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Mostrando las entradas de 2011

Ajenos

Esas reacciones incomprensibles, de extraños que se dan un lugar que no les corresponde y, que si tuvieran la oportunidad, jamás se ganarían. ¿Con qué derecho se ofenden los extraños?

Los idiotas

Iba a escribir una larga entrada quejándome de los idiotas de siempre, que cada año esperan a que el reloj marque la medianoche y entonces se dedican a hacer ruido y encender lucecitas vulgares, bajo las cuales bailan su danza estúpida y aplauden y dejan en claro, como si hiciera falta, su estrechez de mente. Iba a hacer notar cómo en lugar de pasar esos primeros minutos del día brindando con mi familia, tengo que estar abrazando y tranquilizando a mis mascotas, muertas de miedo por el ruido. El brindis es lo de menos, obviamente; lo mismo da brindar a las doce o a las doce y veinte. El problema son los pobres bichos, que se desesperan ante bochinche inútil. ¿Y con qué objeto? Para que unos pocos imbéciles vean luces durante unos minutos, como si eso fuera a cambiar sus vacías y miserables existencias. Iba a contar cómo cada año parezco enojarme más y sin embargo me aguanto, porque andar gritándole cosas a los vecinos no es la mejor manera de gastar esos minutos. Y seguro que ya saben…

Lección

Siempre lo digo, a lo mejor te cansa, pero es así, vos me conocés. Vos sabés. Es en momentos así que me recuesto y pienso una y otra vez. Por qué, por qué, por qué. Un por qué con respuesta sencilla.

Y uno que dice, jura una y otra vez, que todo será diferente. Que a partir de mañana, pasado, la semana que viene. Todo será diferente. Pero las oportunidades ya no llegan. No sé si yo aprendí, pero se ve que los demás sí aprendieron.

Biografía

El mismo vaso vacío de siempre, las mismas etiquetas, los mismos pensamientos expresados de las misma torpe manera, en las mismas hojas rayadas de siempre. Las mismas ideas, repetidas una y otra vez, cambiando apenas una coma aquí y allá, buscando siempre nuevos sinónimos, recurriendo a pequeñas mentiras para ocultar lo triste y limitado de la propia inspiración.

Para ocultar, en definitiva, lo triste y limitado de la propia existencia.

Tiempo

Horas pasadas, horas perdidas. Me lamento por el tiempo que corre y se me escapa pero realmente no hay nada mejor que pueda hacer con él. El tiempo no está en buenas manos si está cerca mío. El tiempo debería saber, el tiempo debería ser más sabio.

Inspiraciones ajenas

Reviso viejos papeles y encuentro varias frases sueltas, incoherentes, que poco dicen o intentan decir. Frases que son como pequeñas piezas de los pensamientos de alguien más, que se apiada de mi torpeza a la hora de intentar expresarme, y me regala esos pequeños retazos de ideas para que componga, si puedo, algo parecido a una reflexión.

Qué difícil expresarse cuando no se sabe lo que es sentir..

Azules

Azul como aquella bufanda perdida, luego encontrada y vuelta a perder. Azul como aquel cuaderno en que algunas ideas ingenuas encontraban su lugar, cuando los días cambiaban de nombre. Azul como todas aquellas cosas que jamás encontré, y sin embargo sigo buscando. Quizás no existan, pero esa es mi historia. Buscar lo que no existe, buscar lo que no se puede encontrar.

Razones

Son esas cosas que ya no se dan. Una caminata en medio de la noche, un par de horas en un bar, pensando en nada. Un momento a oscuras, con la sola compañía de los pensamientos. ¿Adónde quedaron esas cosas? ¿Qué me pasó? ¿Volverán? A veces son tantas las cosas pequeñas que ocupan mi mente en un momento que olvido las cosas importantes. ¿O será al revés..?

Memoria

Insisto con las mismas cosas. No sé por qué pero así me sale. En realidad, mi memoria a veces me falla. Me falla y después se ríe de mí. Se parece a personas que he conocido. Cosas que se asimilan, quizás..

Miedos

Fijate el interés que despierto en algunos, resulta de no creer. Comienza con un saludo, alguna ocurrencia, algún que otro intento de diálogo. Después, indiferencia. Luego, olvido. ¿Tan evidente es mi desinterés? A veces me gustaría preguntarle a las personas cuánto descubrieron de mí luego de unas pocas palabras. Pero luego lo reconsidero y me doy cuenta de que, quizás, no me gustaría oír su respuesta.

“Distintas”

Wes me miró con fijeza. Entonces calculo que tendríamos que ser otras personas, si se diera el caso, dijo Wes. Distintas. Ya no puedo hacer esa clase de suposiciones. Nacimos para ser lo que somos. ¿Entiendes lo que quiero decir?
“La casa de Chef”, Raymond Carver.

Lapsos

Es todo igual. Sigue igual, nunca cambiará. Las cosas, en su lugar de siempre. Las personas, también. Las historias, si se dan, poco difieren de las que vinieron antes. Y no serán muy distintas de las que vengan después. Es todo tan igual.

Si no cambiara la fecha en los relojes, en los calendarios, creería que el tiempo no pasa. O que sí pasa, pero que es un ciclo mínimo, cerrado, que se repite una y otra y otra vez. Quizás así sea.

Ciertamente se siente de esa manera..

Cosas, cambios, cosas que cambian..

Esas cosas que nunca cambian. Nunca cambian las cosas que nunca cambian, son siempre las mismas. Quiero decir, si hiciera una lista, serían las mismas cosas siempre, todo el tiempo, hasta el fin.

Si no cambian las personas, ¿por qué deberían cambiar las cosas?

Experiencia mentirosa

Qué fácil es pretender que se sabe, cuando poco se sabe en realidad. Esa pretendida sabiduría a partir de experiencias vividas, que no son más que un remedo de experiencia. Como si alguien quisiera hablar de un libro a partir del resumen de la contratapa. No puedo hablar de nada. No debería hablar de nada.

Pero lo hago. Porque soy yo. Y vivo para hablar sin saber. O sabiendo apenas la mitad. O menos que eso.

Y, sin embargo, hay tantas cosas de las que sé más que suficiente..

Paradoja

Aún recuerdo las sensaciones. Las sensaciones exactas. Las recuerdo y las podría describir perfectamente y quién sabe cuántas cosas más, pero no lo hago, porque revivirlas así me destruye. Pero recuerdo. Recuerdo y revivo.

Y muero al revivir.

Mesa de bar (2)

Y a la tercera o cuarta vez, algunas imágenes se vuelven más claras. Otras, otras se pierden un poco. Pero hay algunas que algo de claridad ganan. Y se siente bien. Es como si no todo hubiera sido en vano. Es como si algo realmente bueno, en algún momento, en algún lugar, haya sido real.

O al menos así se sienten estas cosas, cuando uno lleva dos o tres horas sentado en un oscuro bar de Congreso..

Mesa de bar

Sólo me doy cuenta del tiempo que ha pasado cuando siento los codos húmedos. El hielo derretido, el frío de la botella que está por terminarse pero todavía no, todavía falta un poquito. Igual, después vendrá otra. Y otra más. Y quizás una más, pero no otra. Porque hay que volver a casa.

Sentirse miserable igual pero cambiando de escenario. Eso tiene algo de..

Tiene algo..

Algo debe tener.

Recorridos

A veces sólo se necesita más o menos luz para que un lugar cambie por completo. Recorrer la misma calle, de tarde o de madrugada, cambia todo. Absolutamente todo. Puede que haya el mismo ruido, quizás no, pero hay otra sensación, otro ánimo en el aire. Se adivinan algunos contentos moderados por aquí y allá, algunas tenues melancolías de ésas que siempre hay, o quizás las detecto más fácilmente porque me resultan más familiares. Pero la ciudad, de noche, es otra. Es mejor. Quizás. No sé.

Visiones

Recorre la noche con la mirada
El cielo, la luna, las estrellas apagadas
Los edificios, las calles tenues,
apenas iluminadas
Las siluetas perdidas en la oscuridad
La vida que pareciera haberse
tomado un respiro
Unos minutos, para que los que no tenemos
mucho que decir
nos sintamos menos vacíos
menos solos
si es posible

Quizás lo sea..

Dichas o pensadas

Palabras, palabras, palabras. Todo se reduce a las palabras.

A las que se dicen... y a las que no.

Sobre todo a las que no.

Las mismas palabras, una y otra vez

Esas largas oraciones sobre la pérdida, la memoria, los recuerdos más recordados, las mismas cosas de siempre. Todo vuelve a ser actual, todo vuelve a estar vigente, porque es así como uno vive. Porque es así como uno “vive”.

Quisiera no ser una máquina de recordar..

Foto

Te veo.

Te veo en una foto que encontré de casualidad. Te veo feliz. Tus ojos, llenos de vida, perdidos en la inmensidad del mar. Sonrío. En alguna esquina perdida de mi corazón, me conforta. Me alegra saber que pudiste encontrar tu lugar. Me alegra saber que pudiste seguir adelante y que nada te detuvo. Pero ese sentimiento.. esa falsa sensación de contento dura apenas segundos. No me conforta. Es más, no me interesa. De repente, los recuerdos. Sí, los recuerdos. Siempre listos para despertarme.

No me importa lo que veo en la foto. Me da igual. Me da igual lo que sientas o digas o vivas por estos días. Te odio. Te odio por sacarme de tu vida a los empujones, sin pensarlo. Sin pensar en nada. Sin pensar en lo que dijiste ni en lo que hiciste. Te odio por sacarme de tu vida. Tan simple como devastador. No importa cuántas veces me repita que te entiendo, no me puedo convencer. Quizás en algún momento creí entender, pero esas cosas se terminan. Esas falsas ilusiones de comprensión. Es todo…

Error

No debí alejarme tan rápido. Debí seguir. Debí mantenerte a mi lado.

Sabés que no sabía realmente dónde estaba, no comprendía mi lugar. Era todo nuevo para mí y esas cosas.. esas cosas te pueden marear. Pero vos y yo, en aquel momento.. ¿por qué tuvo que terminar? ¿por qué tuve que alejarme?

Tus brazos. Tus brazos fueron el lugar más seguro en el que he estado. Quisiera poder volver. Quisiera poder creer que puedo volver. Pero no puedo. Quizás si fuera, quizás si hubiera sido otra persona.. pero no lo soy. Y ahora es tarde. Para muchas cosas. Tarde para todas las cosas. Demasiado tarde.

Lugares perdidos, momentos perdidos.

A veces, hasta los recuerdos se pierden.

Coreografía

Es como si te pudiera ver, aunque nunca pude hacerlo. Te adivino nerviosa, detrás del telón. Nerviosa por salir, no porque no quieras estar sobre el escenario. Es tu lugar y contás los segundos para saltar sobre él.

La oscuridad y el silencio se apoderan del lugar. Un piano comienza a sonar, tímidamente. El telón se corre.

Aparecés y todo se ilumina. Las miradas distraídas están ahora atentas. Ningún detalle, ningún movimiento se le escapa a nadie. Espío brevemente a los demás y me doy cuenta que los hipnotizaste. Los hipnotizaste como hiciste conmigo. Sonrío, disfrutando del momento. Nadie pestañea, siquiera.

Las últimas notas suenan y el número termina. Los aplausos llegan y se mantienen. Cada vez que veo esa sonrisa final, descubro nuevamente lo que significa para vos. No se trata de recibir aplausos ni de gustar ni de entretener ni nada de eso. Se trata de estar en tu mundo. Ese mundo en el que todo se mueve a tu alrededor, y no al revés. Ese mundo en el que sos libre.

Para vos, bajar…

“(...) a ninguna parte”

A veces repaso viejas notas. Siempre termino riéndome de mi ingenuidad. Tanto como a la hora de escribir como a la hora de creer en los demás. Aunque la risa no dura mucho. Enseguida llega la seriedad. Después, las reflexiones forzadas que no me llevan a ningún lugar nuevo. Esa falsa seguridad que dan los razonamientos obvios. Razonamientos y promesas renovadas. Tranquilidad asegurada, al menos por un tiempo. ¿Cuántas veces habré dicho ya no más? Ya perdí la cuenta..

De vuelta

Pasé la noche del sábado viendo una peli en dvd. Cuando terminó, hice lo de siempre: leer páginas relacionadas, reviews y esas cosas. Por alguna razón, terminé revisando viejos backups en mi cuenta de mail. Primero, viejas direcciones de contactos ya olvidados. Luego de buscar algunos nombres en cierta red social que empieza con f, y de descubrir que mucha gente es sorprendemente fiel a su dirección de email, revisé algunos viejos mensajes guardados de una cuenta anterior. Y así empezó un pequeño paseo por varios estados de ánimo.

Leyendo cosas viejas, viejísimas, de décadas pasadas, recordé qué diferente era todo antes. No hablo de que todo tiempo pasado haya sido mejor, no. Ni por asomo. Sin embargo..

He notado que antes conseguía más fácilmente cosas que ahora simplemente ya no puedo. Leí algunas cosas que me han dicho y realmente me sorprenden. Las cosas que lograba. Las cosas que podía generar. Está bien, muchas de esas cosas fueron dichas por alguien que resultó ser una persona su…

Cuentos

Lo mejor de este frío día del amigo fue la ausencia total de saludos cargados de hipocresía.

Bueno, todavía quedan un par de horas para que termine el día..

Código

Desperté odiándote. Aunque tal vez no debería sentirme así.

No creo que te cambie el día. Imagino que ni siquiera lo notarás. Es así como se dan las cosas entre nosotros..

Las horas pasarán, y todo volverá a su lugar. A veces también me canso de eso..

Robé tu nombre

Sumisión total.
Dependencia anímica..
Espero un gesto tuyo para reaccionar.
Dame una orden.
Dame una razón.
Mirame.
Hablame.
Haceme sentir vivo.

Manos entrelazadas

Si escribiera un libro de ciencia ficción, o algo remotamente relacionado con la fantasía, tal vez no me iría muy bien. Me dirían que mi alcance es muy discreto. Que mi imaginación es limitada. Lo que pasa es que imagino cosas así, pequeñas. Sueños moderados.

Moderados pero concretos. Mismas situaciones, mismos ámbitos. Una misma compañía, también. ¿Sabrás cuánto tiempo paso pensando en vos?

Yo creo que sí.

Es así

Tengo que volver a escribir en el momento que tengo ganas de escribir. Sin importar el lugar ni lo que esté haciendo.

Fábulas caseras

Hace unas semanas hablé con alguien con quien no hablaba hacía mucho tiempo. No recuerdo cómo se dio el contacto. No importa. Hablamos. Y me contó una historia.

Escuché con suma atención, como un chico al que le narran un cuento de hadas. Al final, mis ojos brillaban. Brillaban con una luz de esperanza, rara en mí. Esperanza y entusiasmo.

Supongo que mi reacción podría haber sido diferente. En algún momento, se mezclaron un poco de tristeza con algo de ira. “El protagonista de aquella historia debería haber sido yo”, pensé, fiel a mi egoísmo característico. Pero aquello no duró mucho, por suerte.

Me sentí bien, contento. La historia que me contaron resultaba conocida. He vivido historias similares, y aunque nunca terminaron bien para mí, todo aquello hizo nacer una nueva ilusión. O quizás fortaleció una ilusión ya existente.

A partir de entonces me sentí confiado. Había iniciado un nuevo viaje, con el que espero llegar a lugares conocidos. Con momentos que quisiera revivir,…

Anhelo

Te confieso mi sueño: leerte algo. Un pasaje, un cuento, un libro completo, lo que sea. Quiero estar al lado tuyo y leerte. Que las horas y los días pasen. Y que no nos importe.

Vueltas

Se dieron varias cosas. Hacía días que no pensaba en una persona que, si bien está lejos de mí, la siento cercana en muchas cosas. O al menos a mí me gusta pensar que estoy cerca de ella. Pero estos últimos días tuve la mente en otro lugar, en otras cosas. Los días pasaron como siempre. Con horas ocupadas y horas desperdiciadas. Incomodidad, dolores de espalda y cabeza, buen humor y silencios pronunciados. Algunas palabras escritas aquí y allá, algunos libros hojeados y algunas letras nuevas en la memoria. Melodías encontradas también. De todo un poco, te darñas cuenta.
Pero aquella persona.. Aquella persona estuvo ausente del pensamiento. Aunque, miento, sí estuvo. Cómo no. Alguna imagen cada tanto; su perfil, sus ojos. Esos detalles, de esas personas que siempre están. Vos lo sabés. Me conocés. Pero no era un pensamiento prolongado. No estaba con la mente en eso todo el día (como sí hacía hasta no hace mucho).
Y hoy, hace unos horas, todo volvió. Lentamente. Imágenes, ideas, imaginaci…

Domingos

Siempre son el punto más bajo. ¿Por qué?

Supongo que ahora sólo queda.. lo que sea.

Vacío

Esa soledad que desgarra..
Ya ni el silencio acompaña.

Abriles

La soledad, el cansancio, el desánimo, el rechazo; todos sentimientos conocidos. Pero por primera vez me afecta la edad. Todo lo relacionado con el tiempo golpea más fuerte. Pero hoy no hablo del tiempo perdido, si no de algunas diferencias temporales..

Confesión

Cómo será de triste esta existencia, que hasta las mentiras extraño.

Plan sencillo

La falta de reacción te hace enojar.
Las pocas reacciones que lográs generar, sin embargo, te hacen sentir bien.
¿Solución? Lo más fácil es no tratar de generar nada.
Te perdés lo bueno.. pero te ahorrás el ser ignorado.
Todos felices.
Caso cerrado.

Hablando de reconocer conductas

Ayer hablaba de encuentro de miradas. Hoy, de reconocer gestos. Yo caminaba rápidamente hacia un lugar, para buscar unos papeles, unos trabajos impresos. Ella caminaba en la misma dirección, pero mucho más despacio. Manos en los bolsillos, primero. Luego se acomodó su corto cabello. Aunque primero lo desacomodaba para arreglárselo después, y así un par de veces. Reconozco los gestos, te juro que sí.

Es el andar solitario. Sé que suena tonto, pero esas cosas.. esas cosas a veces se ven. La sonrisa, las maneras, los gestos.. son sinceros, pero cansados. Están teñidos de una melancolía que se puede palpar.

Chequeé por última vez los trabajos, se los entregué y nos despedimos hasta la semana que viene. Bajé las escaleras con una extraña sensación, mezcla de entusiasmo y algo más, menos agradable. Era un entusiasmo tímido, por supuesto. Pero a veces, reconocer en alguien más esos indicios, tan de uno y tan de pocos. Como dije antes, te hace sentir menos solo.

Esquina

Fue una rara sensación. Una esquina de tantas, de vuelta a casa. Semáforo en rojo, espera. Un grupo de personas esperando para cruzar. Todas solas. Me sentí acompañado.

Es esa soledad que resulta familiar. Como quien se entiende con otra persona con apenas mirarse. Así se sintió.

Cosas de los solitarios, seguramente. Pero recordá que alguien así se siente solo aunque esté en un lugar lleno de gente. ¿Por qué, un día cualquiera, en un lugar cualquiera, por unos segundos apenas, cambió todo eso? No sabe, no contesta.

Cosas que se dicen

Hace muchos años, cuando era pendejo, se dio una situación, una noche. Mi viejo llegaba tarde y cenaba rápido antes de dormir. Una noche, yo estaba con hambre y me enganché. En un momento, mi vieja me recrimina algo, a lo que yo respondí algo que me pareció simple y concreto. Mi viejo se quedó callado. Cuando se terminó la cena, mi vieja me retó y me dijo que hay cosas que no hay que decir, que no hace falta hacer sentir mal a la gente y demás cosas. Obviamente, los detalles no son necesarios.

La cuestión es que yo no entendí nada. Después de todo, era joven así que también era un poco idiota. Muchos años después. Son cosas pequeñas, pequeñísimas quizás, pero te pueden arruinar la noche. Hay que cuidar lo que se dice, las palabras que se eligen. Y las que no se dicen, también.

La mayoría de las culpas que me aquejan son producto de mis años jóvenes. Tanta estupidez dicha sin pensar, tanta actitud de cuarta. Todavía no pedí perdón porque, bueno, sigo siendo un poco tonto. Las relaciones…

¿Esto era el karma?

Este año se dieron algunas.. circunstancias particulares, digamos. Voy a tratar de ser lo menos confuso posible.

Había una persona con un sincero interés por conocerme. Dicho así suena exagerado. Hablo de amistad, nada más (y nada menos). Pero, fiel a mi lado más miserable, no sólo no le dí mucha importancia al asunto, si no que era bastante desagradable con mis ironías y dichos (primero, porque sí; después, forzado por alguien más). Un día se perdió el contacto y adiós. Pasó el tiempo y apareció la culpa. Después de todo, sólo una mitad era miserable.

Ahora me pasa a mí, pero al revés. No es exactamente igual la situación, porque nunca son iguales las situaciones. El concepto es el mismo, digamos. Alguien, en este caso yo, quiere conocer a otra persona. Una vez más siento la necesidad de aclarar que se trata de amistad (aunque a mí no me creen ni los grillos). Pero del otro lado.. esta vez, por suerte, no hay comentarios malintencionados. Pero a veces ni siquiera hay comentarios. Es …

Tiempos perdidos

Tanto enredarse la cabeza, preguntándose el por qué de esto, el por qué de aquello. ¿Por qué no se permiten entender mis intenciones?, me pregunto, con tono doliente y dolorido. No todo es blanco o negro. Y otras elucubraciones igual de vacías, producto de una mente pequeña y cansada.

Para qué buscar motivos complejos cuando todo se trata, tal vez, de un simple desinterés.

Esa (mal)sana costumbre

Es bueno saber que, aunque sea grande, no pierdo la costumbre y sigo haciendo papelones. Pequeños y no tan públicos, aparentemente. Pero papelones al fin.

Qué pequeño y patético personaje de folletín..

Cuánta verdad

Hace unas horas, en una clase, tuvimos que ver un video. Una entrevista a Dolina, en un canal de cable. El periodista, recibido en el mismo lugar en el que estudio, no es de mis favoritos, la verdad. De hecho, como entrevistador, me parece que deja bastante que desear y depende demasiado de las ganas que ponga el entrevistado. Pero no es la cuestión. Porque esta vez, el invitado en cuestión era Dolina. Y dijo algo que me encantó (ví el programa en vivo, en su momento, pero no recordaba esa  parte).

En un momento, el tema de conversación pasa por los autógrafos que pide la gente, y las fotos y todo lo demás. Dolina admite que le gusta, que no reniega de eso. Y entonces dice:

Uno cree que está solo. Cree que ha pensado en la soledad de su cuarto una cosa absurda, imposible de ser compartida. Dice (con desdén) “qué sólo estoy”. Entonces uno escribe eso que pensó. Y muchos años después uno va por la calle, a la noche, y un tipo lo saluda y le dice “usted sabe, a mí me gustó mucho una cosa q…

Como si fuera un chico

Ayer fue un día raro. Horrible, en su mayor parte. Pero mejoró considerablemente después. Me causó mucha gracia darme cuenta que me estaba comportando como cuando era chico. Pero repasemos..

El sábado fue un día difícil, por cuestiones varias. Como me acosté tarde, el domingo siguió de la misma manera. Muchos pensamientos, muchas ideas, muchas ilusiones.. mucho de todo lo que suele llenar mi cabeza, bah. Me acosté y empezó a llover. Festival de clichés.

Me levanté y me sentía pésimo.. fiebre, dolores de espalda y cuello, de cabeza también. Hasta la cintura me dolía. Me tomé una aspirina, puse unas musiquitas y traté de relajarme lo más posible. Esta cama vieja no ayuda, está claro, así que tuve que volver a la dura silla hecha con restos de otras sillas, derretidas en algún ritual pagano. Lo que me causaba gracia era recordar cómo, cuando era chico, siempre me enfermeba y me perdía la primera semana de clases. Pasó durante la primaria, pasó durante la secundaria. Es increíble pero real:…

Agridulce

Es domingo, temprano, aún oscuro. Ya estoy arriba porque así se dieron las cosas esta vez. La ocasión hizo al noctámbulo. Y el desvelo es el resultado de una larga reflexión. Reflexión que me llevó a tomar una decisión. ¿Pero quién toma decisiones a estas horas? Probablemente alguien que haya pasado toda la noche pensando.

¿Para qué arriesgarse a perder a ciertas cosas? Tan reconfortantes como inusuales. Esas cosas que otros encuentran con sólo recorrer cortas distancias, decir unas pocas palabras. Hacerse notar, apenas. Esas cosas con las que casi cualquiera tropieza a menudo. En cambio yo, que me cuesta tanto encontrar esos focos de alivio.. ¿cómo extinguirlos? ¿Cómo echar todo a perder?

Suspiro, y me digo que es lo mejor. Que está bien. Que mañana, pasado, dentro de un mes, quizás me olvide. No más preguntas al aire, no más dudas ni conjeturas ni cavilaciones rebuscadas. No más imaginación. Por más bien que se sienta, por más dicha que le traiga al alma, esas ideas sólo alimentan una…

Virtual

Cuando uno sueña y el otro, nada más imagina. Por unos segundos, apenas. Es breve pero también es todo el alivio que necesitan. Y no hace falta más.

Terminada la comunicación, y como si de un trámite se tratara, cada quien vuelve por su camino. La otra persona, a su mundo real, tangible. Uno, quejumbroso y resignado, a su frío refugio. Seguro, pero insignificante. Al abrigo de las imágenes coloridas y situaciones de fantasía, productos de una mente que se rehúsa a actuar. Situaciones, diálogos, música de fondo. Todo perfectamente delineado por una razón vacilante, acostumbrada quizás a los tropiezos y golpes.

Promesas tempranas que se rompen al final del día. Temores que aplacan cualquier intención. Aunque el corazón pida más.

Definición

Verás, la rutina del perdedor no cambia seguido. De hecho, no cambia nunca. Cumple con sus responsabilidades, vuelve a su casa, espera por el final del día, y vuelve a comenzar. A veces hay algún destello de esperanza, o algo remotamente parecido, pero resulta efímero. El perdedor no cree, no espera, no confía. Sueña, a veces. Pero limita sus aspiraciones, basado en su propia realidad.

Algunas cosas no cambian nunca, se dice a sí mismo, y continúa. Por inercia.

Los días que llega antes a su casa, se sienta y reflexiona. Es un decir, porque en realidad, trata de no hacerlo. Al perdedor no le gusta pensar. Porque los pensamientos llaman a sus odiados cómplices, los recuerdos. Y los recuerdos de un perdedor nunca son buenos. Quizás algunos lo sean, pero eso sólo ayuda al sentimiento de resignación, conformismo, sumisión extrema.

Aquel día, el perdedor de turno llegó varias horas antes. Las obligaciones habían concluido antes de tiempo, y se vio obligado a volver a su hogar, asilo de penas …

Sin título III

Sólo bastan unas pocas palabras
No hay necesidad de hablar de más
Tan apacible como devastador
Es el sonido de tu voz
Enero, 2007

Vacilante

Lo que pasa es que estoy cansado. Cansado, sí. No debería parecerte raro. Quiero decir, ¿hace cuánto tiempo..? ¿Te acordás la última vez que..? Seguro, debe pasar unas veinte veces por mes, pero.. no, hablemos en serio.

Esta vez, honestamente, no recuerdo cuándo tiempo pasó. Un año, quizás. Dos, aunque quizás exagero. Pero es mucho tiempo. Se siente como mucho tiempo. Y lo que he logrado, también. Quiero cuidarlo. Quiero mantenerlo. Lo que sea que tengamos. ¿Por qué te cuesta creer que quiero cuidar algo así, que no quiero arruinarlo? Es difícil. Es decidir y dudar una y otra vez, casi al mismo tiempo. Pero en esos breves instantes de lucidez que experimento, por suerte he tomado la decisión correcta. O al menos lo que parece correcto. ¿Te parece correcto que..? Estoy haciendo lo de siempre, dudar y recurrir a la opinión de los demás. No debería.

Cuántas cosas hice estos últimos días. Cosas que había prometido no volver a hacer.

Meta

Vamos a hablar en serio, dije, en tono seguro. Aunque lo que vino después fue puro balbuceo. Mi intención era otra, sabés. Es hora de cambiar el tono, supuse. Lo pensé. Lo analicé. Decidí que era lo mejor. Y actué.

No era lo mejor. La ahuyenté. Cosas que pasan. Cosas que pasan siempre. Cosas que me pasan siempre a mí. La próxima, tal vez. Mientras tanto, me guardaré toda pregunta y toda duda que pudiera tener. Sé que dije que no lo volvería a hacer, pero también sé que vivo para desdecirme. Y vivo para cometer estos errores. Y a veces pierdo cosas valiosas..

Siempre. Siempre pierdo cosas valiosas.

“método”

Mi manera de esconderme es ponerme a la luz Mi forma de huir, es dar un paso al frente Mi forma de ignorar, es mirarte a los ojos Mi forma de no mirar, es abrir los ojos.
Abril, 2007

Sin título II

Momentos en los que amigos, o la gente con la que se está en ese momento, deja de ser compañía. Y pasan a ser refugio. Un refugio en el que nos protegemos de los recuerdos, de esos rostros familiares que se niegan a convertirse en extraños. Refugio de nosotros mismos, también. Por qué no.
Marzo, 2006 (quizás 2007)

“por qué debería”

Quiero creer en algo más, otra vez
Nada bueno llega de tu presencia
Por qué debería compartir el aire que respiro
sentir que vivís, saber que existís
mientras veo cómo yo dejo de hacerlo
Abril, 2008

“miradas”

Con su mirada perdida, sin rumbo
Sabe lo que ve en su cabeza, en sus sueños, en su corazón
Pide ayuda,
Ya no a gritos, ni suspiros
Apenas, tendiendo la mano
Mayo, 2008

“andar”

Y uno tarda más y más en llegar adonde va, como si en ese lugar estuviera la razón de su malestar. Pero no, es que cuando uno está así, con ese ánimo, prefiere el movimiento. El andar constante. Hay que ir. No importa dónde. Sólo ir.

La quietud llama al pensamiento. Y el pensamiento, a los recuerdos.
Marzo, 2007

Sin título

Entre sus cuentas pendientes estaba ese deseo de poder aprender a luchar, a enfrentar sus miedos y todo aquello que lo golpeaba. Resistir los embates, las trampas, las mentiras. Aprender, de una vez por todas. Saber decir que no. 
Mayo, 2008.

Tarde en la noche

Te explico la situación. Ayer me preguntaba si vale la pena preguntar esto y aquello, sacarse todas las dudas. Me parece que sí, que no hay que dejar dudas sin resolver. Pero también me parece que hago tantas preguntas que canso a todos y al final terminan huyendo. Así que no pregunto nada. Si no puedo hacer mil preguntas, no quiero hacer sólo una. Siempre con los extremos.

Así que en lugar de suponer, me puse a fantasear un poco. Que es una suposición un poco más elaborada, después de todo. ¿Sabés qué es lo más raro de todo? Basé toda la idea en algo que escribí una vez, algo muy específico. Partí de eso y me dejé llevar, inventando diálogos y situaciones. Fiel a mi estilo, las cosas no terminan del todo bien. Pero lo raro es que después chequeé las estadísticas del blog *momento nerd* y esa entrada había sido vista varias en los últimos días. Lo que son las casualidades. Me gusta creer en eso, sabés que sí.

Vicios

Mientras leía ese libro tan apreciado y querido para mí, se me ocurrían más y más cosas nuevas. Tanto para el blog como para todas esas hojas sueltas y cuadernos viejos que tengo por ahí, todo material rescatado de cajas a punto de desintegrarse. Claro que todo lo que se me ocurría era (es) tan anodino como siempre. Después de todo, se me ocurrían a mí.

Y toda esa repentina “creatividad” de madrugada es producto de lo mismo de siempre: ese ejercicio de recordar y recordar, hasta que no puedo más. Ejercicio cansador y repetitivo.

Ejercicio que a veces tiene un efecto benévolo, aunque breve. Y otras veces, sólo trae consigo lo malo, lo feo, lo indeseable. Y, para peor, duradero. Pero siempre caigo. Mi vicio sería el recuerdo, evidentemente. Me pregunto si existirá algo como Recordadores Anónimos..

Siquiera

Oscura es la noche para todos, pensaba, robando ideas ajenas. Pensaba en aquella vez, en aquel lugar, aquel día de aquel verano. Todas memorias viejas. Gastadas ya, de tanto recordar. Triste la vida del personaje triste, siempre rememorando épocas pasadas. Cuando el presente es “ni”, vale el intento. Aunque se debilite el consuelo..

Enojos

Son varios pasos, varias etapas..

Primero, es una mezcla de decepción y bronca. Te preguntás por qué no pasa nada, por qué nadie dice una palabra. ¿Por qué siempre tiene que ser uno el que levanta la mano, el que da el paso adelante?

Después te tranquilizás un poco. Y te resignás. Volvés a lo tuyo. A golpear la puerta, a llamar en voz alta, a los golpecitos en los hombros. Después te dicen que insistís mucho, que sos molesto, invasivo, y demás cosas feas. Y no entendés nada. Nunca lo hacés, pero en esos momentos, menos aún.

Y así pasa otro día. Momentos perdidos, como siempre decís.

Momentos perdidos.. y las dudas que persisten.

Rescate

Cuántas veces hablé de lo mismo. Seguramente estarás cansado de oírme gimotear sobre lo mismo, una y otra vez. Pero dejame, dejame que te cuente.

A veces un extraño llega, te tantea el hombro y te habla. Una pregunta, dos, a veces es sólo un saludo, quizás un comentario sin sentido. Pero si hasta las acotaciones más banales..

Ella me preguntó por esto, por aquello. El significado de esta palabra, de aquella, ¿transcurre en una época tal? Sí, adiviné, aunque no supiera nada. Hay cosas que escucho sin entender del todo; es que me dejo llevar por la música, me entendés. Le dije que sí, que tal vez hablara de esto, o aquello. En mi cabeza sonaban los acordes de la canción.

El mendicante silencioso, que ni siquiera disfruta la compañía de un rótulo. Supone que la expresión triste servirá, pero no siempre. Para que un gesto sirva, debe ser percibido. Y el mendicante en cuestión es casi invisible.

Todos tenemos días así. Todos creemos que nadie nota nuestra presencia, pero a veces un pequeño de…

Efímero

Hay cosas, mínimas, que hacen mi día.

Sé dónde buscar, sé dónde preguntar. Sé qué decir, y qué mostrar

Conozco los guiños y señas, y los repito. Los aprendí hace tiempo, y no me canso de repetirlos. Quizás los demás se cansen, no me importa

No hay que descansar a la hora de buscar eso que te da alivio. Ningún dolor ni obstáculo deberían poder detenerte.

Pequeñas batallas que se ganan a diario..

Desahogo

Claro que hay cosas que cuesta más conseguir. Hay un consuelo que no se consigue, ni aunque te repitas mil veces la misma mentira. Dicen que uno no se puede engañar a sí mismo, pero todos lo intentan. Lo intentamos.

Imaginar épocas mejores, conversaciones duraderas, presencias y compañías más cálidas.. Aunque tenues, esas imágenes están. Y te ayudan a sobrellevar el momento. Aunque el momento dure días.

Pero hablaba del alivio. A veces cuesta tanto encontrarlo. Aunque la situación sea ideal. El momento, la atmósfera, el estado de ánimo; todo en su lugar. Y sin embargo..

Habrá que seguir buscando.

Pequeñeces

Ayer/hoy tuve un sueño extrañísimo. Muy elaborado, absurdo y en lugares que parecían salidos de video juegos (si quisiera quedar bien, diría libros u obras de arte). La mente, la mente.. funciona de maneras extrañas. Sin entrar en detalles (los cuales serían muy extraños y complicados, de todas maneras), debo decir que funcionó como una especie de “limpieza de pensamientos”. Seguro, a nadie le dura el ánimo que tenía antes de dormirse.. pero me levanté renovado. Extrañado, pero cambiado.

Me ha pasado antes, con otros sueños muy vívidos que he tenido. Lástima que han sido tan pocos.. pero es raro despertar y sentir todavía lo que sintió mientras se dormía. Puede ser feo cuando los sueños han sido desagradables, pero cuando han sido dignos de recordar, es una sensación maravillosa (sí, uso la expresión maravillosa, y derivados, con frecuencia).

¿Por qué tengo que tener un día miserable para soñar así?

Sin sentido de estrategia

Esas cosas que hago yo. Preguntar, preguntar, preguntar. Cuestionar. Sacarme las dudas. ¿Pelear? Un poquito.

Pero es innecesario, sabés. Hacer esas preguntas que hago yo, cuestionar las cosas que cuestiono.. ¿por qué tengo esas dudas? ¿por qué son tantas? ¿por qué son todas?

Perpetua incertidumbre, ya sé. Inseguridad, también. Tenés razón. Siempre te das cuenta. Pero si no hiciera esas preguntas, si no cuestionara tanto.. No sería yo. Otra vez lo dijiste antes que yo. Esas cosas que hago yo..

Ahora mismo, me muero por preguntar tantas cosas. Mínimas, algunas. Insignificantes para cualquier otra persona que no sea yo. Pero quiero saber. Cada persona es diferente y yo..

Y yo sigo siendo el mismo. ¿Será que conocen a alguien más y ya saben que..? No, eso es ridículo. Pero quiero saber.

Quizás mañana me anime. Aunque no lo quiero arruinar. No lo puedo arruinar.

Basta de arruinar las cosas.

Refugio

Salida tempranera, aún con los ojos cerrados. El viento frío me despierta y la tímida presencia del sol me anima. No volveré hasta la tarde, y luego volveré a salir, para volver una vez más, con el día casi terminado. Sin embargo, mi mente sigue y seguirá en un solo lugar. Ahí, al lado de. Ideas, frases, pensamientos, imágenes. En un solo lugar.


De una sola manera. La mejor posible.

Contrasentidos

Nada nos aleja más que la aproximación, el acercamiento. La distancia y el desconocimiento nos mantendrán cercanos, aunque el intercambio de palabras sea mínimo.

Momentos perdidos

A veces es mejor guardar silencio. Si no va a beneficiar a nadie, si sólo traerá consecuencias indeseables, ¿para qué insistir?

Aquel día me arreglé un poco más de lo acostumbrado. Un poco más de lo acostumbrado quiere decir, apenas, un par de segundos. Vale la aclaración. Pero yo me arreglé. Entre comillas.

Luego hice lo de siempre: caminé las mismas cuadras, esperé en las mismas paradas, tomé los mismos colectivos. Luego volví a caminar las mismas, aunque diferentes, cuadras que camino cada día. Practiqué en mi mente las palabras, los gestos, las posibles respuestas. Todo estaba planeado. Nada podía salir mal.

Llegó el momento. La ví. Pasé cerca de ella. Pero no dije nada. Ni una palabra. Y la oportunida pasó. Fue la última. Lo sé ahora.

Porque nuestros horarios cambiaron. También las costumbres, los lugares frecuentados. Aquella había sido mi última oportunidad. Y no lo supe, no me di cuenta. Hasta que fue tarde. Aunque caminé los mismos caminos, aunque esperé en los mismos lugares, a…

Imágenes

Ya sé lo que voy a hacer este sábado: alimentaré viejas ilusiones. Será un día raro y la soledad será bienvenida, sin rechazo alguno. Mientras el cielo cambie de color, ocuparé mi mente en ficciones, alucinaciones, ensueños, espejismos, lo que sea. Como quieras llamarlo. Usá el nombre que se te antoje. También el adjetivo. De esa manera ocuparé mi tiempo. Y no me arrepentiré cuando todo haya terminado.

Si me preguntaras, te diría que es tiempo bien desperdiciado.

Algunos vivimos sólo de ilusiones.

Aspiraciones

Son ideas, ¿entendés?. Imágenes, pura fantasía. Una imagen que uno se crea en la mente, perfeccionando detalles con cada minuto que pasa.

Hace muchos años, hablaba de cosas así con una amiga. Cuentos de hadas, fantasías. Historias para chicos, también, por qué no. La existencia o no del consabido príncipe azul. Ella no creía. Yo le decía que sí, que esas cosas pasan. Que hay que creer. Con el tiempo, me dio la razón. Lo importante es creer. Hay muchos tipos de fe, como sabrás.

A veces, esos ideales se hacen presentes. Golpean tu puerta, recitan tu nombre. Dejás lo que sea que estés haciendo y vas a su encuentro. Una compleja elaboración de la mente que no sólo responde a tu anhelo, si no que prueba que lo real siempre superará a la ficción, a la fantasía. Todo lo que soñaste, todo aquello con lo que fantaseaste alguna vez.. delante tuyo, en toda su gloria. ¿No se siente mejor, acaso? Claro que sí.

Sabés que es así. La materialización de los deseos. Hasta en los más mínimos detalles.

Qui…

Frase

Tenía (¿tengo?) una amiga, que una vez me dijo, en respuesta a algo que ya no recuerdo, “no me olvides”. Qué frase. No sé por qué me acordé justo ahora, en este momento. Pero, insisto, es una gran frase. Un gran pedido.

Claro que no me olvido. Aunque no estoy seguro que quien haya pedido eso, cumpla ahora con algo parecido. No importa. Son etapas, digo, saliendo del paso.

Movimientos e intenciones

The face forgives the mirror
The worm forgives the plow
The questions begs the answer
Can you forgive me somehow?Tarde de otoño, cualquier lugar. Por una vez, no hicieron falta las palabras. Con gestos se puede comunicar, cómo no. Y aquella vez fueron más que suficientes.

Creo que te señalé un lugar, y alguna otra seña, todo de manera torpe y apresurada. Quise darme a entender, pero estaba muy nervioso. Los segundos corrían y el tiempo era valioso, como dicen. Todo aquello terminaría en instantes.

Cuando terminé mi triste escena, asentiste con la cabeza. Entendí que habías comprendido lo que quise decir. El mensaje, la intención. Seguimos camino, como si nada.

La sonrisa me duró todo el día.

Dos cuarenta

Mirá, hoy aparecí, luego de varios días por uno de los lugares que suelo frecuentar. Hice un chiste, o dos, y respondí un par de preguntas. Pero nadie preguntó nada. ¿Por qué no fui? ¿Me pasó algo? Y ese ambiente se supone amistoso.

Sin embargo, en el lugar en el que siempre estoy, que aparenta a veces ser más vacío y solitario, encuentro más voces. Más calor, sin comillas pero con formato. Seguro, la charla podrá ser corta y trivial. Pero es. Existe. Y no sabés cuánto vale.

Son esas cosas, esas pequeñas cosas que casi cualquier otra persona a mi alrededor da por sentado. Y como siempre, son las pequeñas cosas las que.

Pero si a mí no me falta nada, podrás decir. Tengo mis actividades y obligaciones, mi módico dinerillo, puedo almorzar y cenar, si decidiese cenar, y otros lujos de oferta tachada y vuelta a remarcar. Pero falta algo. Siempre falta algo.

Es en esos momentos de silencio, bajando o subiendo los escalones, en los que se hace evidente. Cruzando la calle, viajando en el colect…

Apatía

Hola, hoy. Qué tal, mañana. Cómo estás, pasado.

Así eran las muestras de interés, mínimas. El saludo casual, de ocasión. Pero sincero, en apariencia. Le interesa cómo estoy, ya es algo.
Después te entra esa ridícula idea en la cabeza. Pongamos todo esto a prueba, decís, y desaparecés. Entre comillas. Y paréntesis. Y en cursiva.

Y decime, ¿pasa algo? ¿Algo digno de mencionar? Lo que sea. No, ¿no? Es así como te das cuenta. La diferencia es mínima. La diferencia que hace en sus vidas. Tu presencia.

Y así pasarán más nombres. En pantalla, en persona. No es la vida la que la pasa, ni los minutos. Es uno. Como páginas de un libro aburrido. O una revista de domingo, destinada a ser leída en peluquerías de barrio.

A esto hemos llegado.

Disparate

Esos breves instantes de felicidad extrema. Locura infinita.
Contenida. Pero real.
Se termina. Pero existe.
Y es una alegría.
Felicidad.
Regocijo.
¿De estar vivo? Quizás.

Charla novelesca

Dejame que te cuente.

A veces se dan situaciones raras. Raras por lo poco frecuentes, y hasta sorpresivas. Pero buenas. Magníficas, diría.

Mirá, la otra vez, hace no mucho, me encontré con alguien. Hablamos. Y hablamos. Se hizo de noche, aunque ya era de noche. Quiero decir, se hizo más tarde. Muy tarde. No había nadie en las calles. No nos importó, por supuesto. Cómo interrumpir el momento.

Sabés que no soy de hablar mucho. Nos encontramos y charlamos y al rato me duele la garganta. No es chiste. Me escuchás toser seguido. No es toser, pero aclarar la garganta. Como se diga.

Esa vez no pasó. No me preguntes por qué. Hablé sin parar. Cosas serias, importantes, de gesto adusto y respetuoso asentimiento. Y mis acostumbradas tonterías, humor barato de paso, como para aliviar tensiones. La otra persona se ríe, un poco por compromiso, otro poco porque realmente está cómoda. Y la charla siguió.

Me acuerdo de todo, sabés. Cada palabra, gesto y mirada. Cada nota garabato en agenda, fotocopia o …

De malas

Bueno.. esto definitivamente es mala suerte.

Breve

Tenue luz azul que ilumina la quietud
Tranquilidad absoluta
Silencio total..

Recycle Bin (Laden)

Adam, monstruo, demonio, vil insecto.
Ahora el mundo (Estados Unidos) festeja en las calles y hay cantos y fuegos artificiales y alegría, mezclada con un recuerdo que todavía debe doler como el primer día. Se entiende, quizás. Estoy seguro que el día que se muera Thatcher voy a brindar con lo que tenga a mano. Pero lo que hizo Thatcher y el gobierno británico de aquel entonces (hablo de Malvinas, claro está) fue responder a un grupo de impresentables (aunque aterradores) militares comandados por un borracho que apenas si podía peinarse o ponerse los pantalones. Y así pasan las cosas que pasan.

El 11 de septiembre de 2001 fue un acto de represalia. Terrible, sanguinario, espantoso, inhumano. Pero también una derivación. Si buscás el significado de represalia, vas a ver que se trata de un “mal que una persona causa a otra en venganza o satisfacción de un agravio”, o bien una “medida o trato de rigor que adopta un Estado contra otro para responder a los actos o las determinaciones adversos…

Hoy

¿Y si te dijera que hoy salgo a buscarte? Andaré por el mismo camino de siempre, esperaré donde siempre, todo será igual. La actitud, quizás, será diferente. Quizá la gente me vea distinto, y yo a ella. El buen ánimo logra esos pequeños milagros. Se preguntarán tal vez, qué le pasa a este loco.
Yo iré igual, a paso firme, en tu búsqueda. No me importará el clima ni la hora. Tampoco la distancia. Caminaré hasta que llegue.

Claro que algunas búsquedas son en vano. Especialmente cuando pasó tanto tiempo. ¿Y si te dijera que hoy salí a buscarte? Cómo podría decírtelo, si no te encontré. Triste personaje, hablándole a los recuerdos. Y a gente que no quiere saber de uno. Esto es a lo que se reduce uno, ¿ves? Triste y en apática postura, atino a decir que hiciste bien. Y me retiro. Por la puerta pequeña, sin luz, umbral de los perdedores.

Al final, todo lo que se hace es para darle la razón a aquellos que creyeron alguna vez. A los que creyeron en uno. Y lo quisieron. Memorias en sepia. Y come…

Si así es la reacción ante lo simple..

Cómo me cuesta animarme a las cosas más pequeñas. A veces se trata de hacer un simple viaje. Unos pocos minutos, menos de una hora. Estaría en otro lugar, extrañamente familiar. Pero lo suficientemente distante en el recuerdo como para resultar extraño. Hostil, casi. Aunque hostiles sean los recuerdos. O, en realidad, sus consecuencias.

Podría recorrerlo de punta a punta, con facilidad. Los nervios serían muchos, claro, pero lo podría hacer. Podría revisitar esquinas, veredas y calles. Vería que todo sigue ahí, qué es diferente y qué no, y volvería a mi casa. Seguramente a paso apurado, escondiendo la mirada. Debido a mi consabida cobardía, seguramente iría muy temprano. O muy tarde, quién sabe. Como para que la posibilidad de toparme con rostros conocidos sea mínima. Rostro conocido, en singular.

Tan poco valor para hacer cosas tan pequeñas.

Desierto

Tantas preguntas para hacer. Y nadie para responderlas..

M.

Cuando no te queda más que recurrir a vagos recuerdos..

Pero algunas sensaciones quedan. Y pensando en esa sensación, recordás un momento, una frase. Aquello estaba bueno. Era algo más que bueno. Era, estaba. Siempre todo en tiempo pasado.

Claro, pasaron muchos años. Y ahora estoy más cerca. Claro que, quién sabe. Qué caminos habrá tomado la gente. Son muchos años, insisto. Y sin embargo, me animaría. Creo.

Nunca escuché su voz. ¿O sí lo hice? Dioses, pasó tanto tiempo. Creo que no. Pero queda la letra, la silueta de la mano, recortes de revistas. Cassettes (¡Tura Satana!). Sí, cassettes. Repito, hablo de muchos años atrás. Mandar una carta costaba apenas $1, imaginate.

Años después, un nuevo contacto, nacido de un impulso que ahora me resulta tan extraño como semejante. Pero aquel intento de comunicación no recibió la respuesta esperada. De hecho, incluía un “no”. Disimulado, sutil. Pero real. Y qué feo se sintió.

Si hoy me animara a pedir (sin pedir) lo mismo que aquella vez, quizás re…

Vano

Esperando una palabra, ¿no? Se te va la vida así.

Liado

Cuando tenía diez u once años, tenía alguna que otra fantasía melancólica. Tenía miedo por algunas cosas a las que podía acceder a esa edad (como me aseguraban mi familia y otras personas). Al final no se dio, vaya uno a saber por qué, y tampoco importa de qué se trataba. Pero aquel miedo pasaba por estar ausente y qué podía pasar . De un día para el otro. Recuerdo que una vez le pregunté a unos compañeritos de la escuela: si yo hiciera tal cosa, ¿qué pensarías? O si me pasara tal cosa, ¿qué dirías? Las respuestas no eran gran cosa, después de todo éramos todos niños. Y, eran compañeros de escuela. No amigos. Ya sabía que iban a mi casa por los juguetes, la pelota y demás cosas. Pero no es la Hora de los Recuerdos Traumáticos de la Niñez, así que lo dejo para otro día.

Con los años, esas ideas desaparecieron, más que nada porque.. ¿qué me podía pasar? Nada. Jamás me mudé de barrio, ciudad o provincia. Ya sé, es muy de niño depresivo (deprimente) pensar ¿me extrañará alguien? (de hecho,…

Ridiculez

Digamos que a veces intento algo diferente. Diferente a lo que hago habitualmente. No diferente a lo que hacen los demás. Los demás, viven otra vida. Los demás no importan. Salvo cuando intento algo diferente. Y los demás actúan como siempre.

Digamos que tiendo una mano. Que busco una mirada. Que espero una respuesta. Y nada sucede. Intento por los caminos normales, por los otros. Alguna ocurrencia aquí y allá, siempre entre comillas. Nada.

Un mensaje, algún significado oculto. Nada. Quiero usar una excusa anticuada y pienso, por algo será. ¿Será por algo? Alguna gente que me conoce, sería entendible. ¿Pero extraños? No hay caso. Siempre con las manos vacías.

Hace no mucho me puse un límite. Una vez más. Ese límite se acerca. ¿Y después? Después veremos.

Confines

Son de esos días que le dan la razón al pesimista que vive en mí. Al pesimista que soy yo, en realidad. Con un tímido costado optimista que nació de las noches de aflicción. Seguro, era chico y todo era un drama. Pero a veces no todo era un drama, no cualquier cosa. Y algunas de esas cosas te siguen pegando hoy como te pegaban hace diez, quince años. Quizás hace quince años no me improtaba tanto, no sé. O quizás no hiciera tanta mella.

Pasé el día buscando sinónimos de rechazo. Me sonaba muy fuerte la palabra. Pero es la verdad. Un rechazo involuntario no deja de ser rechazo. La intención no resta intensidad, ¿no? Tampoco el tamaño de las acciones. O la cantidad de palabras. Y sin embargo..

Y sin embargo.

A veces me canso. Ya no tan frecuentemente como antes, por varias razones. Muchas, que aprendí a manejar porque la otra persona no me conoce, no tiene por qué entenderme, un sinfín de argumentos. Pero, todos tenemos un límite. El mío puede que sea menor que el de los demás, pero está. E…

Lugares conocidos

Este es un nuevo fondo. Sin exagerar. Es la verdad. Quizás no moleste tanto porque, viste vos, la costumbre.  Y sin embargo..

Porque lo dije antes. Que esté acostumbrado a una cosa, no quiere decir que la reciba con una sonrisa.

Tanto buscar, para qué. Los resultados, los mismos de siempre. Peores, incluso. No exagero. Para qué hacerlo. No gano nada.

Pero busqué y busqué. A alguno le parecerá escueta mi búsqueda. Demasiado corta, inútil, sin sentido. Yo busqué. Hasta que me dolieron los ojos, busqué. Caminé, grité. Nadie apareció. Muchas palabras fueron, pocas volvieron. Las respuestas, sólo un sueño en repetición. Imágenes agradables, a las que siempre recurro. La paz que se logra cerrando los ojos. Pero una vez abiertos, la realidad. La realidad.

Tiene sus momentos, no lo niego. Pero, por favor, son tan frágiles. Frágiles momentos. Frágiles estados. Cómo salir..

Repito las cosas porque las digo así. Busco un nuevo significado, pero no lo hay. Lo intento, porque no quiero caer.

Pero me r…

(in)comodidad

¿Me explicás la distancia? Su influencia, quiero decir. Influencia, lo que sea. ¿Es la seguridad?  ¿Es la confianza que te da lo lejano pero cierto? Nunca lo pude entender del todo. Y hace años que lo experimento. Quisiera que funcionara al revés. En serio. Pero nunca me pasó. Siempre preferí dejar las cosas de esa manera, manejarme de ese modo. Como dije, tener esa certeza.. esa tranquilidad.. me bastaba. Pero la distancia molesta. Aflige. Duele, incluso.

Y sin embargo..

Escape a pie

El otro día salí a caminar. Era de noche y es raro que salga de noche.  Hacía frío y había viento. No me importó. De hecho, propició mi salida poco habitual. No me acuerdo la hora ni tampoco sé cuánto tiempo estuve afuera. Simplemente me puse un abrigo cualquiera, y a la calle. Fiel a los viejos clichés, anduve por Corrientes. Volví rápidamente a Rivadavia. Ahí estoy más cómodo. Bajé, subí. Doblé aquí y allá, y volví a bajar. Había gente afuera pero pocos vehículos. El viento siguió y apretaba las manos dentro de los bolsillos.

Caminé lo suficiente como para olvidar por qué salí. En el fondo sabía, cómo no. Pero no lo pensé. Quise salir y salí. Del lugar y del momento. Sirvió.

Volví tarde. Entré y me tiré en la cama. Me dormí rápido. No hace falta correr para huir de ciertas circunstancias. A veces, con una simple caminata basta.

No sé por qué, no sé cómo

Yo sé. Siempre vuelvo sobre el mismo recuerdo. Ya sé, no hace falta que me lo recuerdes. Quiero decir, que me recuerdes que ya canso. Que aburro. Que me pongo a rememorar viejos momentos y son siempre los mismos, en el mismo lugar, con la misma persona. Pero, ¿sabés? Si pudiera, quizás no volvería atrás. Quiero decir, si tuviera la oportunidad, seguro, viviría todo una vez más. Quizás no cometería los mismos errores, quizás sí. Pero supongamos que la historia terminara igual. Si esa persona apareciera hoy, en mi puerta —o me la encontrara en la calle, para evitar casualidades exageradas— seguro, un saludo aquí, un saludo allá. Quizás un café, una charla, ¿te acordás de aquella vez que..? ¿y de aquella otra vez que..? Pero terminado el café, concluída la charla, adiós y hasta siempre. Porque.. ¿por qué..? Dejame pensar. Si pasó de una manera, si terminó de una manera.. es por algo, ¿no? ¿No te parece? Quiero decir, mirá si las cosas hubieran sido de otra manera. Yo.. no lo puedo imagin…

Íntimo

Comenzó con un tono firme y seguro. Me aseguró que ya no cree las cosas en las que solía creer, y que su espíritu se ha endurecido con los años. Que las palabras apenas le llegan y que se toma años para analizar las intenciones de los demás. Que observa y reflexiona hasta más no poder. Que no se deja llevar por los impulsos y que ha afinado el criterio.

Le recordé un nombre. Luego otro. Y otro. Le recordé situaciones, fechas, frases sueltas, imágenes. Nunca me respondió. No se animó a refutar uno solo de mis argumentos. Sentí pena. ¿Será que nadie lo conoce como yo? No quise pisotear sus ilusiones de falsa seguridad y opté por terminar la charla. Bajé el espejo y me fui.

Quizás no fuera otoño

La noche era fría. El cielo, negrísimo. Tímidas estrellas asomaban lentamente, como no queriendo interrumpir el momento. Reinaba el silencio, apenas interrumpido por autos y caminantes aislados.

Y sin embargo, aquel silencio no era incómodo.

Ojos cerrados, miradas perdidas, intercambiando turnos.

Simplemente disfrutábamos el momento. No teníamos dónde ir ni razón para movernos. Que el tiempo pase, dijimos. Y nos dejamos envolver por el viento de otoño.

Quizás se hizo día, ya no recuerdo. Sé que desperté y seguíamos juntos.

El invierno llegó y todo había terminado. Las noches siguen siendo frías y el cielo sigue siendo oscuro. Los mismos autos y las mismas personas pasan por los mismos lugares. El mundo, como dicen, no dejó de girar. El viento no notará nuestra ausencia. Y aquel otoño será sólo un recuerdo.

¡Viento!

Si nunca pierdo oportunidad de venir a lloriquear lastimosamente sobre nimiedades, ¿por qué no ser honesto y hacer una entrada sobre día que ha transcurrido con normalidad, y hasta con pequeños buenos momentos?

Porque no estoy acostumbrado, viste. Y me salen un poco desabridas (basta con chequear esta entrada).

Pero lo que vale es la intención (si cabe) y hoy fue un buen día. Hasta luego.

Pesares

Esto no se trata de sentirse mal por deporte. ¿Quién hace eso? Bueno, debe haber alguien que lo haga. Pero a veces uno extraña. Cómo no. No tiene que ver con personas que pasaron, cosas que dijeron o hicieron, lo que sea. A veces simplemente tiene que ver con el lugar, el momento, algo que se recuerda. ¿La edad? También, por qué no. Hay cosas en las que pienso ahora que no pensaba hace unos años. Y ciertas ausencias se sienten. Otras preocupan. Algunas hasta me dan miedo. Y te sentís mal por cosas que hiciste o dijiste o no hiciste ni dijiste. ¿Sabés cuántas cuentas pendientes tengo yo? Está bien, son pocas, no hace falta que me acuses de exagerar. Son pocas pero importantes. Y siempre dejo la solución (o, al menos, el intento de solución) para más adelante. Pero si no es ahora, ¿cuándo? Tengo que compensar a las personas que me sufrieron en épocas estúpidas (fui una persona inútilmente complicada en mi juventud).

Todas esas cosas que uno da por sentado, un buen día se terminan. Siempr…

Ilusiones

Cosas que se dicen, pero no se sienten. Cosas que se sienten, pero no se dicen.

Aquellas caminatas en silencio se convirtieron, con el tiempo, en una ayuda necesaria. El silencio que tapa el ruido. El alivio pasajero que disimula las heridas duraderas.

La sinceridad como un elemento difuso, producto de un esfuerzo mental por recuperar la calma, la cordura. ¿Dónde quedaron aquellos pensamientos? ¿Aquellas ilusiones? Débiles, pero preciosas.

No debería ser posible destruir un mundo sólo con palabras..

Miradas extrañas

Pesadumbre afectada, concluyen algunos. Eso me dicen.

La gente que no te conoce es así. Toda. Asumen que lo que sea que te pase, seguramente no es tan malo. Que mañana será otro día. Que siempre que llovió paró.

Aflicción fingida, concluyen otros. Vamos, que no es para tanto, tratando de reconfortar. Y pasan a enumerar miserias ajenas, números y estadísticas, el hambre en países pobres. Todo eso está muy bien, ¿pero por qué la miseria ajena debe minimizar la mía? Sí, eso es lo que dicen. Si hay otros que están peor.. por lo menos callate.

¿Para qué hacer esto? ¿Cuál es el objeto de la charla? ¿Para qué invitarte a abrir tu corazón? ¿Escuchar para luego cuestionar? Está bien, admito que a veces hago lo mismo. Pero de cansado. Cansado de la gente normal, con sus problemas de niños bien. Y acá me voy por las ramas.

A estas alturas, no considero amistad ni escuchar ni entender. Simplemente respetar. Parece poco. Pero es todo.

Pueden ser segundos

Hay un momento en el día, no importa el lugar, no importa la situación. Puedo estar caminando a ninguna parte, puedo estar volviendo a casa en el colectivo, subte, lo que sea. Puedo simplemente estar sentado con la vista fija en la nada, en una pausa de otras tarea. La ansiedad aparece y se queda unos minutos, ignorando que no es bienvenida.

Hay un momento en el día, no importa el lugar, no importa la situación. Los minutos se transforman en horas y la luz, en oscuridad. El ánimo, ingenuo y poco confiable, se toma una licencia de horas y me deja a merced de ella, la angustia simbolizada en el vacío. El vacío aquel en el que perdía la mirada minutos antes.. El vacío ahora soy yo. Y la angustia se aleja, satisfecha.

Un día más. Otra pelea perdida.

Gente basura

Ningunean a propios y extraños, pretenden que el aire que exhalan es mejor que el que inhalan los demás, discriminan por gustos musicales y marcas de ropa, se ríen de defectos físicos, hablan con acento distinto aunque viven en la misma ciudad, van a todos pero absolutamente todos los sitios de moda y se ríen de los que pasan por la vereda, tienen los últimos chiches tecnológicos pero niegan cualquier seguimiento impulsivo de tendencias, alientan todas las buenas causas pero sólo porque sus ídolos también lo hacen, celebran festividades importadas..

¿..y se preguntan por qué los bloqueo?

Las apariencias delatan

¿Así que un alma torturada? ¿Un descorazonado? ¿La vida ha endurecido tu espíritu? Bueno, si querés que la gente te crea, no lo pongas en tu perfil. ¿Por qué? Porque nadie es como se vende en internet. Nadie es tan duro como se dice, ni tan insensible ni tan desafortunado. Nadie. No sé por qué pero solemos exagerar en las descripciones de perfiles. Es común degradar la imagen propia, un poco por baja autoestima y otro poco para no sonar un poco menos jactancioso. Claro que exagerando los posibles defectos o todo aquello que, creemos, nos define, estamos jactándonos un poco. Y al final vendemos algo que no es.

Claro que basta leer lo que acompaña el perfil para ver que estábamos exagerando, o,  directamente, mintiendo. Supongo que habrá alguien a quien le interese un alma torturada, un descorazonado o un duro de espíritu (¿habrá?) pero, ¿para qué mentir? ¿Para encajar en qué grupo? ¿para impresionar a quién? ¿sirve impresionar a extraños? ¿estoy haciendo muchas preguntas?

Me voy a pensar…

El recuerdo propone, la cabeza dispone

Si te contara el sueño que tuve anoche. Fue tan largo y detallado.. cuando me desperté, me pregunté ¿qué día es? ¿y la hora? Es que había vivido muchas cosas mientras dormía, te juro. Hacía mucho tiempo que no tenía un sueño así.. y no fue particularmente bueno.

Varias personas de mi pasado se mezclaban en una sola, y me tenía de aquí para allá. Al final, veía por fin una imagen de esta persona equis y no me resultaba conocida. Es difícil de explicar (además, ya pasaron muchas horas) pero me quedé pensando en eso. Me afectó, te diría.

¿Cómo se originó todo? Ya sabés que solemos soñar con aquello en lo que pensamos mucho durante el día. Por lo menos a mí me pasa. Y ayer había hecho varias cosas, en lugares conocidos (recordarás lo de revisitar lugares) y es posible que haya visto algo.. sin verlo realmente. Pero la imagen quedó grabada en el subconsciente. O en algún lugar. Como sea. No me voy a poner a explicar (o intentar adivinar) cómo funciona el mecanismo de los sueños.

La cuestión…

Calesita

Qué cosa, empiezo a escribir usando un estilo, termino la entrada usando otro. Y así la entrada es un híbrido al que nadie puede tomar en serio (sí, claro, como si el blog fuera material de consulta permanente).

Seguramente termino diciendo muchas giladas para quitarle un poco de seriedad a la entrada, para no querer aparentar que ciertas cosas, pequeñas para muchos, puedan afectar tanto mi pequeño carácter. Y a veces quizás soy demasiado serio con cosas que efectivamente son giladas.. bah, una vez más no estoy yendo a ninguna parte.

Un día me va a salir, vas a ver. Voy a escribir una entrada que va a representar al 100% lo que tenía en mente. Ya me salió, al menos una vez. Quizás dos. No voy a revisar el archivo para defender esta teoría. Pero a veces me salen cosas lindas.

Sólo a veces.

Gimoteos de domingo

Como suele suceder en estos casos, nada interesante resultó de aquellos comienzos.. ¿prometedores? Sí, quizás sea esa la palabra.

Pero el tiempo pasó y las personas no conectaron. Una de esas personas era yo, y es mejor sacar eso del medio cuanto antes. La otra persona.. la otra persona permanecerá en el anonimato, como se suele decir. Aunque sí puedo comentar que su nombre comienza, como el mío, con la letra "a".

Y es que, en cierta forma, ya hablé de esta persona. No hace poco, en una de esas típicas entradas lloronas que suelo escribir. (Alarma de aclaración innecesaria) Ni tampoco es una persona tan importante en mi vida como para hacer todo este pataleo pero (declaración con culpa) bien podría haberlo sido. O serlo, quién te dice. Me hubiera gustado, como ya dije. Cosas que pasan. Y demás frases de ocasión.

¿Cómo empezó todo? Ya ni me acuerdo. Alguna de esas giladas para las que tengo facilidad. Un par de mensajes y allá vamos. Con esa conectividad mínima que brinda intern…

Explica

No, nada qué ver. De qué relación me hablás. ¿Por qué uno siempre tiene que andar buscando "novia"? Todo se reduce a eso para vos. No, yo no busco eso. Yo creo que esas cosas llegan, etc ("etcétera" en este caso ahorra la molestia de recitar una seguidilla de clichés insufribles, además de un patente desinterés por la cuestión, producto de la  resignación y las malas costumbres).

Teniendo en cuenta que cambio mi reducido grupo social cada 3 o 4 meses, así no se puede hacer ninguna amistad como la gente. Peor cuando esos encuentros sociales se producen en el marco de obligaciones académicas (otra vez esa palabra; y basta con la formalidad, caramba, que abruma). A lo que voy es que cuesta hacer una amistad más o menos en chiste, imaginate una en serio. Por eso lo del interés por personas con quien quizás sólo cruzaste unas pocas palabras, pero algo quedó. Algo prendió (metáfora de vivero). A eso me refiero. No insistas con la noviecita.

Pero soy cabezadura.

Insiste

Mirá, hace un tiempo, unos meses, conocí a alguien que me resultaba interesante. Los intercambios eran escasos y generalmente esta persona se iba mucho por las ramas. Pero me interesaba igual. Me parecía que alguna clase de conexión se podía lograr, ya sea por intereses parecidos (los menos) o estilos similares (los más). Pero, apatía. Más la propia ansiedad, por supuesto. Está claro que mi interés rara vez es equiparado por el interés de la otra persona. Y yo me canso rápido. No sé si te diste cuenta pero no tengo paciencia. Así que, hasta luego, nos veremos cuando nos veamos, si estás más o menos cerca y yo estoy con los lentes puestos. Y así pasan las personas.

Es que a mí el tiempo me pasa cada vez más rápido. No me voy a morir pronto (por lo menos no estoy enterado) pero no tengo ganas de esperar. ¿Quién las tiene? Hola, qué tal, ¿te gusta esto? ¿te gusta aquello? Te mando esto, te mando aquello, hablemos. No me respondiste. ¿No tenés tiempo? Muy bien, siguiente. Y así.

Es el famo…

Añoso enfadado

Recién escribía acerca de la gente, cómo se la llego a conocer y lo que puedo esperar de ella. Siempre basándome en la experiencia propia, no tratando de adivinar.

Pero lo que escribía terminó convirtiéndose en un extenso "ensayo" sobre la (implícita, para mí) estupidez de la juventud y la madurez de los adultos (o algo así; no soy tan pretencioso en mis conceptos). Si publicara esa entrada, quedaría como alguien demasiado "anti-joven" seguramente. Pero quizás lo sea, quién te dice. Siempre fue joven la gente que me lastimó o decepcionó o engañó. Suena raro.

Y poco claro, también. "Gente joven"; la mitad de la gente es joven, dirá alguno. Pero me refiero a gente de mi edad, o menor. A medida que pasaban los años, siempre era gente de mi edad, o menor, la que me afectaba (de mala manera). Y siempre recurría a gente mayor en busca de, si se quiere, refugio (familiares, doctores, lo que fuera). Cómo no desarrollar una aversión a "los jóvenes". Si sie…

Treinta y seis meses

Era esperable, aunque entonces no me resultara evidente. Como yo, ella tenía muchas cosas en qué pensar y aún teniendo varias cosas en las que ocupar su mente, aquellas ideas y pensamientos no la dejaban en paz.

Aparecí yo, con síntomas similares, y hubo un clima optimista por un tiempo. Un clima optimista que trajo consigo pensamientos optimistas. Un estado de optimismo empalagoso, que probablemente me caería mal en cualquier otra circunstancia. Pero entonces era algo bueno. Definitivamente bueno.

La espera era soportable y el presente maravilloso. Quizás maravilloso sea una palabra demasiado grande. Ahora me resulta un poco así. Por aquel entonces, en cambio..

Eso fue lo que la alejó. El remedio se convirtió en enfermedad. Un alivio que con el tiempo se emparejó con la afección. Lo entendí al instante pero, como todos, no supe actuar con rapidez. Mis reflejos siempre dejaron mucho que desear..

Ahora sé qué hacer y qué no, pero los rostros cambian. Las personas pasan y los errores qued…

Fallo

Creo firmemente que se puede conocer a una persona después de charlar cinco minutos. A veces alcanza con ver las imágenes que usa como avatar en las redes sociales.

Lamentablemente, no suelo fallar con mis diagnósticos.

Resultados

Anoche, antes de dormir, abrí el arcón de los recuerdos (mi viejo placard, resumiendo) y saqué las clásicas cajas rojas, llenas de tantos recuerdos palpables. Porque son palpables. Acá no hay bits ni bytes. Esto es historia (bueno, quizás exagero un poquito) escrita en papel. Y esas cosas.. algunas tienen diez años, o más. De esto hablaba ayer cuando mencionaba mi archivo material.

Y me puse a revisar. Después de todo, había dicho que lo haría. Y elegí algunos sobres, no al azar, si no por época. Elegí un momento que recordaba más o menos agradable. Y por suerte acerté. Leí varias cosas, me reí un rato, me acordé de mil cosas. Me arrepentía retroactivamente, también. No haber sabido entonces las cosas que sé ahora, ¿no? Y bueno, sería más fácil la existencia, seguramente.

Pero no pasé mucho tiempo en eso, apenas lo necesario. Lo suficiente para sentirme bien y dormir tranquilo, sin maquinar en la oscuridad durante horas. Estuvo bien, más que bien. Está bueno cada tanto mirar para atrá…

Sinónimos de 'pensamientos' por 300

En la comodidad de mi casa familiar estoy lejos de ideas raras y pensamientos dañinos. Lo cual es extraño porque básicamente estoy en la misma situación que en mi casa solitaria: puedo escuchar música en la compu, ver películas, leer algo, salir a caminar (aunque acá sea como ejercicio), y muchas otras opciones para distraerme. La diferencia es que estoy rodeado de mi familia y mascotas, lo que agrega a la circunstancia (juro que fue la mejor palabra que se me ocurrió).

Cuando estoy en Buenos Aires estoy mayormente solo y casi todo el contacto social es casi por obligación. Es raro porque estoy con la cabeza ocupada la mayoría del tiempo pero es como si el lugar me hiciera  propenso a los cambios de ánimo. Y no es que acá no haya pensado en cosas en las que pienso allá. Lo he hecho. Pero no me entretuve con esos pensamientos ni me dejé llevar. En ningún momento sentí la necesidad de salir porque sí, a despejar la mente o ir a tomar algo o lo que sea. Estuve bien y sigo así, sin ayuda.

S…

Colita

No importaba lo que estuviera haciendo: siempre que alguien aparecía, él dejaba todo y buscaba algo para llevarle a esa persona. Como ofrenda, supongo. Ésa era su gracia.

Estuvo con nosotros desde enero del 2000.. un montón de años. Tengo varias fotos suyas pero no en esta compu, así que estas feas fotitos de celular tendrán que acompañar la entrada.