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Confines

Son de esos días que le dan la razón al pesimista que vive en mí. Al pesimista que soy yo, en realidad. Con un tímido costado optimista que nació de las noches de aflicción. Seguro, era chico y todo era un drama. Pero a veces no todo era un drama, no cualquier cosa. Y algunas de esas cosas te siguen pegando hoy como te pegaban hace diez, quince años. Quizás hace quince años no me improtaba tanto, no sé. O quizás no hiciera tanta mella.

Pasé el día buscando sinónimos de rechazo. Me sonaba muy fuerte la palabra. Pero es la verdad. Un rechazo involuntario no deja de ser rechazo. La intención no resta intensidad, ¿no? Tampoco el tamaño de las acciones. O la cantidad de palabras. Y sin embargo..

Y sin embargo.

A veces me canso. Ya no tan frecuentemente como antes, por varias razones. Muchas, que aprendí a manejar porque la otra persona no me conoce, no tiene por qué entenderme, un sinfín de argumentos. Pero, todos tenemos un límite. El mío puede que sea menor que el de los demás, pero está. Es mío. Y me afecta.

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Frase hecha

Como palabras dichas en otra realidad, algunas verdades retumban en mi cabeza. Pienso en lo que podría haber sido, y me río. Me río para no llorar.

Espejo

Estaba la luna pintada como en esos viejos cuadros que creía haber visto en primera persona. Estaba la luna triste, como ese triste bufón que veo en el espejo. Estaba la luna triste pero se alivió al ver que había un personaje peor en el paisaje. Estaba la luna triste. Estaba la luna. Estaba yo.