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Escape a pie

El otro día salí a caminar. Era de noche y es raro que salga de noche.  Hacía frío y había viento. No me importó. De hecho, propició mi salida poco habitual. No me acuerdo la hora ni tampoco sé cuánto tiempo estuve afuera. Simplemente me puse un abrigo cualquiera, y a la calle. Fiel a los viejos clichés, anduve por Corrientes. Volví rápidamente a Rivadavia. Ahí estoy más cómodo. Bajé, subí. Doblé aquí y allá, y volví a bajar. Había gente afuera pero pocos vehículos. El viento siguió y apretaba las manos dentro de los bolsillos.

Caminé lo suficiente como para olvidar por qué salí. En el fondo sabía, cómo no. Pero no lo pensé. Quise salir y salí. Del lugar y del momento. Sirvió.

Volví tarde. Entré y me tiré en la cama. Me dormí rápido. No hace falta correr para huir de ciertas circunstancias. A veces, con una simple caminata basta.

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Sueña el tonto

Noches van, noches vienen. Sentado en donde no quisiera estar, pienso y veo lo que creo que quiero ver. Lejos están mi comodidad y mi seguridad; ya no importan. Sólo ese instante de irrealizable alucinación.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.