Ir al contenido principal

Vicios

Mientras leía ese libro tan apreciado y querido para mí, se me ocurrían más y más cosas nuevas. Tanto para el blog como para todas esas hojas sueltas y cuadernos viejos que tengo por ahí, todo material rescatado de cajas a punto de desintegrarse. Claro que todo lo que se me ocurría era (es) tan anodino como siempre. Después de todo, se me ocurrían a mí.

Y toda esa repentina “creatividad” de madrugada es producto de lo mismo de siempre: ese ejercicio de recordar y recordar, hasta que no puedo más. Ejercicio cansador y repetitivo.

Ejercicio que a veces tiene un efecto benévolo, aunque breve. Y otras veces, sólo trae consigo lo malo, lo feo, lo indeseable. Y, para peor, duradero. Pero siempre caigo. Mi vicio sería el recuerdo, evidentemente. Me pregunto si existirá algo como Recordadores Anónimos..

Entradas más populares de este blog

El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.