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Treinta y seis meses

Era esperable, aunque entonces no me resultara evidente. Como yo, ella tenía muchas cosas en qué pensar y aún teniendo varias cosas en las que ocupar su mente, aquellas ideas y pensamientos no la dejaban en paz.

Aparecí yo, con síntomas similares, y hubo un clima optimista por un tiempo. Un clima optimista que trajo consigo pensamientos optimistas. Un estado de optimismo empalagoso, que probablemente me caería mal en cualquier otra circunstancia. Pero entonces era algo bueno. Definitivamente bueno.

La espera era soportable y el presente maravilloso. Quizás maravilloso sea una palabra demasiado grande. Ahora me resulta un poco así. Por aquel entonces, en cambio..

Eso fue lo que la alejó. El remedio se convirtió en enfermedad. Un alivio que con el tiempo se emparejó con la afección. Lo entendí al instante pero, como todos, no supe actuar con rapidez. Mis reflejos siempre dejaron mucho que desear..

Ahora sé qué hacer y qué no, pero los rostros cambian. Las personas pasan y los errores quedan. También quedan los aprendizajes, pero es difícil aplicarlos. Como dijo Ringo, "La experiencia es un peine que te da la vida cuando te estás quedando pelado".

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El viejo terruño..

Terminó el año y nunca conté algunas cosas que tenía para contar: este año volví a Resistencia, lo cual se traduce en una sensación de derrotismo total. Pero no se sintió realmente hasta la última parte del año, momento en el que comencé a darme cuenta de las cosas que me habían pasado.

Además, sigo a algunas personas en redes sociales y seguir viendo su vida en BA me hizo mal. Es así, nomás, para qué lo voy a disimular. Pero bueno, resignado estoy desde que nací y así seguiré pasando mis horas. Mientras tanto, las tapitas de bebidas varias se juntan en un rincón.. aspiro a construir un fuerte con ellas. O una nave espacial.

Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

De luces

Alguien que conozco llamó a alguien que nunca conocerá "luz de su vida". Por cuestiones que no vienen al caso (frase que se usa para rehuir explicaciones), me sentí pésimo. Al rato me preguntaba -y aseguraba- que yo no soy la luz de nadie. Y después me acordé: yo era la luz de mi abuela. Y me sentí todavía peor.

Todavía no termino de caer.