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Como si fuera un chico

Ayer fue un día raro. Horrible, en su mayor parte. Pero mejoró considerablemente después. Me causó mucha gracia darme cuenta que me estaba comportando como cuando era chico. Pero repasemos..

El sábado fue un día difícil, por cuestiones varias. Como me acosté tarde, el domingo siguió de la misma manera. Muchos pensamientos, muchas ideas, muchas ilusiones.. mucho de todo lo que suele llenar mi cabeza, bah. Me acosté y empezó a llover. Festival de clichés.

Me levanté y me sentía pésimo.. fiebre, dolores de espalda y cuello, de cabeza también. Hasta la cintura me dolía. Me tomé una aspirina, puse unas musiquitas y traté de relajarme lo más posible. Esta cama vieja no ayuda, está claro, así que tuve que volver a la dura silla hecha con restos de otras sillas, derretidas en algún ritual pagano. Lo que me causaba gracia era recordar cómo, cuando era chico, siempre me enfermeba y me perdía la primera semana de clases. Pasó durante la primaria, pasó durante la secundaria. Es increíble pero real: tuve gripes fuertes, paperas, lo que se te ocurra. Tanto me enfermaba (no literalmente) volver a clases, que bajaba las defensas voluntariamente.. y me enfermaba (ahora sí, literalmente).

Terminé el día mucho mejor, como había predicho en un principio. Bien de ánimo, bien de salud, bien de todo. Tan bien que daba asco. El lunes siguió así, por suerte. Y terminó igual. La verdad, una porquería. Quiero decir, una maravilla. Ya sé, tan acostumbrado a esas entradas mustias y mohínas (¡qué palabras!), cuesta creer que aprecie un ánimo como el que tengo. Pero es así, ¿acaso nadie más lo hace? Sin preguntar los por qué, sin indagar, simplemente disfrutando el momento. Y más clichés se hacen presentes.

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Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Frase hecha

Como palabras dichas en otra realidad, algunas verdades retumban en mi cabeza. Pienso en lo que podría haber sido, y me río. Me río para no llorar.

Espejo

Estaba la luna pintada como en esos viejos cuadros que creía haber visto en primera persona. Estaba la luna triste, como ese triste bufón que veo en el espejo. Estaba la luna triste pero se alivió al ver que había un personaje peor en el paisaje. Estaba la luna triste. Estaba la luna. Estaba yo.