Ir al contenido principal

No sé por qué, no sé cómo

Yo sé. Siempre vuelvo sobre el mismo recuerdo. Ya sé, no hace falta que me lo recuerdes. Quiero decir, que me recuerdes que ya canso. Que aburro. Que me pongo a rememorar viejos momentos y son siempre los mismos, en el mismo lugar, con la misma persona. Pero, ¿sabés? Si pudiera, quizás no volvería atrás. Quiero decir, si tuviera la oportunidad, seguro, viviría todo una vez más. Quizás no cometería los mismos errores, quizás sí. Pero supongamos que la historia terminara igual. Si esa persona apareciera hoy, en mi puerta —o me la encontrara en la calle, para evitar casualidades exageradas— seguro, un saludo aquí, un saludo allá. Quizás un café, una charla, ¿te acordás de aquella vez que..? ¿y de aquella otra vez que..? Pero terminado el café, concluída la charla, adiós y hasta siempre. Porque.. ¿por qué..? Dejame pensar. Si pasó de una manera, si terminó de una manera.. es por algo, ¿no? ¿No te parece? Quiero decir, mirá si las cosas hubieran sido de otra manera. Yo.. no lo puedo imaginar, sinceramente. Supongo que algunas heridas no se cierran nunca y aunque hoy la pudiera saludar y hablar con ella y sentir alegría o pena por lo que sea que le haya pasado en todos estos años, aquel recuerdo estaría todavía latente. Además, no sé si sería un buen cierre. Dejame explicarlo. O tratar de explicarlo, al menos. Vos sabés cómo soy ahora. Lo que hago, lo que digo y lo que pienso. Y mucho de eso, si no todo, tiene que ver con aquello. Porque aquello fue un golpe duro. Y tuve que levantarme por mi cuenta y salir adelante. Fue la primera prueba en serio. ¿Para qué volver? ¿Quién me asegura que todo sería diferente?
Bueno, tampoco nadie me asegura que todo sería igual. Quizás sí. Y la vida.. no sé. No quiero ponerme a divagar. Quizás, si la viera ahora, sólo saludaría y me subiría al primer colectivo que pasara. No sé. Estoy adivinando. ¿Por qué me preguntaste eso?

Entradas más populares de este blog

El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.