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¿Esto era el karma?

Este año se dieron algunas.. circunstancias particulares, digamos. Voy a tratar de ser lo menos confuso posible.

Había una persona con un sincero interés por conocerme. Dicho así suena exagerado. Hablo de amistad, nada más (y nada menos). Pero, fiel a mi lado más miserable, no sólo no le dí mucha importancia al asunto, si no que era bastante desagradable con mis ironías y dichos (primero, porque sí; después, forzado por alguien más). Un día se perdió el contacto y adiós. Pasó el tiempo y apareció la culpa. Después de todo, sólo una mitad era miserable.

Ahora me pasa a mí, pero al revés. No es exactamente igual la situación, porque nunca son iguales las situaciones. El concepto es el mismo, digamos. Alguien, en este caso yo, quiere conocer a otra persona. Una vez más siento la necesidad de aclarar que se trata de amistad (aunque a mí no me creen ni los grillos). Pero del otro lado.. esta vez, por suerte, no hay comentarios malintencionados. Pero a veces ni siquiera hay comentarios. Es como una indiferencia part-time.

Como dije por estos días, aquí y allá, a veces uno se quiere enojar. Y se enoja un poco. Algo de molestia hay. Bronca, puños apretados y dolores de espalda. Te sentís ignorado y rechazado. Y te da bronca que las otras personas no sientan lo mismo que vos. Así un rato, hasta que te das cuenta de que no tienen por qué. Y no los podés odiar por no sentir o pensar o querer lo mismo que vos.

Son pequeños, pequenísimos instantes de sabiduría. Una madura y saludable sabiduría que, lamentablemente, pierde lugar ante el resentimiento y la bronca y todas esas cosas feas que mencioné antes. Y así pasan las horas y los días.

Hasta la próxima (persona).

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

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Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.