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Hoy

¿Y si te dijera que hoy salgo a buscarte? Andaré por el mismo camino de siempre, esperaré donde siempre, todo será igual. La actitud, quizás, será diferente. Quizá la gente me vea distinto, y yo a ella. El buen ánimo logra esos pequeños milagros. Se preguntarán tal vez, qué le pasa a este loco.
Yo iré igual, a paso firme, en tu búsqueda. No me importará el clima ni la hora. Tampoco la distancia. Caminaré hasta que llegue.

Claro que algunas búsquedas son en vano. Especialmente cuando pasó tanto tiempo. ¿Y si te dijera que hoy salí a buscarte? Cómo podría decírtelo, si no te encontré. Triste personaje, hablándole a los recuerdos. Y a gente que no quiere saber de uno. Esto es a lo que se reduce uno, ¿ves? Triste y en apática postura, atino a decir que hiciste bien. Y me retiro. Por la puerta pequeña, sin luz, umbral de los perdedores.

Al final, todo lo que se hace es para darle la razón a aquellos que creyeron alguna vez. A los que creyeron en uno. Y lo quisieron. Memorias en sepia. Y comentadas a mano.

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.