Ir al contenido principal

De vuelta

Pasé la noche del sábado viendo una peli en dvd. Cuando terminó, hice lo de siempre: leer páginas relacionadas, reviews y esas cosas. Por alguna razón, terminé revisando viejos backups en mi cuenta de mail. Primero, viejas direcciones de contactos ya olvidados. Luego de buscar algunos nombres en cierta red social que empieza con f, y de descubrir que mucha gente es sorprendemente fiel a su dirección de email, revisé algunos viejos mensajes guardados de una cuenta anterior. Y así empezó un pequeño paseo por varios estados de ánimo.

Leyendo cosas viejas, viejísimas, de décadas pasadas, recordé qué diferente era todo antes. No hablo de que todo tiempo pasado haya sido mejor, no. Ni por asomo. Sin embargo..

He notado que antes conseguía más fácilmente cosas que ahora simplemente ya no puedo. Leí algunas cosas que me han dicho y realmente me sorprenden. Las cosas que lograba. Las cosas que podía generar. Está bien, muchas de esas cosas fueron dichas por alguien que resultó ser una persona sumamente engañosa. Y perversa. Pero al menos, me consuelo tímidamente, inspiraba mentiras. Y hablo de mí. Hoy en día, no inspiro nada. No genero curiosidad en nadie. Las personas transitan por mi presente como transitan por una calle con poco tráfico: sin mirar a los lados, sin detenerse ni preocuparse por movimiento alguno. Ahora soy simplemente un nombre en alguna barra lateral o línea de tiempo. Y poco más.

Antes, al menos, me mentían. Hoy, ni siquiera eso. No extraño las mentiras. Extraño la atención. El contacto. Y no creo que hayan cambiado los demás. Sigo tratando de conectarme con la gente. Pero ya no se da. A nadie le interesa. Tengo menos paciencia que antes, lo admito, pero le doy tiempo a las cosas. Un tiempo que considero suficiente. Si te hablo, si te escribo, si te cuento cosas y no recibo nada a cambio, ni un gesto, bueno, ¿para qué esperar? Hay gente que me interesa y trato de llegarle, de verdad. Trato de provocar algo en las personas que me interesan. Quiero que se interesen por mí, que quieran conocerme. Hace mucho tiempo que no se da.

Me canso de esperar y cada vez me canso más rápido. Quizás haya gente de la que me he distanciado que, más tarde o más temprano, se hubiera convertido en alguien especial, en alguien importante. Lo dudo, pero nunca se sabe. Si no fuera por el contacto obligado que tengo con gente en los ámbitos rutinarios de mi vida, no existiría contacto alguno con nadie. Nadie.

Alguien decía que, después de cierta edad, cuesta más hacer nuevos amigos. Ya he perdido todas las (poquísimas) amistades en serio que he tenido y ahora apenas si tengo una fría colección de nombres en una agenda o lista de contactos obligados, forzados por responsabilidades varias. Si alguien se acerca para preguntarme algo, no quieren saber cómo estoy si no el horario y lugar de tal o cual clase, o la consigna de algún trabajo.

Quizás esté cosechando lo que he sembrado en años de falsa autosuficiencia. Quizás no tenga arreglo ni solución posible. Así son las cosas y mientras más rápido lo entienda, mejor será para mí y los fantasmas que me rodean.

Admito que la noche podría haber terminado peor. Podría haberme enojado y señalado con el dedo a todas esas personas a quien elegí últimamente, para conocer, para tener a alguien. Personas a quienes traté de acercarme pero se esforzaron para dejar en claro su desinterés. Desinterés que alguna vez demostré hacia otras personas. Todo vuelve, dirá alguno.

Ojalá volviera lo bueno también, alguna vez.

Entradas más populares de este blog

Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Frase hecha

Como palabras dichas en otra realidad, algunas verdades retumban en mi cabeza. Pienso en lo que podría haber sido, y me río. Me río para no llorar.

Espejo

Estaba la luna pintada como en esos viejos cuadros que creía haber visto en primera persona. Estaba la luna triste, como ese triste bufón que veo en el espejo. Estaba la luna triste pero se alivió al ver que había un personaje peor en el paisaje. Estaba la luna triste. Estaba la luna. Estaba yo.