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Cuánta verdad

Hace unas horas, en una clase, tuvimos que ver un video. Una entrevista a Dolina, en un canal de cable. El periodista, recibido en el mismo lugar en el que estudio, no es de mis favoritos, la verdad. De hecho, como entrevistador, me parece que deja bastante que desear y depende demasiado de las ganas que ponga el entrevistado. Pero no es la cuestión. Porque esta vez, el invitado en cuestión era Dolina. Y dijo algo que me encantó (ví el programa en vivo, en su momento, pero no recordaba esa  parte).

En un momento, el tema de conversación pasa por los autógrafos que pide la gente, y las fotos y todo lo demás. Dolina admite que le gusta, que no reniega de eso. Y entonces dice:

Uno cree que está solo. Cree que ha pensado en la soledad de su cuarto una cosa absurda, imposible de ser compartida. Dice (con desdén) “qué sólo estoy”. Entonces uno escribe eso que pensó. Y muchos años después uno va por la calle, a la noche, y un tipo lo saluda y le dice “usted sabe, a mí me gustó mucho una cosa que usted escribió y que es ésta..” -- y es aquella que uno había pensado, en la soledad del cuarto. Entonces dice, “no estoy tan solo”. “Alguien me ha comprendido, ha disfrutado con algo que he escrito o se ha inquietado con eso.”

Y es así. Ya sé que no hay comparación, pero vos no sabés lo que es leer por ahí, a veces, que alguien te dice que le gustó algo que escribiste. No sabés, no te imaginás. Y te sentís así como dice Dolina. Yo asentía, lentamente, mientras veía el video. Qué maravilla.

Sepan los grillos que pasan cada tanto por este rincón ridículo y vulgar, cuánto pueden lograr con algunas palabras..


(ir directamente a los 4m30s)

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