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Cosas que se dicen

Hace muchos años, cuando era pendejo, se dio una situación, una noche. Mi viejo llegaba tarde y cenaba rápido antes de dormir. Una noche, yo estaba con hambre y me enganché. En un momento, mi vieja me recrimina algo, a lo que yo respondí algo que me pareció simple y concreto. Mi viejo se quedó callado. Cuando se terminó la cena, mi vieja me retó y me dijo que hay cosas que no hay que decir, que no hace falta hacer sentir mal a la gente y demás cosas. Obviamente, los detalles no son necesarios.

La cuestión es que yo no entendí nada. Después de todo, era joven así que también era un poco idiota. Muchos años después. Son cosas pequeñas, pequeñísimas quizás, pero te pueden arruinar la noche. Hay que cuidar lo que se dice, las palabras que se eligen. Y las que no se dicen, también.

La mayoría de las culpas que me aquejan son producto de mis años jóvenes. Tanta estupidez dicha sin pensar, tanta actitud de cuarta. Todavía no pedí perdón porque, bueno, sigo siendo un poco tonto. Las relaciones cambian pero algunas cosas quedan. La culpa es una de ellas.

¿Por qué me acordé de esto ahora? Tiene que ver con la entrada anterior. Hay que aprender a decir las cosas. Decirlas bien. Con el tono justo. Cuesta, seguro. Pero con poco de práctica.. se logra bastante. ¿Sabés cuánto tardé yo para aprender todo lo que sé (que no deja de ser poco)?

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Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Frase hecha

Como palabras dichas en otra realidad, algunas verdades retumban en mi cabeza. Pienso en lo que podría haber sido, y me río. Me río para no llorar.

Espejo

Estaba la luna pintada como en esos viejos cuadros que creía haber visto en primera persona. Estaba la luna triste, como ese triste bufón que veo en el espejo. Estaba la luna triste pero se alivió al ver que había un personaje peor en el paisaje. Estaba la luna triste. Estaba la luna. Estaba yo.