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Si así es la reacción ante lo simple..

Cómo me cuesta animarme a las cosas más pequeñas. A veces se trata de hacer un simple viaje. Unos pocos minutos, menos de una hora. Estaría en otro lugar, extrañamente familiar. Pero lo suficientemente distante en el recuerdo como para resultar extraño. Hostil, casi. Aunque hostiles sean los recuerdos. O, en realidad, sus consecuencias.

Podría recorrerlo de punta a punta, con facilidad. Los nervios serían muchos, claro, pero lo podría hacer. Podría revisitar esquinas, veredas y calles. Vería que todo sigue ahí, qué es diferente y qué no, y volvería a mi casa. Seguramente a paso apurado, escondiendo la mirada. Debido a mi consabida cobardía, seguramente iría muy temprano. O muy tarde, quién sabe. Como para que la posibilidad de toparme con rostros conocidos sea mínima. Rostro conocido, en singular.

Tan poco valor para hacer cosas tan pequeñas.

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.