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Miradas extrañas

Pesadumbre afectada, concluyen algunos. Eso me dicen.

La gente que no te conoce es así. Toda. Asumen que lo que sea que te pase, seguramente no es tan malo. Que mañana será otro día. Que siempre que llovió paró.

Aflicción fingida, concluyen otros. Vamos, que no es para tanto, tratando de reconfortar. Y pasan a enumerar miserias ajenas, números y estadísticas, el hambre en países pobres. Todo eso está muy bien, ¿pero por qué la miseria ajena debe minimizar la mía? Sí, eso es lo que dicen. Si hay otros que están peor.. por lo menos callate.

¿Para qué hacer esto? ¿Cuál es el objeto de la charla? ¿Para qué invitarte a abrir tu corazón? ¿Escuchar para luego cuestionar? Está bien, admito que a veces hago lo mismo. Pero de cansado. Cansado de la gente normal, con sus problemas de niños bien. Y acá me voy por las ramas.

A estas alturas, no considero amistad ni escuchar ni entender. Simplemente respetar. Parece poco. Pero es todo.

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.