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Vicios

Mientras leía ese libro tan apreciado y querido para mí, se me ocurrían más y más cosas nuevas. Tanto para el blog como para todas esas hojas sueltas y cuadernos viejos que tengo por ahí, todo material rescatado de cajas a punto de desintegrarse. Claro que todo lo que se me ocurría era (es) tan anodino como siempre. Después de todo, se me ocurrían a mí.

Y toda esa repentina “creatividad” de madrugada es producto de lo mismo de siempre: ese ejercicio de recordar y recordar, hasta que no puedo más. Ejercicio cansador y repetitivo.

Ejercicio que a veces tiene un efecto benévolo, aunque breve. Y otras veces, sólo trae consigo lo malo, lo feo, lo indeseable. Y, para peor, duradero. Pero siempre caigo. Mi vicio sería el recuerdo, evidentemente. Me pregunto si existirá algo como Recordadores Anónimos..

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Frase hecha

Como palabras dichas en otra realidad, algunas verdades retumban en mi cabeza. Pienso en lo que podría haber sido, y me río. Me río para no llorar.

Espejo

Estaba la luna pintada como en esos viejos cuadros que creía haber visto en primera persona. Estaba la luna triste, como ese triste bufón que veo en el espejo. Estaba la luna triste pero se alivió al ver que había un personaje peor en el paisaje. Estaba la luna triste. Estaba la luna. Estaba yo.