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Si así es la reacción ante lo simple..

Cómo me cuesta animarme a las cosas más pequeñas. A veces se trata de hacer un simple viaje. Unos pocos minutos, menos de una hora. Estaría en otro lugar, extrañamente familiar. Pero lo suficientemente distante en el recuerdo como para resultar extraño. Hostil, casi. Aunque hostiles sean los recuerdos. O, en realidad, sus consecuencias.

Podría recorrerlo de punta a punta, con facilidad. Los nervios serían muchos, claro, pero lo podría hacer. Podría revisitar esquinas, veredas y calles. Vería que todo sigue ahí, qué es diferente y qué no, y volvería a mi casa. Seguramente a paso apurado, escondiendo la mirada. Debido a mi consabida cobardía, seguramente iría muy temprano. O muy tarde, quién sabe. Como para que la posibilidad de toparme con rostros conocidos sea mínima. Rostro conocido, en singular.

Tan poco valor para hacer cosas tan pequeñas.

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Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Frase hecha

Como palabras dichas en otra realidad, algunas verdades retumban en mi cabeza. Pienso en lo que podría haber sido, y me río. Me río para no llorar.

Espejo

Estaba la luna pintada como en esos viejos cuadros que creía haber visto en primera persona. Estaba la luna triste, como ese triste bufón que veo en el espejo. Estaba la luna triste pero se alivió al ver que había un personaje peor en el paisaje. Estaba la luna triste. Estaba la luna. Estaba yo.