Ir al contenido principal

Respuesta de sábado

Y quizás la respuesta sea muy sencilla, después de todo.

¿Cuántas veces pensé que lo más fácil del mundo es perder contacto con la gente? Total, me decía, gente es lo que sobra en este mundo. Después me llamaba la atención que otra gente pensara igual. OK, no te hablo más. Pero, ¿cómo es que no me preguntaste por qué? ¿Estaba buscando esa pregunta, acaso? ¿Era mi intención que te preguntaras si hiciste algo mal? ¿O responderte con algún comentario pretendidamente ingenioso? Histeria pura, me diagnosticaron.

Y así pasaron las personas..

Debo admitir que alguna gente se lo toma mejor que otra. OK, no me habla más, allá él (o ellos). Después están los que reaccionan de una manera un poco más violenta (nunca de frente, siempre comentando en muros ajenos). Ahh la internet y sus personalidades pequeñitas. ¿Para qué usar palabras cuando tenemos emoticons?

Y así pasan más personas..

Pero al final siempre me termino preguntando.. ¿por qué no me preguntaron nada? Y es que.. ¿por qué me sorprende tanto que haya otra gente que piense igual que yo? ¿No debería alegrarme? No, porque ya no tengo contacto con esa gente.

Hace algún tiempo me preguntaba por qué la gente que me cae bien no me da bolilla, y la gente que sí me da bolilla no me cae bien. O no me afecta en lo más mínimo, para mejor decir. Debe ser una ley. Una especie de broma. Pero es la verdad.

¿Ejemplos? Tengo muchos. Demasiados. A veces los choques de personalidad se deben a una mera diferencia de edad. Casi toda la gente con la que me relaciono es más joven que yo. Mucho más joven (si ya era amargo cuando los trataba teniendo su misma edad, imaginate ahora, que les llevo diez años).

Pasaron los meses y acá me ves. Lamentando no tener con quién compartir una charla más o menos interesante. También lamento no tener a nadie a quien ningunear o maltratar verbalmente. Esa diversión también se extraña, cómo no. A todos nos gusta tener un Milhouse. Pero ni siquiera una charla.. se ve que el aislamiento se acrecentó. Casi que ni me di cuenta, mirá. Por eso decía lo de la resignación antes. Tanto luchar para evitar algunas cosas, y un día me doy cuenta que hace rato me atrapó. ¿Me siento mal? No, ni siquiera. La resignación todo lo puede.

Sólo me hace falta la mecedora..

Entradas más populares de este blog

Abue

El sábado hizo un mes que murió mi abuela. No me cuesta escribirlo pero me cuesta creerlo. Y antes de eso, pasó un mes internada. Tanto tiempo pasó, y sin embargo parece que no hubiera pasado nada. Sigo sin entender muy bien, sigo sin creer nada.. o sin querer creer nada. Sigo porque tengo que seguir y no pienso porque es lo que me conviene. Un poco nos habíamos acostumbrado a que no apareciera mucho, pero estaba. Y ahora ya no está más, y es difícil admitirlo. Difícil, imposible. Algún día voy a caer, abue, y nadie me va a poder levantar. Ojalá estés bien, donde sea que estés. Con tu viejo Nacho, con tu gato Juan, con tus hermanos. Ojalá, ojalá.

Agradezco haberte dicho las cosas que debí decir mucho antes, y seguiré viviendo con la culpa de haber dicho o hecho otras cosas que no debí decir o hacer. Hasta que caiga del todo, brindo en tu nombre.

Frase hecha

Como palabras dichas en otra realidad, algunas verdades retumban en mi cabeza. Pienso en lo que podría haber sido, y me río. Me río para no llorar.

Espejo

Estaba la luna pintada como en esos viejos cuadros que creía haber visto en primera persona. Estaba la luna triste, como ese triste bufón que veo en el espejo. Estaba la luna triste pero se alivió al ver que había un personaje peor en el paisaje. Estaba la luna triste. Estaba la luna. Estaba yo.