, sin imaginar ni falsear datos, decorando los párrafos para que todo tenga un final feliz. Comienzos felices hay muchos, ¿pero finales?

Mientras tanto, las palabras esperan.

Quién

Quién recordará mañana estas palabras perdidas, estas ideas y estos sentimientos que alguna vez fueron honestos. Que alguna vez fueron merecidos..

Lluvia (4)

Es como si alguien sacara fotos desde arriba, desde muy arriba, y la lluvia sigue, el agua cae y el viento parece entonar una melodía. Las palabras sobran y también algunas emociones, las más torpes. Mejor callar, y disfrutar. La lluvia es hermosa.

Empatía

Ese gris raro del tiempo, cuando las nubes llevan agua y se avecina la lluvia. Quizás sea sólo algo de mi ciudad, pero el gris de arriba se une con el gris de abajo y.. quizás, también, sea sólo mi forma de ver las cosas. Las gotas que se mezclan con las lágrimas, o quizás sea al revés, o quizás no sea de ninguna manera. Es todo tristeza pero al menos, ahora, el cielo me acompaña.

Papeles

Cuántas palabras escritas, cuántas hojas tachadas y vueltas a rayar, cuadernos y agendas maltratadas. Palabras perdidas, en aquel viejo cesto rojo de plástico. Palabras sepultadas bajo revistas viejas y envoltorios vacíos. Palabras, palabras, palabras. Ideas mal expresadas que, quizás, nacieron de algo parecido al sentimiento. Sentimientos nacidos, a su vez, de recuerdos. Qué es real, qué es ficticio, nadie lo sabe. Todo escrito, todo dicho, todo desperdiciado. Ya ni los recuerdos quedan..

Pasar el tiempo

Es rodear el borde del escritorio con un marcador viejo. Es hojear sin ganas unos apuntes, o algún libro al azar. Es evitar pensar en ciertas cosas, palabras, momentos o personas. Pasar el tiempo es perderlo, también. Pero pasar el tiempo es la única forma de vivir que tenemos algunos.

Ciclos

Es tarde pero no importa. Nada importa. Nada importa nunca, sea tarde o temprano. Hoy es igual a ayer que fue igual a mañana y así.

Calidez

El alcohol es lo único que le trae algo de calor a mi cuerpo.

Perjudicial para la salud

Recordar no sirve, recordar no hace bien. Porque lo bueno, mínimo, llama a lo malo, que suele ser todo lo contrario a mínimo. Lo máximo, lo grande, lo inmenso, lo que llena cada segundo de la existencia.

Recordar debería estar contraindicado.

Diminuto

Pequeñas ilusiones
Pequeños sueños
Pequeñas palabras
Pequeños dolores
Pequeños recuerdos
Personas pequeñas
Pequeño yo..

En la estación

El tren silbó otra vez al tiempo que aminoraba la marcha; luego se detuvo delante de la estación. El foco de la locomotora se movía de un lado para otro sobre los raíles. Los dos vagones que componían el pequeño convoy estaban bien iluminados, de modo que a las tres personas que estaban en el andén les resultó fácil ver que el tren venía casi vacío. Pero no les sorprendió. A aquella hora, lo que les sorprendía era ver a alguien a bordo.
“El tren”, Raymond Carver.

Distracción fallida

Paso las páginas pero pocas palabras quedan, sé lo que leo, sé lo que he leído, pero me sorprendo releyendo lo mismo una y otra vez. Es que mi mente está en otro lugar, quizás, tal vez. Las palabras pasan, las páginas, los libros, todo pasa, pero es como si nunca hubiera pasado. Sólo fragmentos quedan. Piezas sueltas de algo que tendría que ser bueno, algo que tendría que ser mejor. Pero no lo es. No ocupa mi tiempo ni me distrae ni me ayuda ni me salva.

Ni blanco ni negro

Podría ser una noche cualquiera, un día cualquiera de una semana cualquiera de un mes cualquiera. Todos los días se parecían, y todos los días se parecen. La monotonía es la misma, siempre, pero ella lo quiere de ese modo. Yo quisiera lo contrario pero ya ni ganas quedan de buscar algo diferente. El vacío que todo lo llena y el vacío no es negro ni blanco sino gris.

Lugar común

Aquellas conversaciones podían comenzar temprano, tempranísimo, y seguir hasta la tarde, a veces toda la noche. Eran otras épocas. Mejores, sin dudas. Pero si digo esto quizás estaría adhiriendo a aquello de que todo tiempo pasado fue mejor. Pero quizás así sea. Y quizás sí crea eso. Y quizás sea todo como dicen las frases hechas, los dichos y refranes, y la sabiduría popular.

Pero hablaba de otra cosa. Hablaba de aquellas conversaciones, que empezaban temprano, seguían durante el día y a veces, también, duraban toda la noche. Y qué bueno estaba. Y no recuerdo cuándo fue, pero recuerdo haberlo vivido. Era real, y por lo tanto, vive en el recuerdo. Quizás sí, quizás todo tiempo pasado haya sido mejor.

Inmóvil

Ese mismo camino de siempre, recorrido quién sabe cuántas veces. El mismo camino, las mismas casas, los mismos árboles. Todo igual, de noche o de día. Incluso yo. Quizás yo era lo más igual que pudiera encontrase. Allí o en cualquier lugar. Siempre sería el mismo, sin importar qué pudiera suceder (o no).

El mundo parece igual, pero cambia. Cambia cada día. En cambio yo, sigo como el primer día. Y será así hasta el final..

Minutos perdidos

Tantos minutos perdidos, revolviendo recuerdos en busca de algo que ayude, de algo que le dé sentido a este momento, de algo que le dé sentido a la búsqueda misma. Fotos, cartas, recuerdos, notas; todo dado vuelta, todo revisado hasta el último rincón, todo revuelto y ordenado y vuelto a revolver. En algún lugar alguna palabra habrá, alguna señal de que vale la pena cerrar los ojos para volver a abrirlos después. Tantos minutos perdidos para sentir que vale la pena perder minutos, aunque más no sea buscando una ilusión.

Desvelo

Escalofríos
Que me recuerdan mi lugar,
mi momento,
mi realidad

Me duele la cabeza de pensar
de esforzarme
por recordar
cosas que ya ni siquiera creo reales

Escalofríos
Alarma de un momento
que es igual a tantos
tan dolorosamente igual

Personas

Llega un momento en la noche –tan puntual como inesperado– en el que tropiezo y caigo y me resigno a vivir en el piso. No se siente tan distinto, pienso, pero me levanto. Me levanto y recurro a las mismas viejas palabras de siempre, reciclando significados y sentimientos olvidados. Quizás –intento convencerme–, quizás sean las palabras correctas.

Pero, como no podía ser de otra manera, nada realmente significativo sucede. Las cosas siguen como antes y a las palabras.. A las palabras se las lleva el viento. O el agua o el frío o el simple desinterés. Es que la gente se cansa, me digo, y no puede esperar para siempre. Aunque ese para siempre dure apenas unos minutos. Nadie espera, nadie pregunta, nadie se interesa. ¿Hacen mal? No, respondo en voz alta, una vez más. Es que no tengo nada para ofrecerles. Y entonces se van. Y lo bien que hacen, razono, con tono resignado. Será cuestión de seguir buscando.. aunque más no sea en mundos ficticios. Esos en los que tan cómodo me siento. Y los ún…

El colmo de la perseverancia

Llegó el día en el que las cosas a las que solía recurrir en busca de ayuda, ya no me sirven. Y eran realmente lo único que tenía. Ya no tengo nadie a quien escribir, nadie a quien llamar, nadie a quien siquiera imaginar. Y, sin embargo, nunca creí que este día llegaría. Es que, lo admito, soy pesimista, pero también un iluso obstinado, incapaz de ignorar las realidades que suelen golpear y golpear y golpear hasta dejarme entumecido. Pero insisto, porque insistir está en mi naturaleza. Insistir en el error, insistir en lo irreal. La ilusión incorregible que lucha contra el pesimismo innegable.

Pero ahora mis días están vacíos, una vez más. No sé cómo seguir pero lo hago porque alguien más lo espera de mí, y como siempre, termino haciendo las cosas por los demás, no por mí. Es todo una gran confusión, imposible de explicar, más fácil de ignorar. Cuando ignorar significa vivir. Cuando vivir significa, apenas, persistir.

Madrugada

Cosas que se piensan y dicen tarde
Porque es la única hora en la que
las cosas parecen importar

Pero en realidad, nunca sirven
Nunca hacen ningún bien
Palabras que vienen y van
Pero nunca llegan a destino

Sabrán los demás lo que logran
Con apenas un par de palabras
Una pregunta, un comentario
¿Cuánto más necesita alguien?

Sentidos perdidos

Momentos en los que ya nada importa
Da igual si es de noche o de día
Si sale el sol o arde la tierra
Nada importa, y nada se siente

Sin embargo, algo de vida queda
Algo de interés
Genuina inquietud por los demás
Aquellos dos o tres que se interesan
Aunque más no sea por obligación

Sin embargo, ellos persisten
Esos momentos en los que ya nada importa
En los que da igual si es de noche o de día
Si sale el sol o arde la tierra
Ya nada importa
Y se ha olvidado lo que es sentir

Olvidado

Palabras
Apenas un par de ellas
Pero ya no sé cómo decirlas
Ya no sé cómo pronunciarlas

Aunque no se trata de decirlas
Sino de volver a sentir
Necesito volver a sentir

A veces, creo que volver es la respuesta
Pero insisto con seguir adelante
Sin mirar atrás, aunque cueste demasiado
Quizás un día pueda volver

No volver a un lugar
No volver a un momento
Simplemente volver a sentir
Y poder decir
Lo que he olvidado

Mentiras

Hace muchos años, quién sabe hace cuánto tiempo realmente, llegaba a la conclusión de que lo mejor era no esperar nada de nadie. Alguien me decía que era lo correcto. Yo pensaba que, no esperando nada de nadie, te podía sorprender lo poco que pudiera aparecer, si aparecía, en algún momento. Todavía hoy lo creo. Pero, como en aquel entonces, no estoy seguro de que lo crea en realidad, con la suficiente convicción. Es sólo algo a lo que me puedo sujetar, para decir que creo en algo. Creer en creer en algo. Es doble la mentira. Y doble el desengaño. No es que crea que es mejor no esperar nada de nadie, sino que creo que es mejor creer en eso. Pero sigo en la mía, basando mis esperanzas en frases sueltas y diálogos de ocasión.

Necedad

Me preparo para decir cosas que nadie quiere escuchar
Respuestas a preguntas que nadie hizo
Observaciones que nadie nunca podría requerir
Y, sin embargo, ahí estoy, listo para arrojar ideas a medio elaborar
Creyendo que alguien quiere leerlas
Engaño endeble al que suelo ceder
Todo sea por aquel pretendido bienestar..
Tranquilidad de conciencia que dura lo que un suspiro
¿Cuántas veces puedo decir la verdad antes de creerla realmente?

Carga

Esas pequeñas noticias que llegan por diferentes caminos.. noticias que son todas iguales. Nunca buenas, nunca satisfactorias. Vienen a complicar el día, o empeorarlo. A veces consigo escapar aunque sea un poco, logrando algo de distracción. Mínima, pero distracción al fin. Pero las noticias siguen llegando.

Noticias de un lugar al que suelo volver cada tanto y, sin embargo, ahora quizás evite volver. Podría tratar, quién sabe. Pero no puedo. Ni siquiera eso puedo hacer. Es todo tan triste, tan desmoralizante. No puedo huir de esas cosas. Y está tan bien como mal.

Hace un tiempo quería hablar de cuestiones pendientes que he logrado resolver a lo largo de mi vida. Cuestiones pendientes con mi familia. Primero con una persona, luego con otra. El tiempo ayudaba a esas resoluciones; no todo tenía que terminar mal, no todo tenía que quedar sin resolver. Pero ahora estoy lejos, y me siento como si estuviera al doble de distancia. Una distancia que perjudica, por primera vez.

Me siento débil…

Intercambio inútil

Pasaron los minutos y no hubo preguntas
Ni preguntas ni conclusiones
Ni premio ni satisfacción
Tanto hablar para no decir nada

Fue como tantas otras veces
Tiempo perdido, realización tardía
Sensación engañosa, teñida de compasión
Tanto caminar para no llegar a ningún lugar

Y lo peor es que no se quería caminar
Ni llegar a ningún lugar
Ni en ese momento ni con esa persona
Proposición equivocada de una equivalencia inexistente

Cosas que uno hace porque siente que tiene que dar respuestas
Una más, de tantas
Aunque nadie nunca pregunte “por qué”
Aunque a nadie le interese..

“De tontos se alimenta el mundo”

Demasiado tiempo en los lugares equivocados
En los momentos equivocados
Y el tiempo es lo único que no se puede recuperar

Al principio, todo terminaba con el día
Amanecía y era todo diferente
Pura inconscencia de un ingenuo

Comenzar el día como si realmente fuera a ser diferente
Sólo para terminar comprobando que era un día más
Un día más, igual al anterior

Toda la vida igual
Soñando con despertar a una realidad diferente
Soñando con dejar de soñar

Rutina

Como esas pequeñas historias que podrían resultar graciosas
si alguien más fuera el protagonista
En esos momentos me he perdido
más de una vez, los números son difíciles de llevar

El piso estaba frío,
También la tarde
Creo que el cielo estaba cubierto
y estoy seguro de que era abril

La gente pasaba y pasaba
Y cada vez eran más
hasta que fueron menos y menos
y finalmente no hubo nadie

Esa tarde gris se convirtió en noche
El cielo se despejó
Las estrellas parecieron querer decirme dónde ir
Quizás tenía un lugar
pero no la intención
ni las fuerzas
Quizás, también, me sorprendió la luz de un nuevo día

Y es así como funcionan las cosas
Y como funcionamos algunas personas
La luz de un nuevo día quiere decir muchas cosas
No se trata de un nuevo comienzo
Sólo de un comienzo más..
Inercia pura

Malas compañías

Siempre vuelvo al mismo momento
Instantánea de momentos casi olvidados
Retazos de una vida prestada

La imaginación hace su trabajo y uno pierde la línea
Pero no hablo de la compostura, sino del horizonte
El que divide la realidad de la ficción
Y cuando hablo de imaginación
Hablo de lo que me salva

Crear imágenes, situaciones, mundos alternativos
El día dura lo mismo
Los minutos son los mismos, también las horas
Los segundos, igual

El aire, la escenografía, las personas
Casi todo resulta igual
Como siempre, el que cambia soy yo
Y, al cambiar yo, cambian los demás
Es un mundo ideal
que sólo puede existir en la imaginación

Invierno

De contradicción en contradicción
Deseando que llegue el frío, aunque evidencie el vacío
Y sin embargo las distancias parecen más cortas

La oscuridad que se apura
La soledad que acompaña
Las noches que parecen menos aunque en realidad sean más
Lo que cambia es el pensamiento.. o la forma de pensar

Ignoro las luces, ignoro las señales
Sólo traen palabras de angustia
Sólo atraen más pesar

La fecha que veo en la pared no parece real
Y los tiempos internos que cambian
Afuera quizás sucede algo.. pero adentro, poco cambia
La noche acompaña, también el frío
Haciendo tiempo hasta que llegue la mañana

Respuestas al aire

Ringo decía que “la experiencia es un peine que te dan cuando te quedás pelado”. Con muchas otras cosas es igual. Hace rato recordaba viejas charlas en las que sólo podía decir un par de palabras: las ideas podían ser claras pero no su expresión. Con el tiempo, esto último mejoró. Pero ahora eran los dialogantes los que no estaban a la altura de las expectativas. Cuando uno por fin consigue armarse un discurso más o menos coherente y los demás sólo saben interrumpirte con preguntas obvias u observaciones tontas, es poco lo que se puede hacer.

Pasado un tiempo de permanecer callado, ahora es el momento de volver a decir ciertas cosas. A veces, en algún lugar, alguien te escucha y parece entender (lo que decís, no necesariamente lo que sos o sentís). Pero es una diferencia. El problema pasa porque, al final de cuentas, tenemos lo que queremos pero no es exactamente lo que queremos. Y quizás se trate de una manera un poco infantil o caprichosa de actuar. ¿Por qué no “apreciar” lo que se …

Recuerdos al azar

Tengo un par de pequeñas secuencias, muy cortas, perfectamente guardadas en mi memoria. En una de esas mini secuencias, entro a mi casa y veo, a través de la cocina, las plantas del fondo de mi casa familiar, una mañana de 1997 o 1998, luego de volver de la facultad. Una mañana fresca, soleada, de esas que valen la pena. Recuerdo esa imagen en particular, aunque no sé por qué. Recuerdo también que unos segundos después llamaban a la puerta y recibía una carta.

La otra mini secuencia es más reciente, en 2007: una caminata en medio de la noche, luego de una salida al cine, ya en Buenos Aires. Acompañaba a alguien de vuelta a su casa y una tímida llovizna comenzaba a caer. Recuerdo a la otra persona saltando un pequeñísimo charco en una esquina, que no queda tan lejos de donde vivo ahora, y sin embargo no la podría ubicar aunque quisiera. Ni a la esquina ni a la persona.

Tengo esos dos momentos presentes. Momentos mínimos. Recuerdos de épocas muy diferentes. Mejores, peores, los tiempos so…

Oscuridad

A veces veo mejor en la oscuridad. Aunque ver en la oscuridad pueda sonar absurdo, me refiero a esos momentos en los que, pasados unos minutos, los ojos se acostumbran a la negrurar que lo rodea... y uno ve. Ve en la oscuridad. Es así como lo estoy diciendo: se puede ver en la oscuridad. Claro, pienso, no se trata de una oscuridad total.. pero quizás sirva como metáfora. Quizás sirva para algo más, para pensar, para formar alguna idea y quedarse con ella. Quizás, sólo quizás..

Preguntas repetidas

Preguntas que siempre termino volviendo a hacer porque, a qué negarlo, tengo el tiempo para hacerlo. Pero no es sólo el tiempo; es el ambiente, también. El entorno. La atmósfera. ¿Cómo no pensar y repensar lo mismo, una y otra vez, si lo único que se puede hacer es oír los propios pensamientos? Ese silencio que me rodea, que muchas veces se transforma en ruido y vuelve a ser silencio, una vez que la costumbre llega y cubre los sentidos.

Entonces, pienso, ¿le importará?

Que siete años no es nada..

Cuando me doy cuenta, de la hora, de la fecha, del momento en el tiempo en el que estoy parado, y veo que mi hora límite no está tan lejos, me intranquilizo. En realidad, no es intranquilidad; no es nada. Es un instante en el que el tiempo pareciera detenerse, hasta otras ideas aparecen y vuelvo, lentamente, a la normalidad. O algo parecido a la normalidad.

Después pienso, siete años. No es gran cosa. Después pienso que sí, que puede ser gran cosa. O no. Y así digo y desdigo las cosas, una y otra vez. Que muchas cosas pueden pasar en siete años, me miento. Pero también pueden pasar muy pocas. Y pienso para atrás, buscando recuerdos escasos en un diario casi en blanco. Y en seis, siete años para atrás, tan pocos puntos de referencia en los cuales detener la mirada y evocar alguna sensación, la que fuera.

Así entiendo, o termino de entender, que este tiempo que a veces se me pasa tan rápido, otras veces pasa demasiado lentamente. Y querría que esa hora límite estuviera más cerca, mientras…

“Por unos días..”

Ilusiones pequeñas, que movilizan. Justamente lo que esperaba en este nuevo mes. Comienzos nuevos, ¿esperanzas nuevas? No, es demasiado. Es una distracción. Una buena distracción. Y vale.

Por unos días, me voy a permitir ignorar las dificultades y los obstáculos propios.

Por unos días, no voy a ser yo.

Viejos escritos #7

Los ojos me tiemblan
No puedo ver con claridad
Pierdo el equilibrio
Pierdo la calma

La angustia me agobia
No me deja respirar
Quisiera dormirme
Y no despertar jamás

Viejos escritos #6

Extraños pensamientos
Ideas inconcebibles, absurdas
¿Alguna vez me liberaré?
Quizás, dicen, nunca es tarde

Y cuando llegue mi momento
Momento en el que seré libre al fin
Quizás no me dé cuenta de lo que estoy viviendo
y no pueda, por ello, disfrutar

Objetividad

Si tuviera que contarte una experiencia digna de ser contada, ¿sabés cuántas cosas tendrías que evitar? Ignorar, desechar, olvidar.. No hay historia que merezca ser contada que no tenga al menos un par de elementos olvidables.

De todas maneras, no tengo historias para contarte. Ninguna historia cierta, al menos.

“No es lo mío”

¿No es lo tuyo porque nunca lo fue realmente o simplemente te hiciste a la idea de que no era para vos y lo mejor era decir(se) que es algo de los demás, algo que le pasa a otros?

Es un cuestionamiento tan raro como innecesario, tal vez, pero algunos hemos pasado por lo mismo. No es lo mío, digo a veces (o solía hacerlo, al menos), cuando en realidad quiero decir no es para mí. Es para los demás. Ellos. Los otros.

Verdad de medianoche

La felicidad no es eterna. Ni siquiera dura mucho tiempo.

La felicidad es pasajera. La miseria, en cambio..

Aprendizaje casual

Ayer, sin querer, aprendí sobre la catarsis. Yo creía que era lo mismo que desahogo, pero no. La catarsis tiene que ver con la purificación y la  limpieza. El desahogo, en cambio, tiene que ver con el alivio, el consuelo, algo parecido al bienestar, que llega luego de decir o hacer algo. Aliviar una pena, por qué no.

Estas torpes entradas sirven de desahogo, apenas.

Interpretaciones

“Alma trágica”, como para no tentarse. Pero algunos leen eso, entendés. Te apartan y te dicen, en voz baja, cosas que escuchaste muchas veces. ¿Por qué hay personas que creen que tu vida comenzó cuando las conociste..? La mayoría de las veces, me molesta esa forma de pensar. A veces, sin embargo, me gusta encontrarme con esa ingenuidad inofensiva. O al menos trata de ser inofensiva. Como sea, a veces vale. Como las intenciones.

Lecciones

Fue raro actuar de una manera diferente, pero por alguna razón lo hice. Quizás porque ese lugar en el que estuve es un lugar al que suelo volver. La última vez que sentí algo así, algo parecido a un ligero bienestar basado en cinco minutos de realidad y horas de imaginación y débiles esperanzas, se trataba de un lugar al que nunca había ido. Y, obviamente, no era un lugar al que pudiera volver.

Aquella vez, entonces, decidí dar un paso al costado. Más de uno, en realidad. Ni siquiera me anuncié; sólo desaparecí. Esta vez no hizo falta decir nada, porque pude contener mis ridículas ansiedades. En realidad, apuros. Esos típicos apuros que experimentan los que no viven muchas cosas, muy seguido.

Lo importante, al final de cuentas, es que esta vez no hice lo de siempre. Ojalá sea una lección aprendida.

Distracción

Mientras caminaba de aquí para allá, esperaba. Descubrí que el antes era peor que el durante. Caminé, caminé y caminé. Cuando por me senté, alguien nuevo apareció y, por suerte, comenzó otra charla. Había sido un largo día de largas charlas, por cierto, pero eran los demás los que hablaban. Si yo comentaba algo, enseguida me interrumpían. Pero no importaba; después de todo, estábamos nerviosos. Pero esta persona que apareció, fue ella quien me tuvo que soportar a mí. Al día siguiente recordaba la cantidad de cosas que dije por minuto y pensé pobre, lo que tuvo que aguantar. Pero así nos distrajimos.

Se acercaba el final del día y, en un breve instante de egoísmo, me sentí bien. Y pensé, estuvo bien conocer a alguien nuevo. Estuvo bien poder distraerse así, cuando parecía que los minutos ya no corrían. Estuvo bien creer, aunque haya sido sólo por unas horas.

“me dio mala suerte”

Aquella noche formulé un deseo. Sentado a la mesa, cerré los ojos un momento y pensé mucho. Lo que deseaba era no olvidar nunca, o dejar escapar, de algún modo aquella noche. Ese es uno de los deseos míos que se han realizado. Y me dio mala suerte que resultase así. “Plumas”, Raymond Carver.

Viajes (2)

Doce horas dura el viaje, una travesía entre los estados de ánimo. Del entusiasmo a la melancolía y de vuelta al entusiasmo y una vez más en la melancolía. Siempre es así, y no parece querer cambiar. Doce horas de viaje, doce horas para pensar, doce horas para recordar lo que soy y entender, quizás, por qué todo salió como salió.

Viajes

Me fui y cambiaron las cosas. Muchas, quizás todas. Vuelvo y los edificios se ven distintos, también las calles, y hasta el aire parece distinto. ¿Por qué sigo yo siendo el mismo..?

Diaria

Cada día que pasa es una ilusión perdida.
Cada día que empieza es una ilusión por perder..

Obviamente

De tanto pensar en lo que no hay que hacer, termino haciéndolo.

Algo, lo que sea

Busco consuelo en los libros..  aunque no sé si consuelo sea la palabra indicada. Tal vez se trate sólo de compañía. No hay gente, no hay personas. Nadie se interesa, nadie debería interesarse. Entonces, recurro a textos, propios y ajenos. Letras guardadas, letras escondidas. También películas, discos viejos, alguna imagen perdida en rincones olvidados de la casa, lo que sea. Esta compañía virtual, compañía irreal que, a final de cuentas, termina siendo la única.

Reflexiones forzadas

Sospecho que esta vez, para variar, voy a esperar por otras cosas. Casi sin darme cuenta, desde hace un tiempo espero por cosas diferentes. ¿Esperanzas nuevas? No, simple realización, simple razonamiento. Sé que digo que no creo en ciertas cosas, y sé que digo que en el fondo sí creo, aunque sea un poco. Pero ahora es diferente. Todo es diferente. Es lo mismo, a final de cuentas, pero diferente. ¿Tiene sentido? Claro que sí, en algún lugar. Esperar, ya no vale la pena. Como dije alguna vez (este blog vive de la repetición), no recuerdo cuándo pasó, cuándo dejé de interesarme o cuándo dejó de importarme. Todo, cualquier cosa; simplemente no recuerdo cuándo dejó de importarme. Es lo que el pesimismo le hace a uno; lo derrota, de a poco, lentamente. Un día, uno se despierta y ya no quiere luchar más. Ni siquiera decir algo. A esto se reduce la vida.

Redundante

Un año más, un año menos. Siempre se dice lo mismo, ¿no? Esta vez hablo desde otro lugar. Desde otro momento, también. Pero lo que importa, lo que está adentro, es igual. Dolorosamente igual, como suelo decir. Y que lo que importe sea lo mismo siempre, dejó de importar. Lo que importa ya no importa. Nada importa, en realidad. Un año más, un año menos.. Lo mismo da.

Feliz cumpleaños a mí

Todo lo que nunca fue

Esos hilos sueltos..
parte de lo que alguna vez fue
parte de lo que ya no será
Todo se desvanece..

Palabras, ideas, recuerdos,
Sentimientos,
Nada queda ya..

Todo se va, todo desaparece
Todo se echa a perder..
La vida, nuestra vida,
Lo que hacemos, lo que no
Lo que decimos
y lo que queremos decir..

Realidad maligna

Siempre, a pesar de todo, habrá alguna imagen, alguna pequeña reminiscencia pasados lejanos, probablemente imaginados, que estará dispuesta a acercarse. Y alejarnos, a la vez. Alejarnos de esta realidad dañina, como todas las realidades. Preocupaciones que abruman, dolores que son el preludio de algo más, de algo que no me atrevo siquiera a imaginar. Pero es lo que hago. Y no puedo cambiar..

Nervios, nervios, nervios..

Cómo dormir, cómo mantener los ojos cerrados cuando las preocupaciones agobian, cuando no se sabe cómo será mañana ni se atreve uno a soñar con los días siguientes.. Cómo seguir, cómo seguir adelante..

“Si no canto lo que siento, me voy a morir por dentro”

Llueve en mi ciudad. Pero no podría asegurar que sean gotas. Seguramente sean lágrimas.


Luis Alberto Spinetta, 1950-2012.

Intranquilidad

Estoy bastante complicado con un extraño dolor de espalda que nació como una simple molestia. Pero hoy (ayer) fue un día raro. Caluroso como siempre, con las mismas cosas que se dicen o escuchan o leen o escriben. Un día como casi cualquier otro de este enero sofocante.

De repente, una noticia. Una noticia no muy buena. De hecho, una pésima noticia. Y las dolencias, que al principio eran tímidas molestias, se mezclan con la preocupación y uno no se puede levantar de la silla. Pasé una hora inmóvil en la silla, con la mente en blanco y la vista perdida en la nada. Pasó el tiempo y no sólo me costó horrores levantarme, sino que no me pude dormir. Estoy acá, ahora, buscando una mínima distracción, mientras el medicamento de turno aplaca un poco los dolores físicos pero la preocupación sigue ahí, y se acumula.

La pésima noticia puede empeorar en una semana. O perder la condición de pésima y convertirse en un mal trago, en algo feo que terminó en nada. Como sea, serán días larguísimos, de e…

Colmo

Qué raro tener por fin las palabras justas para decir algo, justo cuando no se tiene nada para decir.

Adónde quedaron esas noches

Las noches han sido las mismas por años. Y tu ánimo también. No cambiaste mucho. No quisiste cambiar o quisiste pero no pudiste, la diferencia no importa mucho. Las cosas siguen igual. Están igual hace mucho tiempo. Quizás en algún momento parecieron cambiar, pero ya sabés, sólo fueron momentos efímeros. Extraños sucesos en la noche que sólo sirvieron para que, por unos instantes, estuvieras del lado de ellos. Ellos. Siempre mirándolos de reojo. Tan perfectos y naturales en su mundo sin sentido. Sin apreciar su lugar. Pero por unos minutos, cada cierto tiempo, compartías su ánimo. Compartías su lugar, aunque ellos ni se dieran cuenta.

Pero esos momentos terminaban apenas comenzaban. De tan poco que duraban, podrías decir que ni siquiera ocurrían. Y si de hecho ocurrieron, ocurrieron hace mucho tiempo. Hoy no te queda ni el más mínimo resabio.

Cada noche te preguntás, ¿habré imaginado esos momentos?

Y un día de enero...

¿Te conté alguna vez de la chica que tocaba el violín? Sí, de esas cosas que pasan cada.. de esas cosas que me pasan cada muchos años. Pero era verdad. Y como todo lo verdadero, todo lo bueno, todo lo verdaderamente bueno, duró lo que un suspiro. Mejor, diría alguien por allí. Para no hacerse ilusiones extrañas. Pensamientos, ideas infundadas, etcétera.

No recuerdo la fecha. Qué memoria, dioses. ¿Tanto tiempo pasó? Quizás recuerdo la fecha pero evito fijarme mucho para no deprimirme. Esos recuerdos mustios y abandonados a los que hay que limpiar un poco para que vuelvan a estar presentables. ¿Cómo contarte una historia o mostrarte una vieja imagen si está cubierta de polvo o sus colores ya no tienen vida? Pero ya sabés, así son mis historias.

Reuniones sociales de compromiso, pequeñas charlas en lugares que ya no recuerdo, caminatas por ciudades vecinas en las que el horizonte se pierde de noche. Viajes de vuelta de casa con el ánimo mejorado y el espíritu fortalecido, con ganas de ver…

Dedicada a todos esos momentos efímeros

Pasaron unos segundos y le dije, “desde mañana, no sabrás nada más de mí”. Decía la verdad. A partir del día siguiente, volveríamos a ser extraños. Toda suposición y fantasía que pudiera haber existido en algún momento podría quizás persistir en el recuerdo como algo bueno, a confirmar. Pero volveríamos a ser extraños, insistí. No la volvería a contactar, por ningún medio. Por una vez, le dije, quisiera no oír nada acerca de ningún arrepentimiento.