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Pesares

Esto no se trata de sentirse mal por deporte. ¿Quién hace eso? Bueno, debe haber alguien que lo haga. Pero a veces uno extraña. Cómo no. No tiene que ver con personas que pasaron, cosas que dijeron o hicieron, lo que sea. A veces simplemente tiene que ver con el lugar, el momento, algo que se recuerda. ¿La edad? También, por qué no. Hay cosas en las que pienso ahora que no pensaba hace unos años. Y ciertas ausencias se sienten. Otras preocupan. Algunas hasta me dan miedo. Y te sentís mal por cosas que hiciste o dijiste o no hiciste ni dijiste. ¿Sabés cuántas cuentas pendientes tengo yo? Está bien, son pocas, no hace falta que me acuses de exagerar. Son pocas pero importantes. Y siempre dejo la solución (o, al menos, el intento de solución) para más adelante. Pero si no es ahora, ¿cuándo? Tengo que compensar a las personas que me sufrieron en épocas estúpidas (fui una persona inútilmente complicada en mi juventud).

Todas esas cosas que uno da por sentado, un buen día se terminan. Siempre se terminan. Y te quedás con las palabras en la boca. Y los remordimientos en el corazón.

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.