Ir al contenido principal

M.

Cuando no te queda más que recurrir a vagos recuerdos..

Pero algunas sensaciones quedan. Y pensando en esa sensación, recordás un momento, una frase. Aquello estaba bueno. Era algo más que bueno. Era, estaba. Siempre todo en tiempo pasado.

Claro, pasaron muchos años. Y ahora estoy más cerca. Claro que, quién sabe. Qué caminos habrá tomado la gente. Son muchos años, insisto. Y sin embargo, me animaría. Creo.

Nunca escuché su voz. ¿O sí lo hice? Dioses, pasó tanto tiempo. Creo que no. Pero queda la letra, la silueta de la mano, recortes de revistas. Cassettes (¡Tura Satana!). Sí, cassettes. Repito, hablo de muchos años atrás. Mandar una carta costaba apenas $1, imaginate.

Años después, un nuevo contacto, nacido de un impulso que ahora me resulta tan extraño como semejante. Pero aquel intento de comunicación no recibió la respuesta esperada. De hecho, incluía un “no”. Disimulado, sutil. Pero real. Y qué feo se sintió.

Si hoy me animara a pedir (sin pedir) lo mismo que aquella vez, quizás recibiría una respuesta parecida. Imposible saberlo, ya sé. Pero. Pero.. ¿por qué me habré acordado justo ahora?

Entradas más populares de este blog

El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.