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Anoche, antes de dormir, abrí el arcón de los recuerdos (mi viejo placard, resumiendo) y saqué las clásicas cajas rojas, llenas de tantos recuerdos palpables. Porque son palpables. Acá no hay bits ni bytes. Esto es historia (bueno, quizás exagero un poquito) escrita en papel. Y esas cosas.. algunas tienen diez años, o más. De esto hablaba ayer cuando mencionaba mi archivo material.

Y me puse a revisar. Después de todo, había dicho que lo haría. Y elegí algunos sobres, no al azar, si no por época. Elegí un momento que recordaba más o menos agradable. Y por suerte acerté. Leí varias cosas, me reí un rato, me acordé de mil cosas. Me arrepentía retroactivamente, también. No haber sabido entonces las cosas que sé ahora, ¿no? Y bueno, sería más fácil la existencia, seguramente.

Pero no pasé mucho tiempo en eso, apenas lo necesario. Lo suficiente para sentirme bien y dormir tranquilo, sin maquinar en la oscuridad durante horas. Estuvo bien, más que bien. Está bueno cada tanto mirar para atrás y no sentir más remordimientos ni penas por cosas perdidas, aunque haya costado mucho superar esos estados de ánimo.

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Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Frase hecha

Como palabras dichas en otra realidad, algunas verdades retumban en mi cabeza. Pienso en lo que podría haber sido, y me río. Me río para no llorar.

Espejo

Estaba la luna pintada como en esos viejos cuadros que creía haber visto en primera persona. Estaba la luna triste, como ese triste bufón que veo en el espejo. Estaba la luna triste pero se alivió al ver que había un personaje peor en el paisaje. Estaba la luna triste. Estaba la luna. Estaba yo.